6 beneficios que brinda el consenso en el ambiente laboral

Llegar a ello demanda tiempo y actitud favorable de los equipos

Posteado por: Giuliana Caccia , 29/01/2016

El mayor valor que debe tener un equipo de trabajo debe ser la unidad. Por unidad no nos estamos refiriendo a que todos los miembros actúen igual o piensen de la misma manera. Además de ser complicado lograrlo, posiblemente sería consecuencia de algún tipo de represión o de un funcionamiento anormal al interior de la dinámica grupal que lanzaría una ilusión.

Unidad tampoco quiere decir “suma de cosas”, porque las personas no se pueden medir como objetos. Tal vez el término más adecuado sería “armonía”, porque se trata de integrar y potenciar a los distintos miembros del equipo de manera que se logre el bien común por sobre los intereses individuales.

¿Cómo se logra esta armonía?, ¿cómo conseguirla cuando un grupo de trabajo está lleno de personalidades, temperamentos y necesidades diferentes? Es a través del consenso, es decir, a través de acuerdos que todos los miembros aceptarán como “la decisión de nuestra empresa o equipo" asumiéndola cada uno como suya y sabiendo que se trata de conseguir el bien común.

Beneficios del consenso

  • Inversión de tiempo. Un acuerdo consensuado muchas veces cuesta esfuerzo y tiempo. No aparece de la noche a la mañana. Pero este tiempo no es algo perdido o sin valor. Es un tiempo en el que hacemos equipo, aprendemos a conocer y respetar la opinión de todos, sin enojos, sin prepotencias y sin violencia.
  • Actitud favorable. Los miembros del equipo de trabajo deben entender que no se trata de que los demás hagan lo que uno quiere. Más bien, deben estar listos para aceptar al otro y así lograr la concordia.
  • Decisión grupal como unidad. No son decisiones individuales. Por eso es importante que todos participen del consenso según su capacidad.
  • Desarrollo de virtudes como la prudencia, la templanza, el respeto, la justicia, la generosidad, la sinceridad, la humildad, la flexibilidad, la lealtad y muchas más. Para poder consensuar debemos tener hábitos como la simpatía, la empatía y la comunicación. Estas características nos abren a los demás y nos liberan de la soledad y el egoísmo. Asimismo nos ayudan a conocernos y a valorar lo que cada quién es y opina. De esta manera aprendemos a tener paciencia y tolerancia con lo diferente a lo nuestro, incluso con lo que es contrario a lo que pensamos. Nos enseña a adaptarnos, a aceptar a los otros, a ser humildes y respetuosos.
  • Apertura a la comunicación. Cuando queremos llegar a un consenso de corazón, nos interesamos por lo que piensan los demás y viceversa. Esto ya es una forma de comunicar.
  • Aprendizaje constante. Aprender a consensuar no es algo que nos ayuda sólo dentro de la empresa, sino también en otros ámbitos de nuestra vida, como en nuestra familia.

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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