5 tips a tener en cuenta si trabajas desde casa

Tiene muchas ventajas, pero éstas se pueden ver eclipsadas si no se aprende a manejar los inconvenientes

Posteado por: Giuliana Caccia , 30/10/2015

Existen muchas razones por las que trabajar desde la casa es una opción atractiva. Por ejemplo, el tráfico es una de las más potentes. Para muchos no tiene mucha lógica pasar un promedio de dos horas al día sentados frente a un volante cuando se puede usar ese tiempo para asuntos más productivos. En el caso de los padres y de las madres trabajadores, este modelo de empleo puede ser más que perfecto. Tener la posibilidad de estar en la casa atendiendo los asuntos domésticos y, a la vez, los profesionales, es un ideal anhelado por la mayoría… hasta que se enfrentan a la realidad. No siempre es fácil conciliar los espacios sin sentirse invadido por los niños, por los problemas cotidianos, por lo urgente, por comprar, llevar, traer y recoger, entre otras miles de ocasiones de distracción que son consecuencia inevitable de estar presente y no delegar, como normalmente se haría cuando uno está en una oficina fuera. Además, basta que uno esté en casa para que el resto piense que se está disponible para todo y en todo momento. Es muy duro decirle a tu hija de tres años, que no entiende de horarios laborales ni de oficinas caseras, que no vas a jugar al tecito a las cuatro de la tarde. Soportar las lágrimas de tristeza y no sentirse culpable ante esta situación son tareas difíciles de afrontar. Pero no todo son espinas… ni todo son rosas. Trabajar desde la casa tiene muchas ventajas, pero éstas se pueden ver eclipsadas si no se aprende a manejar los inconvenientes. Antes de pasar a describir los pros y los contras, es importante señalar que no todos los trabajos están diseñados para hacerlos a la distancia. Pero cuando sí es posible, hay algunos puntos que debemos considerar.

Lo bueno y lo malo

1. Libre soy

Es una ventaja tener la capacidad de establecer horarios, descansos, horas de inicio, de término, etc. Qué mejor que utilizar tus momentos más lúcidos para sentarte a producir. Por ejemplo, a los que les gusta las mañanas, pueden organizarse para trabajar con la luz del sol. Los noctámbulos, tienen la noche a su servicio. Sin embargo, como supone per se el concepto de libertad, si no se usa bien puede ser contraproducente para los resultados. Y aquí viene el siguiente punto.

2. Disciplina

La libertad requiere sí o sí disciplina. Sino puede convertirse en la peor esclavitud pues no se termina nunca y se vive angustiado ante la eterna tarea pendiente. ¿Sabes cómo planificar tu día sin que nadie te diga qué hacer, sin un supervisor, sin nadie que esté espiando por encima de tu pantalla? Es muy fácil caer en el desorden. Sobre todo cuando el resto de los habitantes de la casa, como mencionamos al inicio, ni se enteran de que estás en horario laboral. Si eres de los que el orden no es su mayor virtud, quizás este sistema de teletrabajo no sea el más adecuado.

3. Cuando los demás piensan que no estás trabajando

Cuando trabajas en la casa muchas veces es complicado hacer una línea divisoria entre lo laboral y lo familiar. Por eso lo ideal es contar con un espacio –si es posible con puerta cerrada y con suficiente lugar para guardar documentos o material de trabajo—que sea exclusivo para ti. Si necesitas una línea telefónica fija, también es bueno tener una independiente a la de la casa. Un aspecto muy importante es hablar con los miembros de la familia para que respeten tu jornada laboral y sepan que mientras estás en tu trabajo no estás disponible excepto para emergencias. Establecer esta separación es muy importante porque, de lo contrario, sufrirás una baja en tu productividad.

4. Puedes aprovechar mejor el tiempo…

Si es que logras organizarte puedes encontrar un gran beneficio en la eficiencia de tu trabajo. ¿Por qué? Porque no tendrás “tiempo perdido” conversando con compañeros de oficina de asuntos que no son estrictamente laborales, ni estarás enfrascado en reuniones que a veces caen en lo burocrático. Sin embargo, esto puede ser algo negativo para los que no les gusta sentirse solos o disfrutan del intercambio social con los otros colaboradores. Todo depende de cómo es tu personalidad.

5. El peligro de no acabar nunca

Si no consigues una disciplina y una eficiente separación entre la casa y la oficina, entre las horas de trabajo y las de descanso, no debes sorprenderte de estar todo el día y toda la noche en el escritorio. Cuando cerramos nuestra oficina y nos vamos a la casa, naturalmente nos vamos sacudiendo del día laboral. Sin embargo, cuando el trabajo está en la casa, esa tarea es más difícil. Pero no imposible. Y hay que hacerlo porque sino la disminución de la productividad y el cansancio serán manifestaciones claras de que hay un problema.

¿Te gustó este artículo?

Suscríbete a Piensa Pro Futuro Newsletter y entérate siempre de las nuevas publicaciones.

Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

Comentarios