¿Cómo superar los tropiezos de la vida?

3 pasos importantes para seguir adelante

Posteado por: Roberto Lerner , 10/04/2018

Desastres

¿Saben de dónde proviene la palabra? Pues, bien, de “astros”. Claro, tanto tiempo pensando que son ellos los que deciden nuestro destino, que cuando se nos presenta una mala racha sentimos que hemos perdido el favor de las luminarias que cubren el cielo. En otras palabras, nos hemos desastrado.

Es cuestión de tiempo. Aunque nuestras vidas no hayan sido concebidas por el guionista de una telenovela, en algún momento algo va a salir mal. Al final sabemos que ocurrirá, aunque no cuándo, pero en versiones que nos dejan en el escenario: por ahí atisba alguna enfermedad, accidente, pérdida, ruptura, o un anticipo del fin de los tiempos empaquetado en terremoto, huayco o tormenta.

La palabra “trauma” se ha convertido en cajón de sastre: entra todo, desde lo anteriormente mencionado hasta los impactos de procesos políticos, convulsiones sociales y, por supuesto, molestamientos y otros acosos.

Pero, ¿qué es un trauma?

Hay algunos supuestos con los que vivimos nuestra vida cotidiana: que vamos a volver a la casa de la que salimos en la mañana, que nos vamos a encontrar con ella a nuestra vuelta, o que quienes nos despidieron nos van a recibir. Y todos los días la realidad nos da la razón. No tiene sentido alegrarse enormemente al confirmarlo, ni tampoco vivir aterrorizados por la probabilidad -real- de que no ocurra. Eso sería ingresar en el terreno de la psicopatología.

Pero —don satanás nunca duerme— ocurre que la casa se incendia, alguien fallece o uno es secuestrado. Quizá una de las características más poderosas de lo traumático es que nos quita la alfombra de certidumbres sobre la que caminamos habitualmente, rompe nuestra confianza en el mundo, en su esencia predecible, en su básica gentileza. Hay un antes y un después. Incluso en entornos complejos y conflictivos hay una normalidad que no se cuestiona y puede darse un trauma.

¿Qué hacer?, ¿qué disminuye la posibilidad de que cuaje el estrés postraumático? Es como ocurre con esas dislocaciones en las artes marciales: si el sensei procede a una maniobra inmediata, puede recolocar lo que se ha salido de su sitio, pero si se espera mucho, el asunto se convierte en quirúrgico.

Primero, concentrarse en volver lo antes posible a la normalidad —al soldado que ha sufrido un ataque de pánico se busca que regrese rápido al frente, y no es buena idea dejar de manejar mucho tiempo luego de un accidente de carro—, vale decir, restablecer la continuidad.

Segundo, tomar distancia de los porqués cosmológicos —¿por qué a mí?— y, luego de aceptar que uno ha sido víctima de la mala suerte —o de un error que no es un castigo y que se puede prevenir en el futuro—, no tomarlo de manera personal, pasar a ver cómo negociamos con la realidad progresivas mejoras, incrementos pequeños de bienestar, retornos razonables a la rutina, pero sin negar lo pasado.

Tercero, entender que la restauración de la confianza no es un hecho puntual, sino un proceso, es decir, que hay un reloj (probablemente un año en los casos más contundentes) en el que las manecillas van a pasar por temblores de la confianza: el primer cumpleaños sin, el primer viaje largo en auto, la primera clase dictada luego de, etc. Pero entender que son temores y no viajes al pasado.

Si tomamos en cuenta todo lo anterior, los seres humanos, resilientes al fin y al cabo, volveremos a la continuidad de nuestras vidas con alguna cicatriz, algún fondo de tristeza, algún recuerdo doloroso, pero sintiendo que la cosa valió la pena.

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Autor

Roberto LernerRoberto Lerner

Roberto Lerner

Psicólogo, Ph.D. con estudios en Universidad Católica de Nijmegen, Holanda

Psicoterapeuta de niños, adolescentes y familias, especialista en intervención en crisis. Consultor en recursos humanos. Obtuvo el Premio Nacional de Psicología en 1993. Director del Instituto Peruano de Acción Empresarial (IPAE). Miembro fundador de Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (CEDRO). Autor de 6 libros. Columnista en un periódico importante y es blogger en “Espacio de Crianza”.

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