Aportando a la responsabilidad social desde el puesto de trabajo

Debe ser una acción natural de toda la organización y no de un solo departamento

Posteado por: Karina Lerner Heilbraun , 15/08/2014

Con cierta frecuencia converso con talentosos profesionales que buscan hacer un giro en sus carreras y dejar atrás las áreas de mercadeo, desarrollo humano, relaciones públicas, logística, entre otras, para ingresar al mundo de la responsabilidad social y trascender.

Hasta hace algún tiempo les contaba mi experiencia como jefa del área de responsabilidad social de una empresa, los pros y contras y les daba algunos consejos y contactos para que puedan continuar indagando. Pero, hace dos semanas, en una de esas reuniones, mientras una joven emprendedora me hablaba de su genuino deseo de dejar de “vender chocolates” para pasar a “aportar” verdaderamente a la sociedad, que me di cuenta que en realidad, más que motivar o alimentar el cambio, la idea debía ser convencerlos que desde sus puestos actuales podían aportar mucho y vaya que lo podían hacer.

Si partimos de la premisa que la mejor política de responsabilidad social de una organización es asegurar que los procesos se realicen de manera eficiente contemplando los impactos sociales, económicos y ambientales a lo largo de la cadena de valor, qué mejor manera de contribuir que estando en las áreas del núcleo del negocio y generando el cambio allí, desde dentro.

Aún hoy, la responsabilidad social es un concepto que necesita abrirse camino en las organizaciones; ante muchos actores, se requiere justificarla, validarla, convencer, demostrar, evangelizar. Por lo tanto, lo que más cuesta es justamente “vender” el tema a los gerentes de cada área para que incorporen dicha mirada a su quehacer cotidiano, no como un trabajo adicional, sino como una acción natural de lo que hacen.

Pensemos en un gerente de logística que tiene el “chip” ya incorporado y entonces gestione la relación de proveedores, no sólo desde la perspectiva del que ofrece el producto más barato, sino incorporando el paradigma más amplio, y contemplando el desempeño global de dicho socio, acompañándolo, buscando aquellos más vulnerables para apalancar, promoviendo la innovación, involucrándose en una relación transparente, entre otros. Sería un golazo. Porque entonces la responsabilidad social no será un departamento más, un proyecto o un programa, sino una estrategia del modelo de negocio que se constituye en un elemento transversal a toda la organización y que nace de cada área en su gestión diaria con la parte interesada.

Por eso, cuánto más ganaría la responsabilidad social teniendo socios activos en cada área de una organización, que tengan en la agenda los impactos reales y potenciales de sus acciones, decisiones, productos y actividades, buscando ponerles candado y logrando así una relación ganar ganar. Seguro mucho más que encapsulándola en un área que no puede gestionar la cotidianeidad de la parte interesada, sino que normalmente busca ganar aliados allí donde se toman las decisiones. ¿Para pensarlo verdad?.

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Karina Lerner HeilbraunKarina Lerner Heilbraun

Karina Lerner Heilbraun

Consultora en RSE

Es docente de Desarrollo y Responsabilidad Social en la Pontificia Universidad Católica del Perú y consultora en Lerner & Lerner. Ha laborado en Profuturo AFP como jefa del área de Responsabilidad Social Empresarial. Cuenta con un máster en gobernabilidad y gestión pública.

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