¿Cómo ser un emprendedor exitoso?

La actitud y el aprendizaje son importantes para lograr el triunfo

Posteado por: Giuliana Caccia , 14/08/2017

Emprender es uno de los grandes sueños de cualquier joven profesional que inicia su vida laboral. Sin embargo, si iniciar y hacer exitosa una empresa fuese tarea fácil, el número de empleados sería bastante menor en comparación al de los dueños de alguna compañía. En Perú, se estima que el 90% de las PYMES no sobreviven. Y es que emprender positivamente requiere de muchos factores favorables. Entre ellos están aquellos que dependen, por ejemplo, de la coyuntura económica de un país, la originalidad del producto o servicio que se quiere ofertar, la suficiencia de los fondos, el marketing, entre otros. Sin embargo, aquí nos vamos a centrar en un factor que es imprescindible para que desde el inicio existan mayores probabilidades de que una empresa sea parte del 10% de los casos exitosos: la actitud del emprendedor.

Para emprender hay que ser un líder…

Pero no un líder cualquiera. No es difícil encontrar muchos casos de líderes que si bien llegaron a los puestos más altos de una compañía por sus competencias profesionales, también las llevaron a la quiebra por la falta de valores positivos en la ejecución de sus planes. Para ser un buen líder hay que tener como una de las prioridades del emprendimiento el cimentarlo en valores positivos. Un liderazgo que no está sustentado en un código ético-sólido, sí o sí será limitado y cortoplacista, además de no ser real.

¿Por qué es tan importante que el emprendedor sea un líder con una ética intachable? Porque al ser el fundador e iniciador de una cultura empresarial, la forma de trabajar actuará como un efecto de cascada hasta la base de la jerarquía. Y si apuntamos a que la empresa vaya creciendo orgánicamente, si no se siembra valor humano desde el día uno, luego será muy complicado arrancar las malas costumbres condenando al emprendimiento a problemas que se escaparán de las manos, afectando las finanzas y peor aún, pudiendo causar un gran daño a sus empleados y a la sociedad.

Asimismo, estos valores que define e inspira el líder fundador de una empresa serán los que le darán a la misma la identidad y la reputación corporativa que luego alimentará una marca reconocida en el mercado.

Emprender sin descuidar lo esencial

Cuando una persona decide hacer un emprendimiento, definitivamente se centra sobre todo en el plan de negocios, en el levantamiento de capital y en la implementación de la empresa. Sin embargo, siguiendo con lo expuesto más arriba, emprender lleva consigo un proceso paralelo: el proyecto vital. ¿Qué queremos decir con esto? Que ningún emprendedor será exitoso si olvida dentro de sus metas el desarrollo personal y el familiar. Por más preparado que alguien se sienta para iniciar una empresa, no puede dejar de lado la formación continua, el cultivo intelectual, espiritual, la búsqueda del sentido a lo que hace y el amor a la familia. Todos estos son pilares que sostienen el desarrollo de una autoestima sana, dan fortaleza para la lucha y el carácter para sobrellevar las adversidades (y los fracasos). ¿Quién no se vuelve a levantar cuando tiene por quién luchar? Por eso, los objetivos de un emprendedor no deben ser solo económicos, porque estaría perdiendo de vista esas influencias positivas que pueden darle pasión, ilusión y la motivación necesaria para llevar a cabo todo lo planeado o, en caso sea necesario, rediseñar el camino.

Un emprendedor debe tener empatía, ser austero y preocuparse por sus empleados (así sean muy pocos) y, también, ser socialmente responsable ya que se debe poner a la empresa al servicio de la comunidad para ser realmente humana y competitiva. Además de marcar una diferencia en el mercado.

Finalmente, todas estas competencias que hemos mencionado, si no se tienen, se pueden aprender. Al igual que uno se forma para obtener conocimientos profesionales, puede hacerlo para desarrollar competencias humanas. Es cuestión de entender que tanto el proyecto empresarial como el proyecto personal o vital deben ir de la mano. Si no es así, se experimentará una ruptura que tarde o temprano pasará una factura difícil de pagar.

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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