Cinco tips para lograr una comunicación efectiva

Te dejamos algunos consejos para mejorar la comunicación en el trabajo

Posteado por: Eduardo Freyre , 30/06/2016

¿Cómo te imaginas a alguien que se comunica adecuadamente? Quizás la imagen mental que aparece es la de una persona que domina el arte de hablar en público o, tal vez, alguien que redacta muy bien pero, ¿acaso una comunicación efectiva no tiene también mucho que ver con habilidades adicionales que nos permitirán detectar y comprender las perspectivas y necesidades de los demás? A fin de cuentas, alguien que se expresa muy bien, pero que no sabe captar información clave de su entorno, podría aproximarse a su interlocutor con un discurso totalmente irrelevante para él y, de paso, desaprovechar valiosas oportunidades para llegar a la solución más adecuada frente a un problema determinado.

Dos de esas habilidades necesarias para una comunicación efectiva son: saber escuchar y formular preguntas. A continuación, compartimos algunas sugerencias que te permitirán desarrollarlas y así aprovechar mejor la información proveniente de tus interlocutores:

1. Escucha más (y habla menos) ¿Alguna vez pensaste que escuchar mucho y hablar poco al interactuar con alguien podría ser interpretado como una actitud pasiva y sumisa? ¿Sí? Bueno, no te sientas mal, ya que no eres el único. De hecho, en Internet, existen cientos de ilustraciones y fotografías que representan al líder cómo a esa persona que se para frente a una gran audiencia para dar un motivador discurso.

Debemos ser capaces de romper este paradigma y entender que cuando las personas perciben que los estamos escuchando, nuestra influencia sobre ellos será incluso mayor que si solo hablamos todo el tiempo. Al escuchar atentamente, aumentamos nuestras posibilidades de hacer las preguntas precisas que nos permitirán conocer el detalle de sus necesidades, lo cual es más productivo que sólo hablar incansablemente, buscando impresionarlos con nuestros conocimientos o experiencia en el tema. En este sentido, los especialistas señalan que “quien controla una conversación no es quien más habla sino quien mejor escucha”.

2. Despeja tu mente

Para entender la necesidad de tu interlocutor, primero deberás escucharlo tomando distancia de las ideas, prejuicios, emociones, paradigmas, creencias, etcétera, que tienes en relación al tema que estás abordando. Sólo así podrás preparar el terreno para enfocar su necesidad desde un ángulo distinto. Recuerda que las personas somos selectivas al momento de captar información de nuestro entorno y que buscamos adaptar los mensajes que recibimos para hacerlos encajar en nuestro sistema de creencias y valores. Puedes ayudarte formulando preguntas a tu interlocutor destinadas a lograr ese cambio de perspectiva, tales como: ¿cuáles son algunas de las ideas y preconceptos que han intervenido en el enfoque que le estamos dando a este tema? o ¿podríamos llegar a una solución distinta si tuviésemos otros filtros culturales?

3. No prepares tu respuesta mientras escuchas

Existen dos actitudes típicas que entran en conflicto con nuestra habilidad para escuchar activamente. Ambas tienen que ver con una predisposición que nos lleva a elaborar una respuesta o una interpretación, muchas veces prematura, sobre lo que estamos escuchando, cuando -en realidad- deberíamos estar totalmente enfocados en entender a nuestro interlocutor:

Hacer suposiciones: Salvo que seas un chamán o un vidente certificado, mejor no intentes adivinar lo que está pensando tu interlocutor, sino más bien pregúntale sobre lo que quieres entender o dale tiempo a que termine de explicar.

Demostrar lo mucho que sabes: No es necesario que todas tus intervenciones apunten a hacerle saber a tu interlocutor que tienes una vasta experiencia y conocimientos enciclopédicos sobre el tema en cuestión, ya sea a través de frecuentes consejos, soluciones, comentarios, etcétera. Además del riesgo de desaprovechar información valiosa, tu interlocutor podría percibir que tu motivación es otra y se rompería la conexión que estás buscando lograr.

4. Mantén motivado a tu interlocutor

Al momento de interactuar con tu interlocutor, hazle sentir -a través de tu lenguaje corporal y tus comentarios- que te interesa lo que está comentando y motívalo a seguir hablando. Puedes, por ejemplo, reflejar reacciones emocionales muy sutiles que estén en sintonía con el contenido del mensaje recibido (Ejemplo: asombro, alegría, preocupación). Al mismo tiempo, presta mucha atención a la información no verbal que tu interlocutor genera, la cual se expresa a través de tonos de voz, gestos, expresiones. Demuestra tu interés sobre su discurso pidiéndole que te explique un poco más sobre un tema determinado o parafrasea algo que haya mencionado anteriormente. Ejemplo: ¿Entonces cuánto tiempo estuviste fuera del país? Este tipo de preguntas son además muy útiles para identificar y aclarar algún dato que no hayas captado correctamente.

5. Combina preguntas cerradas y abiertas

Dependiendo del tipo de información que desees obtener, deberás evaluar si requieres formular preguntas abiertas o cerradas. Cuando necesites una respuesta específica, haz una pregunta cerrada, y si requieres profundizar en un tema, haz una pregunta abierta.

¿Te gustó este artículo?

Suscríbete a Piensa Pro Futuro Newsletter y entérate siempre de las nuevas publicaciones.

Autor

Eduardo FreyreEduardo Freyre

Eduardo Freyre

Jefe de Cultura y Comunicaciones

Comunicador de la Universidad de Lima con siete años de experiencia en las áreas de Imagen Institucional, Responsabilidad Social, Cultura y Comunicación Organizacional, en empresas de servicio, consultoría de comunicaciones y el sector financiero. Amante de la música y de vivir nuevas experiencias con su familia.

Comentarios