Hagamos “click” con la naturaleza

No basta con reciclar papeles y plásticos, debemos tener una relación armoniosa con el medio ambiente.

Posteado por: Micaela Pesantes , 15/09/2014

Cuando uno piensa en el reciclaje, el plástico es siempre uno de los principales personajes, ya sea como villano, o por su capacidad de reinventarse a sí mismo casi hasta el infinito, como héroe. Pero, ¿qué es exactamente?, más allá de aquel material que usamos prácticamente todos los días, para casi todo. Parafraseando las diferentes definiciones técnicas, el plástico, es básicamente una reacción química, surgida en la búsqueda de un material lo suficientemente resistente para poder construir bolas de billar, que son sumamente duras y tienen que resistir colisiones constantes.

En ese sentido – a pesar de todas sus bondades –, ha sido justamente su gran durabilidad y ubicuidad, lo que lo ha convertido en uno de los mayores culpables de la acumulación de residuos sólidos en nuestro planeta. Además, claro está, del gran volumen en que es consumido en todo el mundo. Muchas veces no podemos dejar de utilizarlo, ya que no tenemos demasiadas alternativas. Atrás han quedado los tiempos en que íbamos con nuestra botella de gaseosa de vidrio a la bodega o al supermercado, para canjearla por una nueva, por ejemplo. Los envases de vidrio son algo así como un bien en extinción, y hay quienes afirman que la gaseosa “sabe mejor” en vidrio. Pero, a veces, lo práctico le gana a lo bueno.

Lo que sí podemos hacer es poner de nuestra parte, y comenzar a pensar más en re-usar las diferentes cosas de plástico que consumimos, desde lapiceros – hay muchos recargables – hasta las botellas plásticas.

Con las botellas pasan cosas bastante curiosas. En muchos casos las re-usan - basta con ver a los vendedores de maca, quinua o chicha morada -, pero también hay quienes las reciclan. Este último proceso, se hace por partes, es decir, que se puede reciclar tanto las tapas de las botellas como los envases.

Actualmente, un gran número de empresas e instituciones – incluida Profuturo – promueven la acumulación exclusiva de tapitas plásticas de botellas de agua o gaseosa, ya que este tipo de plástico es fácilmente reciclable, y comprado por kilos para convertirse en diferentes productos. El resto de la botella también puede ser reciclado, pues existen lugares que las acopian como insumo para producir fibras que posteriormente se convertirán en casacas y frazadas, por ejemplo.

Para realmente hacer “click” con la naturaleza, y tener una relación armoniosa y duradera con ella, no basta con juntar cantidades industriales de tapitas – o de botellas –, también es importante, realizar acciones tan simples como apagar las luces cuando no las necesitemos, o minimizar el uso de vasos descartables, en especial los de teknopor, ya que demoran entre 100 y 1,000 años en degradarse.

Lamentablemente, los vasos de papel con cualquier tipo de recubrimiento tampoco se pueden reciclar, a pesar que parecieran “ecológicos”. De hecho, solo los papeles secos se pueden reciclar.

Una alternativa, menos cómoda, pero más acorde con la naturaleza, es usar una taza de cerámica, que es lavable y no acumula desperdicios.

¿Qué tipo de papel se puede reciclar?, el que se usa en la impresora y para escribir, papel continuo, sobres, guías telefónicas, catálogos, folletos, periódicos, ciertos tipos de revistas, libros, carpetas, envases y embalajes de cartón.

¿Qué tipo de papel NO se puede reciclar?, el usado en las etiquetas adhesivas, papel sanitario, papel encerado o parafinado, papel alimentario, bolsas de plástico y tetrapacks.

Por lo tanto, no basta con identificar únicamente a los protagonistas del reciclaje, como el plástico y el papel, hay que analizar cómo nos comportamos alrededor de ellos, y qué otras cosas hacemos para tener la mejor química posible con la naturaleza.

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Autor

Micaela PesantesMicaela Pesantes

Micaela Pesantes

Jefe de Responsabilidad Social Empresarial

Es máster en Estudios Profesionales por la New York University (NYU) y Bachiller en Ciencias Sociales con mención en Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Cuenta con amplia experiencia en gestión de proyectos y trabajos en políticas públicas, orientados hacia la mitigación y mejora de la calidad de vida de poblaciones vulnerables.

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