Aprende a escoger comida rápida pero nutritiva

Infórmate sobre qué alimentos necesita tu cuerpo para estar activado

Posteado por: Sara Abu-Sabbah Mitre , 13/03/2018

Sales de casa durante el alba para llegar puntual a la clase de las 7 a.m. y no has tenido tiempo ni apetito para comer algo, pero sabes que en un rato tendrás hambre, así que compras al paso una galleta y un jugo de caja. Ambos cubren tu necesidad: es práctico, rico y lo puedes comer mientras avanzas tu día.

¿Pero sabes qué pasa en tu cuerpo cuando tu prioridad al elegir no considera si lo que comes le sirve a tu organismo?

Este artículo no trata de recordarte que debes desayunar, o que no deberías comprar cosas en la calle, sino que tomes conciencia de que cada alimento o bebida que ingresa a tu cuerpo tiene un efecto en él, y lo que deberías preferir es la forma en que potencia cada una de tus funciones (incluido el pensar). Es como cuando al auto le pones una gasolina de mala calidad: claro que el auto funciona, pero luego empieza a malograrse. El alimento es el combustible que necesita tu cuerpo para funcionar, pero depende de la calidad del mismo para que este funcione mejor.

La buena nutrición se adapta a las necesidades de cada persona, y eso incluye el ritmo de vida, el apetito y todas las circunstancias que hacen que la alimentación cambie.

Ten en cuenta que la comida rápida no es sinónimo de comida chatarra o mala alimentación. Una comida rápida puede ser tan nutritiva como un plato casero. Por ejemplo, si hacemos la radiografía de un triple de palta, tomate y huevo tenemos lo siguiente:

  • 1. Pan: fuente de energía, mejor aún si es integral.

  • 2. Palta: fuente de aceites naturales que benefician la salud cardiovascular, y fuente de vitaminas y minerales como el ácido fólico, vitamina E y potasio.

  • 3. Tomate: un alimento fresco, fuente de fibra, agua y vitaminas, principalmente carotenos, que benefician la piel y la vista.

  • 4. Huevo: alimento altamente nutritivo por sus proteínas, que fortalecen las defensas y que contiene en la yema grasas que favorecen el proceso de memoria; y colesterol, que lejos de elevar los niveles del mismo en la sangre, el cuerpo utiliza para formar hormonas (como las sexuales) y vitamina D a partir de la luz solar.

Esto, acompañado de agua y una mandarina (que puedes trasladar a donde quieras sin que se deteriore), una manzana u otra fruta con cáscara, nos brinda una comida completa. Este ejemplo, de acuerdo al tamaño y la necesidad de la persona, puede representar tranquilamente un almuerzo balanceado.

También hay que entender que si bien la mayoría de personas dice comer 3 veces al día, no contabilizan las veces que picotean ni lo que comen al paso. No me queda claro si es que no lo toman como relevante o es que no lo cuentan como comida, pero es un error considerable porque esos tiempos de comida extra representan loncheras o snacks que, de ser pobres nutricionalmente, son justamente los que pueden favorecer el desarrollo de hígado graso, ganancia de peso no deseado y problemas de grasas altas en la sangre, además de malnutrición. Uno a veces atribuye el alimentarse mal si eventualmente comió un lomo saltado (porque lleva papas fritas o es contundente), pero no cae en cuenta de que, a pesar de la fritura, es mucho más beneficioso para el cuerpo que consumir una comida rápida considerada “chatarra” como las galletas acompañadas de un jugo de caja o una gaseosa. Si hacemos la radiografía de este ejemplo tenemos lo siguiente:

  • 1. Galleta: fuente de energía refinada que se comporta en el cuerpo como azúcar. Si es salada, suele tener cantidades altas; si es dulce, es azúcar agregada que, de no utilizarla, se acumula en el cuerpo en forma de grasa.

  • 2. Jugo de caja: aporta agua, poco o nada de fruta (en contados casos como máximo 14% de pulpa de fruta) y en promedio unas 7 cucharaditas de azúcar que, de no utilizarla, se acumulan en el cuerpo en forma de grasa o aditivos alimentarios diversos que el hígado debe procesar y eliminar.

Notarás que hay una gran diferencia entre un triple más agua, o una galleta más jugo. Tú eliges: ambas cosas puedes tenerlas desde casa, o puedes comprarla en cualquier establecimiento de comida rápida. Ambas son ricas, prácticas y accesibles, pero no son iguales. Tu mejor opción siempre será buscar lo natural.

Reitero la pregunta: ahora que regresas a clases, ¿ya sabes qué comer?

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Autor

Sara Abu-Sabbah MitreSara Abu-Sabbah Mitre

Sara Abu-Sabbah Mitre

Especialista en Nutrición y Dietética

Formada en la UNIFE, cuenta con una maestría en Ciencias Básicas con mención en Bioquímica. Es docente de posgrado en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Brinda conferencias de carácter científico a nivel nacional. Es autora de artículos publicados en diversas revistas de interés. Como comunicadora, ha sido conductora del programa “Salud en RPP” durante siete años, el cual fue premiado como “Campeón de la Salud” por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Actualmente, conduce el programa radial “Siempre en casa”.

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