La coherencia: una cualidad vital de un líder

Reflexionemos sobre la importancia de predicar con el ejemplo

Posteado por: Giuliana Caccia , 09/04/2018

Uno de los grandes objetivos que tienen los departamentos de recursos humanos de la grandes empresas hoy es desarrollar competencias en sus colaboradores para que, sobre todo, sean buenos líderes que sepan conducir a sus subordinados y a sus pares en el desarrollo efectivo de su trabajo.

Las competencias principales de un líder van desde saber motivar hasta tener la capacidad de integrar a las demás personas en los procesos del área. Sin embargo, hay una cualidad que debe tener todo líder sin la cual, desde mi punto de vista, todas las demás competencias se derrumban como un castillo de naipes: la coherencia.

La palabra coherencia tiene múltiples acepciones y usos. Sin embargo, tal vez la más precisa cuando se relaciona con el liderazgo tiene que ver con el hacer lo que uno dice y predicar con el ejemplo. Son muchos los casos, por poner algunos ejemplos, en los que un jefe anuncia que habrá un reporte presupuestal exigiendo austeridad al equipo, o negando un ajuste salarial y, sin embargo, al mismo tiempo lo vemos haciendo gastos desmedidos en restaurantes, en una computadora, tablet o teléfono para uso personal. Ese tipo de conductas que denotan incoherencia suelen ser interpretadas de manera muy negativa por el resto del equipo. Y con justa razón.

Pero, ¿qué es lo más importante de ser coherente? ¿Acaso es solo importante serlo cuando hablamos de distribución del presupuesto? Por supuesto que no. La coherencia en una persona habla de todo su ser, no solo a nivel profesional. ¿Cómo pretendemos inspirar respeto si es que hablamos de la importancia de seguir los valores de la empresa y, al mismo tiempo, estamos “coqueteando” con alguien de la oficina estando casados? ¿Cómo podemos exigir que las personas sean honestas en el ejercicio de sus funciones si nosotros ofrecemos coimas para cerrar un trato? Y como estos, podemos poner muchos ejemplos.

Por otro lado, si nosotros queremos ser líderes con autoridad, ésta no se gana solo con tener un espacio en la parte alta de un organigrama. Recordemos que las dictaduras perduran por la imposición, y no porque el gobernante sea respetado por sus cualidades. Todo lo contrario. Normalmente, un líder que no sustenta su autoridad en la coherencia de sus actos, es rechazado y está en la mira para ser delatado o “derrocado” apenas se presente la oportunidad. No genera empatía. Lo mismo sucede con un jefe. Podremos recibir consentimientos, sonrisas, sentirnos todopoderosos pero, normalmente, esas son muestras hipócritas que durarán lo que perdure el “líder” en el puesto de poder. Y ante un líder incoherente, no es inusual escuchar cuchicheos, habladurías y chismes a sus espaldas.

Finalmente, más allá de estar interesados en ser coherentes para mantener una posición de autoridad y liderazgo, debemos entender que hacer lo que uno dice es parte del camino para ser una persona virtuosa. Y esto no solo repercutirá positivamente en nuestra vida profesional sino también en nuestros ámbitos más íntimos como son la vida de pareja y la familia. La virtud no puede vivirse sólo en algunos ámbitos de la vida. Se vive en todos o no se vive. Uno no puede considerarse una persona honesta porque no miente en su casa, pero sí en el trabajo. Por eso, todo aquello que nos lleve a ser mejores profesionales también nos llevará a ser mejores personas. Igualmente, todo aquello en lo que trabajemos para cultivar la virtud, nos ayudará a ser mejores profesionales.

Y esto es parte de la empresa de ser persona humana. Las personas somos (no tenemos) tres dimensiones: cuerpo, mente y espíritu. Y lo que hagamos en cada una de ellas influirá, positiva o negativamente, en las demás. No verlo así, es tener una visión reduccionista de quiénes somos. Hay un frase que es muy conocida y podría resumir muy bien lo que hemos expuesto hasta ahora: actúa como piensas sino terminarás pensando como actúas.

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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