Filantropía no es igual a Responsabilidad Social

Todas las iniciativas para ayudar a los demás son válidas, pero las sostenibles en el tiempo marcan la diferencia

Posteado por: Micaela Pesantes , 22/01/2015

En diciembre generalmente hay un excelente, y algo desbordante espíritu solidario, de ganas de hacer actividades de “responsabilidad social”. Lo pongo entre comillas, por lo que voy a comentar a continuación. Existe una gran diferencia entre las actividades caritativas o filantrópicas (como las chocolatadas o entrega de regalos), que en la mayoría de casos no califican como actividades de Responsabilidad Social, y las acciones propias de la Responsabilidad Social, como los talleres de transferencias de capacidades. Esto no es ni bueno, ni malo. Sencillamente, se trata de conceptos distintos, que sin embargo, a veces se confunden.

La filantropía es básicamente – desde la propia etimología de la palabra – el amor a la humanidad. Viene de las palabras griegas “philos”, que significa amor, y “anthropos”, que se traduce como hombre – en el sentido genérico del término. Ergo, estamos hablando del amor a la humanidad. A continuación, comparto un pequeño cuadro que pretende describir, de manera esquemática, a la filantropía.

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La Responsabilidad Social, por otro lado, es una manera de gestionar una empresa. Es una forma ética de gestión, tomando en cuenta las expectativas de todos las partes interesadas, es decir, los grupos que tienen relación con la empresa, que incluyen (y no limitan), al Estado, los accionistas, los colaboradores, el medio ambiente, los clientes, los proveedores, y la comunidad. Así, la empresa adopta el compromiso voluntario de poner en práctica acciones que promuevan el bienestar social en tres dimensiones claves: lo económico, lo social y lo ambiental. Comparto el cuadro esquemático, que ayudará a hacer las comparaciones pertinentes.

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Para aclarar un poco el tema, sigamos el siguiente ejemplo: una campaña de recolección de útiles escolares (incluyendo uniformes y zapatos, y hasta un voluntariado de pintado de carpetas y mejora de infraestructura del colegio), es una actividad filantrópica. Bienvenida, útil, quizás hasta necesaria. Pero no es sostenible en el tiempo, ya que queda ahí como una actividad puntual. Una iniciativa de responsabilidad social integral, y sostenible en el tiempo, asociada a una donación de útiles escolares, sería el compromiso de hacer refuerzo en los cursos escolares (matemáticas, lenguaje, deportes, música, etc), por ejemplo todos los sábados. El esfuerzo es mayor, porque el compromiso es superior. Pero también es mucho más grande el impacto que se generaría en ese grupo de estudiantes, en el largo plazo.

Como ya ha sido comentado en este espacio, en la mayoría de casos, no es necesario, ni siquiera, tener dinero u organizar alguna actividad o colecta, para vivir la responsabilidad social o sentirse útil para la sociedad. Siempre se puede empezar enseñando algo que tú sabes, en lo que eres bueno, a alguien que tienes cerca, incluso dentro de casa. Enseñar con una sonrisa, que es gratis. Y con mucha paciencia, que tampoco cuesta pero es más escasa aún. Así podemos comenzar bien el año.

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Micaela PesantesMicaela Pesantes

Micaela Pesantes

Jefe de Responsabilidad Social Empresarial

Es máster en Estudios Profesionales por la New York University (NYU) y Bachiller en Ciencias Sociales con mención en Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Cuenta con amplia experiencia en gestión de proyectos y trabajos en políticas públicas, orientados hacia la mitigación y mejora de la calidad de vida de poblaciones vulnerables.

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