El miedo está presente en cada etapa de nuestra vida

Aprender a superarlo es parte de nuestro desarrollo

Posteado por: Roberto Lerner , 26/04/2017

¿Quién no ha sentido miedo? De hecho, es una emoción fea pero muy útil. Tiene que ver con un organismo alerta ante el peligro —el mundo, contrariamente a lo que muchos dicen, lo hemos comprobado estos días los peruanos, es un lugar peligroso— y, por lo tanto, con más posibilidades de sobrevivir.

Sin embargo, los padres nos desconcertamos cuando nuestros pequeños muestran miedo, sobre todo, cuando las situaciones y las reacciones no parecen guardar proporción. Pero aprender a superar temores es una experiencia que ayuda a crecer. Tanto a los padres como a sus hijos.

Sí, no es agradable y puede congelar a una persona. Nos asalta frente a lo nuevo y desconocido. Frente a lo súbito y fuera de lo ordinario. Frente a lo que es peligroso. Ante la posibilidad de fracasar. La pregunta no es si lo sentimos o no, sino qué hacemos con ese sentimiento. Casi siempre, el tiempo, la experiencia y el ejemplo, lo ponen en su sitio.

Claro, frente a un arma que nos amenaza, ante la inminencia de una caída, la posibilidad de una inundación, nadie en su sano juicio va a cuestionar que haya sudoración, ganas de huir o desesperación. Lo anterior puede ocurrir en situaciones que no ponen en peligro la vida, como una evaluación para un puesto de trabajo, o que casi nunca terminan mal, como viajar en avión.

Son reacciones que aparecen muy temprano en la vida: ante la pérdida de soporte físico, una persona extraña, un animal, al ingresar en un grupo, el alejamiento con respecto de una persona de confianza, por ejemplo.

Pero cada etapa de desarrollo tiene sus miedos y la aparición de los mismos es una señal de desarrollo, así como su superación. Por ejemplo, el miedo al rechazo es señal de que el escenario social fuera de la familia se ha convertido en central.

¿Cómo podemos acompañar a nuestros hijos en la superación de sus miedos?

Escuchar lo que el niño dice y cómo lo dice. Afirmar con absoluta claridad y de manera enfática que tener miedo es parte de la experiencia humana, pero que se puede controlar y superar. Nunca minimizar ni ridiculizar el miedo. Es una buena idea contarle que nosotros también sentíamos y sentimos miedo, narrar aquello que cuando pequeños nos quitaba el sueño o nos generaba reacciones intensas... y cómo hicimos para sobreponernos. No debemos olvidar que el temor, como muchas otras características, no es igual en todas las personas. Hay más o menos temerosos. También, que la superación de un temor nunca es total y que admite retrocesos o reaparece con otros disfraces.

Claro los temores pueden adquirir proporciones que van más allá del estilo de un niño o de una fase del desarrollo. Si interfieren de manera marcada con su desempeño en el día a día, por un periodo largo, muy seguido, con altos grados de sufrimiento, por un tiempo largo, de manera frecuente y con mucha intensidad, quizás sea necesario buscar ayuda profesional.

Un ejemplo sencillo. Digamos que un niño de 6 años aparece en el cuarto de los padres sumamente angustiado. Nos dice que hay un monstruo en su habitación. Podríamos decirle, lo hacemos habitualmente, que esos seres no existen, que una cosa es la fantasía y otra la realidad; o ir con él a su dormitorio y demostrarle, revisando todo, que no hay nada ni nadie. A veces eso calma, pero es perfectamente posible que se reactive la ansiedad y diga que el engendro se había ido cuando revisamos, pero que ahora ha vuelto. Al final, lo más eficaz, es decir algo como "el miedo es horrible, pero queremos que sepas que nunca dejaremos que nada ni nadie te haga daño", acompañado de un abrazo.

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Autor

Roberto LernerRoberto Lerner

Roberto Lerner

Psicólogo, Ph.D. con estudios en Universidad Católica de Nijmegen, Holanda

Psicoterapeuta de niños, adolescentes y familias, especialista en intervención en crisis. Consultor en recursos humanos. Obtuvo el Premio Nacional de Psicología en 1993. Director del Instituto Peruano de Acción Empresarial (IPAE). Miembro fundador de Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (CEDRO). Autor de 6 libros. Columnista en un periódico importante y es blogger en “Espacio de Crianza”.

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