¿Es posible tener un futuro sostenible y responsable?

De nosotros depende tener un mejor futuro

Posteado por: Micaela Pesantes , 05/08/2016

Como ya lo he comentado en este mismo espacio, soy muy aficionada a la Ciencia Ficción. Y, justamente, en ese género en particular, prácticamente todas las historias giran en torno a imaginar un futuro posible. O, mejor dicho, cómo el autor – o la autora – se ha imaginado el futuro, a partir de lo que tiene en el presente. De lo que se hace en el ahora; porque todo lo que hacemos hoy, necesariamente, va a repercutir en lo que pase mañana. A veces no lo vamos a ver inmediatamente; pero en algún momento nos va a afectar.

Una de las frases ultra clichés que se dicen sobre el chocolate es “un minuto en la boca y toda la vida en las caderas”. Bueno, ahí está. Aparte de lo anecdótico de ese dicho – que solo es cierto si uno no hace nada para evitar que se queden toda la vida en las caderas – es lo que comentaba en el párrafo anterior, que lo que hacemos tiene consecuencias. Con el matiz que, algunas de las consecuencias que nuestros actos traen, pueden ser minimizadas, o incluso, desaparecidas, si tomamos las medidas de mitigación necesarias. Por ejemplo, si quisiera seguir comiendo chocolate ¿qué tendría que hacer para que no se me vaya a las caderas? Me pongo a hacer ejercicio. Tomo más agua. Compenso de alguna manera el efecto para que, en la medida de lo posible, no ocurra.

Volviendo al tema de imaginarnos el futuro, ya no como autores de ciencia ficción sino como ciudadanos comunes y corrientes, quizás es posible que partamos pensando en cómo las cosas que tenemos hoy evolucionarán. Muchos ya tenemos en nuestras manos algún objeto, con el que estamos interactuando con la información que estamos leyendo en este preciso instante, que hace algunos años, era impensado. Que pertenecía a las películas. Y que ni nos asombra; de hecho, a veces le demandamos que sea más rápido, mejor, que funcione “como debería”.

Así, muchos ya nos acostumbramos a hacer una serie de cosas “en línea”, a través de la computadora, la Tablet o el Smartphone. Esta manera de interactuar – desde hacer nuestras compras de la semana, hasta pagar las cuentas, pasando por conversaciones múltiples y simultáneas, entre otras muchas cosas “normales” que hacemos todos los días – es absolutamente revolucionaria e innovadora. Definiendo a la innovación, y parafraseando a Wikipedia, como un cambio que introduce novedades. Es hacer las cosas, de manera diferente. Más eficiente. Mejor.

Por ejemplo, cada cierto tiempo diferentes empresas lanzan promociones para que sus clientes se cambien a un Estado de Cuenta Electrónico. En estos casos, algunos podrían decirse "pero si no me mandan el recibo en físico, me olvido". Quizás, podríamos hacer uso de las diferentes alarmas que tienen la gran mayoría de nuestros celulares – inteligentes o no – para acordarnos de pagar. Así, ponemos de nuestra parte para que todos podamos disfrutar de él por un tiempo más prolongado.

Veamos: ¿que implica el recibo físico que tienes en la mano? ¿Cuánto tiempo lo ves, e interactúas con él? ¿10 minutos? ¿20? El caso es que, ese mismo recibo, no solo es el papel en el que se imprime, y para su producción se han talado una serie de árboles. También hay un uso de tinta, la que también tiene su huella de carbono, solo por el uso de agua asociado, entre otros componentes. Finalmente están los costos asociados a la emisión de gases tóxicos para el ambiente, causados de manera directa por el transporte de los recibos a tu hogar, y de manera indirecta en toda la cadena de transporte de los diferentes insumos.

En ese sentido, el utilizar un recibo electrónico es un ganar – ganar rotundo. Para la empresa, obviamente, al ahorrar los recursos utilizados en la producción impresa de los recibos. Para los clientes, al tenerlo siempre a la mano, y poder interactuar con los mismos en cualquier momento. Y para el planeta, y de manera extensiva, para la sociedad, ya que se está dejando de utilizar todos los recursos que la cadena de producción de los documentos requiere.

La responsabilidad social y ambiental, y la innovación no deben ser una moda en empresas que con el tiempo cambie, se debe convertir en una tradición que evolucione constantemente de manera favorable para la sociedad y el planeta. Y todos podemos contribuir a la misma.

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Micaela Pesantes

Jefe de Responsabilidad Social Empresarial

Es máster en Estudios Profesionales por la New York University (NYU) y Bachiller en Ciencias Sociales con mención en Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Cuenta con amplia experiencia en gestión de proyectos y trabajos en políticas públicas, orientados hacia la mitigación y mejora de la calidad de vida de poblaciones vulnerables.

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