¿Cómo cultivar la amistad?

Conoce algunos aspectos esenciales para ser un buen amigo

Posteado por: Giuliana Caccia , 17/01/2018

Los amigos de verdad

Hay muchos ámbitos en la vida fuera de la familia, en los que se pueden desarrollar amistades duraderas. Por ejemplo la escuela, el barrio, los hijos de los amigos de nuestros padres, la universidad y el trabajo. Si bien podemos conocer a muchas personas en estos espacios, no todos serán amigos para toda la vida. Algunos pasarán al recuerdo. Con otros tendremos diferencias que nos separarán. Otros serán solamente camaradas, compañeros, compinches o cómplices. Pero buenos y verdaderos amigos son pocos. ¿Y saben por qué? Porque cultivar una amistad verdadera no es trabajo fácil. Como todo buen cultivo, requiere abono, poda, agua, buen clima, atención, cariño, entre otros.

¿Qué es la amistad?

Mucho se habla de ella, pero pocos pueden definirla con exactitud y perfección. Podemos recurrir a las aproximaciones de filósofos o pensadores clásicos que se han ocupado de reflexionar sobre esas realidades de la vida difíciles de definir. Por ejemplo, Aristóteles. Y es a este autor a quién recurriremos para dar algunas características de la verdadera amistad. De esa manera, no solo podremos detectar si es que estamos cultivando verdaderos amigos sino —que es lo más importante— podemos examinarnos para ver si es que estamos actuando como un buen amigo lo hace:

1. La amistad es una de las manifestaciones del amor. De hecho, en griego se decía philía, palabra derivada del verbo filéin, que expresa una de las dimensiones del amor.

2. La base de la amistad es la mutua benevolencia. Buscar y desear el bien del otro, querer para la otra persona lo mismo que queremos para nosotros y alegrarnos y entristecernos por las mismas cosas. El amigo es “otro yo” y se debe buscar su bien sin ningún tipo de interés personal.

3. El opuesto a la amistad es la indiferencia. Un amigo al que le da igual los problemas o preocupaciones del otro, no es amigo.

4. La amistad verdadera no busca el placer o el interés como fin. Si se busca un beneficio, en realidad se es “amigo” de ese objetivo y no se quiere al amigo en sí mismo, sino por lo que éste nos da. Esa amistad desaparecerá en cuanto esa persona deje de resultar divertida o útil. En los momentos de infortunio es cuando de verdad se demuestra quién es amigo de verdad.

5. Un amigo siempre nos invitará a hacer el bien y nunca nos incitará a obrar mal. Al contrario, nos ayudará si ve que nos apartamos del recto camino. Por eso la amistad auténtica puede darse únicamente entre personas buenas que se esfuerzan por vivir rectamente.

6. El amigo es una persona a la que le tenemos una confianza absoluta. Con un amigo no debemos tener miedo de abrir nuestro corazón y contarle nuestras inquietudes porque tenemos la certeza de que no las divulgará.

¿Todos podemos ser buenos amigos?

Potencialmente sí. Sin embargo, ser buen amigo tiene exigencias que no todos parecen estar dispuestos a asumir. La amistad verdadera implica el desarrollo de una serie de virtudes que facilitan el pensar en el otro, ponerlo por encima de nuestros intereses, buscar su bien, no divulgar sus secretos, entre otros. ¿Cómo ser buen amigo si se es chismoso, poco prudente o egoísta?

Ahora bien, todos podemos mejorar aquellos aspectos de nuestra personalidad que necesiten ser corregidos de modo que podamos, no solo a tener buenas relaciones de amistad, sino a mejorar como personas y así enriquecer también otros ámbitos de nuestras vidas.

¿Qué aspectos de la personalidad son esenciales para ser buenos amigos?

1. Suavizar el carácter. Una persona con mal genio, autoritaria o de trato poco agradable encontrará muy difícil el tener amigos. Por eso debemos tratar de ser alegres, positivos, amables y agradables con los demás.

2. Ser generosos. Una persona que no es generosa no es capaz de amar y, por lo tanto, tampoco podrá ser amigo de nadie. Como mencionamos más arriba, la amistad exige pensar en el otro. Por eso una persona egoísta se va aislando poco a poco de su entorno y, por lo tanto, de aquellas personas que podrían ser sus amigos. Además, el afecto que se tiene hacia un amigo ha de concretarse en detalles y pequeños sacrificios que se hacen por él.

3. Otra virtud muy importante es la lealtad. La lealtad hace que no divulguemos las cosas que nos ha contado nuestro amigo. Si somos chismosos, nunca seremos personas dignas de confianza. La lealtad también hace que no hablemos mal del amigo que no está presente. Además, exige que defendamos a nuestros amigos si alguien los ofende o habla mal de ellos en nuestra presencia.

4. Saber perdonar y disculpar los posibles agravios es otra virtud necesaria para la amistad.

5. Ser empáticos para saber escuchar y no querer ser nosotros el centro de todas las conversaciones.

Como vemos, la amistad verdadera es un bien exigente. No es algo que se logra de un momento para otro y como toda realidad hermosa requiere cuidado y atención. Sin embargo, como una joya preciosa, tiene un valor incalculable.

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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