Cómo mejorar la responsabilidad social en tu empresa teniendo como base la confianza

Asegúrate que su implementación sea transparente y responsable

Posteado por: Karina Lerner Heilbraun , 25/08/2015

Uno de los principales beneficios que las empresas deben considerar a la hora de plantearse implementar una gestión socialmente responsable, es la capacidad de ésta de contribuir a generar confianza, una palabra tan sencilla y al mismo tiempo tan cargada de significado. No es cliché decir que “toma una vida ganarla y, bueno, para modernizar la frase,… un celular con wifi para perderla”. Y es que sin ella, la moneda que permite que una sociedad opere efectivamente es muy poca y si lo consigue, los intereses en el largo plazo son demasiado altos.

Las empresas, por tanto, deben asegurar que su operación se realice siguiendo normas, transmitiendo valores, mostrando actitudes correctas, creando redes positivas, inclusive ayudando a los menos favorecidos a trascenderlas a fin de que puedan tener acceso a recursos adicionales, entre otros factores que contribuyan, alimenten y faciliten la coordinación y cooperación entre los distintos sectores e individuos de la sociedad, lo que se traduce, sin duda, en beneficios mutuos. La Responsabilidad Social bien implementada y gestionada precisamente contribuye a esto porque ayuda a operar de manera más transparente, rendir cuentas, ser ético, dialogar con las partes interesadas, cumplir la ley, respetar la normativa internacional de comportamiento y proteger los derechos humanos.

Es axiomático, ninguna institución es exitosa en una sociedad que no lo sea y una sociedad en la que no existe la confianza la oportunidad de tener éxito es poca, muy poca. Buena parte de los conflictos sociales que vemos y hemos visto tienen su base precisamente en la desconfianza. Es que señores, necesitamos más nueces y menos ruido, más diálogo democrático, empoderamiento, regulación y autoregulación que empiece a someter la sensación o “realidad” de abuso. Debemos ser conscientes, desde todos los sectores, de que tenemos una deuda demasiado grande en temas de transparencia y sin esta la confianza no es posible. No es culpa de ellos, ellas, aquellos, aquellas, todos somos responsables.

Vamos a ponerlo en sencillo, Juan le encarga un trabajo a Pedro, digamos que pintar su casa, si Juan confía en Pedro probablemente le dará las llaves de su casa y al cabo de 5 días volverá tranquilo a una casa linda y recién pintada sabiendo que lo que se prometió fue hecho tal cual se había pactado. Pero, si Juan no confía en Pedro, porque más allá de cómo es Pedro “en este país no se puede confiar en nada ni en nadie”, Pedro no le dará la llave, tendrá que supervisar permanentemente y pensará si la pintura que compró realmente es la que le prometió. Los costos de las transacciones se vuelven mucho más altos, en todos los sentidos. Y, si escalamos este simple ejemplo a nivel nacional, y lo llevamos a situaciones menos anecdóticas, la construcción de una comunidad donde sus integrantes se respeten unos a otros y por ende cooperen, cumplan, se comprometan, se solidaricen, participen y se reconozcan como parte de un todo, en equidad de condiciones, se aleja y entonces a ojos de los otros siempre somos potenciales y permanentes agresores y culpables.

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Karina Lerner HeilbraunKarina Lerner Heilbraun

Karina Lerner Heilbraun

Consultora en RSE

Es docente de Desarrollo y Responsabilidad Social en la Pontificia Universidad Católica del Perú y consultora en Lerner & Lerner. Ha laborado en Profuturo AFP como jefa del área de Responsabilidad Social Empresarial. Cuenta con un máster en gobernabilidad y gestión pública.

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