¿Cómo aprovechar el tiempo libre para el desarrollo personal?

Conoce algunas pautas para la educación del ocio

Posteado por: Giuliana Caccia , 12/11/2015

Uno de los mitos más grandes cuando se habla de tiempo libre es la creencia de que se trata de un espacio para hacer nada, o por lo menos nada provechoso. Cuando se terminan las obligaciones laborales y familiares, se pasan –por no decir “se desperdician”— largas horas de la vida frente a un televisor haciendo zapping, durmiendo más allá de lo necesario o navegando por Facebook.

El tiempo libre en realidad es un espacio, a veces muy escaso, que bien aprovechado puede ser la única fuente de cultivo personal, ya sea a nivel físico, intelectual o espiritual. Es decir, ocio no es lo mismo que ociosidad.

Este concepto no es nuevo ni es el invento de alguna secta zen moderna. Ya desde los tiempos de Aristóteles se entendía al ocio como un tiempo para descansar del trabajo y aprender, cultivarse interiormente o desarrollar la personalidad. Esto no significa que el tiempo libre debe estar lleno de actividades extracurriculares sin un segundo de respiro, como sucede con muchos niños o jóvenes con una carga excesiva de tareas y clases particulares. Lo que se debe tener claro es que durante el tiempo libre debe continuar la autoexigencia, dejando de lado la permisividad.

El tiempo libre sirve para educarse

“Entender el tiempo libre como ‘liberación’ de los principios y normas por las que uno rige habitualmente su vida es una contradicción, es incurrir en una doble moral y en una doble vida. Uno puede tomarse vacaciones con respecto a lo que hace (el trabajo), pero no con respecto a lo que es o con respecto a lo que cree o lo que ama”, dice Gerardo Castillo (docente de la universidad de Navarra y pionero en España en la formación de orientadores familiares) en su libro “La realización personal en el ámbito familiar”.

Es totalmente cierto. Si por ejemplo uno quiere cultivar la virtud del orden, no se puede pretender ser ordenado en la oficina pero no en la casa. O se es ordenado o no. Por eso, ¿se quiere ser deportista, culto y disciplinado? Entonces se debe procurar vivir todo el tiempo educando la voluntad para lograrlo, sin importar qué día o momento estamos viviendo. ¿O creen que si alguien toma alcohol hasta embriagarse, se acuesta tarde y sin hacer nada todo el mes de vacaciones o todos los fines de semana, esa persona no está desarrollando un hábito poco productivo para el desarrollo de su personalidad?

Algunas pautas para la educación del ocio

El tema de la educación del ocio es muy amplio. Se pueden escribir libros completos sobre cómo puede influir el uso del tiempo libre en el desarrollo integral de los seres humanos. Sin embargo lo importante es tener claro cuál es el papel que juega este tiempo de la vida en el desarrollo de las virtudes que hacen mejores a las personas.

“El tiempo libre no es un tiempo neutro. Influye siempre en las personas que lo utilizan. Influye para bien o para mal, según sea la forma de plantear este tiempo. Después de un fin de semana o de unas vacaciones de verano, las personas no son las mismas, cambian, mejoran o empeoran como personas, se enriquecen o se empobrecen”, dice Castillo.

Podemos ver en muchos jóvenes de hoy un ejemplo claro del efecto del buen o mal uso del tiempo libre. “Muchos adolescentes plantean el fin de semana solo como ‘movida’. Estos jóvenes no son dueños de su tiempo libre; no eligen libremente la forma de llenar ese tiempo, sino que se limitan a hacer lo que hace la mayoría o lo que dicta la moda del momento. Y eso que hacen consiste en no hacer nada, confundiendo el ocio con conducta ociosa”, añade Castillo.

Ya sea como padres que quieren educar a sus hijos o como personas que buscan constantemente mejorar sus competencias personales y profesionales, se deben establecer los medios para enseñar o aprender a descansar, a jugar y a divertirse. Así, ser responsable no radica sólo en preocuparse por el desarrollo académico o deportivo de los hijos o de uno mismo, sino también en aprender a cultivarse en todos los aspectos. Para eso está el arte, la lectura, la música, los paseos al aire libre, una buena conversación sobre temas trascendentes, entre otras tantas actividades que ayudan a crecer y a ser mejores seres humanos.

El tiempo libre es, en la actualidad, uno de los bienes más escasos. Hay que saber utilizarlo para obtener el mejor beneficio. ¡Y qué mejor que sea para alimentar el espíritu de manera sana y positiva!

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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