¡Aprendiendo a delegar!

Conoce cómo gestionar mejor tu tiempo en el trabajo

Posteado por: Giuliana Caccia , 13/06/2016

Que existe la necesidad de gestionar bien nuestro tiempo, es un dato indiscutible. Sobre todo cuando nos damos cuenta de que, realmente, es el recurso más escaso que tenemos. Cuando hablamos del ámbito laboral, no organizar bien el tiempo trae consecuencias perjudiciales en nuestro desarrollo profesional como son, entre otras tantas, la disminución de la productividad, la poca capacidad para resolver problemas, la menor calidad en el trabajo realizado, la angustia por las tareas pendientes y el tener menos espacio para dedicarlo a la familia o a nuestras aficiones personales.

Sin embargo, existen múltiples estrategias para usar el tiempo de manera efectiva. Una de las más importantes es aprender a delegar. Si bien la palabra suena conocida, ejecutarla no es fácil. Esto es porque delegar implica, por sobre todas las cosas, una habilidad que es muy difícil de obtener: confiar en el otro. ¿Somos capaces de creer que alguien, además de nosotros, puede hacer las cosas tan bien? La buena noticia es que sí. Y si trabajamos con objetivos claros, con las personas adecuadas y con humildad, seguramente saldremos bien parados de esta experiencia que no solo nos libera de tensiones sino que nos permite abarcar más proyectos y realizarlos de manera exitosa. Es decir, nos da la posibilidad de crecer mientras disfrutamos del proceso.

Algunas pautas para delegar bien

  1. ¿Qué no se debe delegar? Evidentemente, ningún tipo de labor que sea esencial en la ejecución de nuestro trabajo. Si, por ejemplo, somos periodistas en algún medio escrito, no vamos a delegar la redacción de un artículo de investigación, pero sí podemos tener un asistente de investigación que nos ayude en la búsqueda bibliográfica de algunos temas, o una persona que nos apoye en la coordinación de entrevistas a algunas fuentes, etc. Si se tiene un puesto directivo o gerencial, no se delegará la definición de políticas, el establecimiento de objetivos o el clima laboral del área, por ejemplo.
  2. ¿Qué sí se debe delegar? Tareas que nos ocupan el tiempo que necesitamos para realizar otras más importantes. O actividades que otros pueden realizar igual o mejor que nosotros. También sirve delegar todo aquello que nos es difícil de ejecutar, ya sea por falta de conocimiento o experiencia. Además, podemos evaluar si un subordinado se beneficiaría con la realización de alguna labor ayudándolo en su desarrollo profesional.
  3. Para delegar debemos determinar qué objetivos esperamos alcanzar. Luego, tenemos que escoger a la(s) persona(s) adecuada(s) para ejecutar la tarea. Cuando todo esto está definido, el siguiente paso es comunicarle(s) claramente el propósito de la actividad y definir las responsabilidades de cada miembro del equipo (o de la persona), señalando los estándares de rendimiento y los controles que realizarán, así como su periodicidad.
  4. Otros puntos importantes son el crear un clima que motive a las personas a realizar bien las tareas delegadas, formándolos en lo que necesiten y asesorándolos si así lo requieren. Esto no se debe confundir con interferir en las actividades delegadas. Se trata de darles a los nuevos responsables todas las herramientas necesarias para que trabajen lo mejor posible.
  5. Debemos estar convencidos de que el trabajo de un equipo motivado, bien formado y unido trae resultados excelentes. Por eso es importante que el jefe que delega sea un buen líder que valore el esfuerzo y las ideas de los demás. Hay que ser capaz de celebrar el éxito individual de algún miembro de nuestro equipo de trabajo. Si nosotros somos los facilitadores de algún logro, este repercutirá positivamente en la valoración que harán los demás de nuestro desempeño individual como cabeza de un equipo de trabajo.

Gestionar bien el tiempo es una variable esencial tanto en nuestro desarrollo profesional como en nuestra vida familiar o personal. Si aprendemos a delegar de manera eficiente, tendremos más horas para poder hacer lo que nos gusta sin vivir la angustia que trae el saber que no estamos realizando bien nuestro trabajo o que dejamos cosas pendientes. Cuando aprendemos a delegar, no solo estamos utilizando una herramienta excelente y necesaria de gestión, sino también estamos actuando de una manera más productiva y beneficiosa para la misma empresa, ya que quien malgasta el tiempo está desperdiciando un recurso intangible pero valioso que tarde o temprano se verá traducido en cifras reales de resultados.

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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