El factor humano como pieza clave del éxito empresarial

Conoce la importancia de humanizar a las empresas

Posteado por: Giuliana Caccia , 15/12/2017

Desde hace varios años, uno de los grandes retos con el que me he enfrentado en el aspecto laboral es tratar de “convencer” a los directores o gerentes de las empresas de que preocuparse por los sentimientos, la familia y algunos otros ámbitos de la vida personal de sus colaboradores sí es importante y, además, trae consecuencias positivas en los índices de productividad de la empresa. Algo que al colaborador le puede parecer evidente, no lo es tanto para aquellos quienes tienen, finalmente, que tomar decisiones sobre las áreas de recursos humanos.

Y esto se debe, principalmente, a que vivimos en una cultura empresarial que prioriza lo tangible. Caminamos con los KPIs en la cabeza, con las metas, objetivos de ventas, entre otros, a la orden del día porque —y es una realidad— será bajo estas métricas que será medido nuestro desempeño. Inclusive, el espacio privado que era el que de alguna manera estaba libre de “medidas”, con la aparición de las redes sociales, también está cayendo preso de estadísticas, likes, retweets, relojes que miden calorías quemadas, pasos dados, entre otros.

Recordemos que en la última premiación de los Latin Grammy Awards, Residente, el cantante de Calle 13, reprendió a la Academia en vivo cuando subió a recibir el premio a la Mejor canción urbana diciendo: “Nosotros los artistas no somos cifras, no somos números. Por favor, a todo el mundo dejen de estar poniendo la cantidad de seguidores de views y empiecen a hablar de música”.

Si bien no podemos negar que las métricas son muy importantes en la evaluación del desempeño o rentabilidad de una empresa, se convierten en un problema cuando son las únicas variables que se consideran a la hora de buscar cambios, mejoras y transformaciones en la empresa. En octubre de este año, la Harvard Business Review publicó un interesante artículo en el que los autores afirman que "cuando te embarcas en un nuevo camino estratégico para sostener y hacer crecer tu organización en un mundo incierto, ¿qué priorizas? Si eres como la mayoría de los líderes que conocemos, comenzarás con la estructura y los procesos organizativos. Esto es un error. (...) Llamamos a esto la tiranía de lo tangible. Y tiene un costo que es demasiado familiar: la mayoría de las iniciativas establecidas para ejecutar la estrategia no ofrece los beneficios esperados".1 Según este artículo, esto tiene mucho que ver con la poca consideración de aquello que los colaboradores piensan o sienten.

Pero, ¿cómo hacer para conciliar lo tangible con lo intangible? La propuesta presentada por el artículo citado es que se debe tener una mayor participación activa y ejecutiva en donde los colaboradores, en un proceso dinámico e interactivo, confronten y exploren contextos estratégicos, creando opciones de respuestas mientras se revisan las prioridades y las metas. Todo esto incorporando preocupaciones, deseos, temores y demás sentimientos de los trabajadores en el proceso.

Un sustento antropológico

¿En qué se sustenta esta forma de ver la estrategia empresarial? Ya en artículos anteriores hemos mencionado la importancia de humanizar la empresa. Y esto es porque el trabajo es una actividad específicamente humana. Las personas, para vivir en armonía, debemos servirnos del trabajo no solo para cubrir necesidades básicas propias y familiares, o para contribuir al progreso de la ciencia y de la técnica, sino para, sobre todo, lograr un continuo desarrollo cultural y moral. Dicho desarrollo personal contribuirá a humanizar cada vez más la comunidad en la que vivimos. ¿Qué es más humano que el trabajo que distingue al ser humano del resto de las criaturas de la Tierra?

Cada uno de los colaboradores de una empresa debería gozar de un ambiente laboral que le permita encontrar un sentido a lo que hace, trabajar con dignidad, con alegría y, lo más importante, ser respetado por el hecho mismo de ser persona. Y eso implica, sin duda, involucrar sentimientos, ideas, temores, deseos, etc. en la cotidianeidad laboral. Enzo Ferrari, el fundador de la fábrica de carros Ferrari decía: “Las fábricas están hechas, primero, de hombres; luego, de medios técnicos; y, por último, de paredes”. De esta manera explicaba que lo más importante en una empresa son las personas que, a diferencia de una pieza mecánica, son capaces de reaccionar a los estímulos que reciben del ambiente de trabajo y este solo mejora si cada uno de los que lo conforman mejora personalmente. La empresa puede impulsar esta situación u obstaculizarla.

Centrarse solo en lo tangible a la hora de evaluar el desempeño de una empresa es condenarla a muchos problemas. Empezando porque al no considerar los sentimientos de los trabajadores, estos no generan lealtad, confianza, pasión, entre otros. Y en un ambiente de trabajo adverso o incómodo, definitivamente se da lo mejor de sí y, por lo tanto, los resultados objetivos no serán los esperados.

Por eso, es importante preocuparnos no sólo por desarrollar conocimientos especializados a nivel profesional sino también velar por el crecimiento humano de los colaboradores, por sus problemas, por sus anhelos y lo que quieren lograr de manera integral en su vida con el trabajo que realizan en una empresa concreta.

1Alison Reynolds and David Lewis explican en “Closing the Strategy-Execution Gap Means Focusing on What Employees Think, Not What They Do”. Harvard Business Review.

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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