Cultiva la virtud de la justicia en el trabajo

Te contamos 8 tips para mantener la justicia en el espacio laboral

Posteado por: Giuliana Caccia , 18/09/2017

Todos tenemos presente, en mayor o menor medida, ese concepto básico de justicia que la define como “dar a cada uno lo que le corresponde”. Sin embargo, esta virtud está compuesta por una serie de matices que la hacen mucho más rica y compleja, y por lo mismo, de no fácil comprensión ni aplicación. En estos tiempos el término “justicia” se usa en varios ámbitos y no necesariamente bien aplicado. Escuchamos frecuentemente frases del tipo “esto es justo” o “es una injusticia”. También es muy común escuchar “es un derecho”. Y todo esto, efectivamente, tiene que ver con la virtud de la justicia. Sin embargo, lo confuso en la actualidad es que al hablar de justicia nos centramos mayoritariamente en lo que “me corresponde” y no en lo que yo, también, debo en justicia al otro. Por ello es muy importante que comprendamos que la justicia está en función de la capacidad de la persona de reconocer el débito. Por ejemplo, una persona puede romper el auto de otra y esto será una injusticia si no repone el daño realizado. Pero si rompe su propio auto, no faltará a la justicia.

La justicia es algo más que un ideal

La justicia es un término por el cual, los seres humanos nos hemos enfrentado innumerable veces a lo largo de la historia. Se podría decir que si algo buscamos como comunidad es vivir en una sociedad justa, en donde todos sientan que sus derechos son respetados. Sin embargo, la justicia vista desde esa perspectiva —externa, de la que alguien más se debe encargar— convierte a esta virtud en un ideal inalcanzable. Porque ahí donde uno piensa que tiene un derecho, habrá otro que sentirá que se le arrebata el propio. Por eso, repito, la justicia no está solo en lo que “nos deben”, sino también en “lo que debemos”. ¿Se imaginan qué pasaría si todos cumpliéramos a cabalidad nuestros deberes? De hecho, tendríamos todos los derechos respetados y viviríamos en la sociedad soñada.

Pero gran parte del problema está en la definición de qué es un verdadero derecho y qué no, qué es lo que responde a la naturaleza humana y qué es un concepto impuesto por la cultura para responder a los deseos de algún grupo. Por eso, como ya lo hemos comentado en otros artículos de esta página, es de vital importancia que una persona que quiere ser cada día mejor ser humano y profesional, tiene la obligación de cultivarse, de formarse y de conocer aquello que es bueno, bello y verdadero con el fin de conducir sus actos hacia aquello que le hace bien a él y a los demás.

La justicia en el trabajo

El espacio laboral es tal vez, uno de los ámbitos en los que un ser humano espera recibir un trato justo, un espacio que debe estar caracterizado por esta virtud. Y es lógico. Es ahí donde pasamos la mayor parte del día y es el lugar en donde esperamos poder realizarnos como personas y profesionales. Sin embargo, no pocas veces se percibe que es precisamente en el trabajo donde se cometen muchísimas “injusticias”. Si queremos contribuir a una cultura justa en la empresa en la que trabajamos o que dirigimos, debemos empezar por ser nosotros mismos justos, porque como explicamos más arriba, la justicia verdadera no está tanto en recibir si no reconocer el débito, el derecho del otro. Por lo tanto, si queremos que nuestro trabajo responda al ideal de justicia que soñamos, el primer paso para lograrlo está en nosotros mismos. Además, debemos recordar que el actuar bien no es algo que solo se queda en el exterior y beneficia a alguien más. Cuando una persona es virtuosa, el acto mismo de la virtud le hace bien a la persona que lo ejecuta, así nadie más lo vea. Y esa debe ser la primera motivación que debemos tener para ser justos: obrar mal solo nos destruye y nos hace alejarnos de la razón.

A continuación, enumeramos algunos puntos que nos ayudarán a cultivar la virtud de la justicia en el espacio laboral:

  1. Reconocer y respetar los derechos de las personas con las que nos relacionamos en el trabajo.
  2. Tratar de conocer cada situación de manera objetiva, con el fin de actuar de la manera más justa en cada ocasión. La justicia implica que no actuaremos de la misma manera siempre, ya que depende mucho de la realidad de la otra persona. Por ejemplo, los permisos a una madre de familia no serán iguales para un soltero.
  3. Reconocer las necesidades reales, tanto profesionales como personales, de las personas que trabajan con nosotros es muy importante para dar a cada uno lo que le corresponde. Aquí la familia del colaborador es un ámbito muy importante que se debe considerar.
  4. Informarse adecuadamente sobre cuáles son los verdaderos derechos y qué tienen que ver con el derecho natural. De esta manera, velaremos desde nuestra posición en la empresa para que se respeten los derechos de todas las personas. Dichos derechos van más allá de recibir un salario justo o de tener los beneficios laborales que manda la ley.
  5. Cumplir los pactos, tiempos y promesas realizadas. Valorar la palabra dada más allá de los documentos firmados.
  6. No criticar o censurar a otros a priori. Es justo respetar el honor de las personas.
  7. Respetar la propiedad ajena. No sólo material sino también intelectual. Ser justos en el trabajo tiene que ver con reconocer el trabajo bien hecho del otro.
  8. Ser honesto con el cliente y con nuestro empleador. La honestidad es una virtud que va de la mano con la justicia.

Por todos estos motivos es muy importante que nos esmeremos en no mirar solamente aquello que creemos que nos corresponde, sino, y sobre todo, ser capaces de ver el derecho del otro y respetarlo. Solo así podremos acercarnos a formar una cultura empresarial justa y que beneficie efectivamente a cada una de las personas que laboran en una compañía.

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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