La solidaridad se enseña desde casa

Te damos algunas ideas para incentivar a tus niños a ser solidarios

Posteado por: Karina Lerner Heilbraun , 02/09/2016

Los adultos nos encontramos atrapados en sistemas individualistas y altamente competitivos que nos dejan física y emocionalmente agotados. Pero, lo más grave es que estamos criando a nuestros pequeños bajo esta misma lógica: deben hacerlo todo rápido, antes si es posible, aprender ecuaciones matemáticas, inglés, francés y chino mandarín, piano, las reglas gramaticales, todos los Danes de karate, prepararlos desde los 3 años si es posible para la universidad, ponerlos en el nido donde puedan generar relaciones para futuros puestos directivos, llenamos sus agendas con jornadas que estarían prohibidas por la OIT, tareas y más tareas, exámenes y más exámenes y luego, claro, los mandamos a terapia para manejar el estrés. Pido una pausa, porque más allá de la competencia por llenar todos los espacios vacíos nos estamos olvidando de lo más importante, formar niños y niñas capaces de ayudar y pensar en otros.

Hoy todas las escuelas levantan las banderas contra el bullying, pero ¿cómo podemos pedirle a nuestros hijos e hijas que actúen distinto de cómo ven que sus padres se comportan?

Chismeamos, nos pasamos la luz roja, nos burlamos del otro porque piensa, reza, ama o se ve distinto; no siempre pagamos impuestos, discriminamos y un largo etcétera.

Para ser solidarios necesitamos desarrollar competencias como la aceptación, generosidad, tolerancia y empatía, eso que se aprende sólo a través del ejemplo. Por eso, propongo algunas ideas para formar niños y niñas solidarias, teniendo siempre en cuenta que TODO COMIENZA EN CASA (la famosa vitamina C).

  1. Cuando vayamos en transporte público cedamos el asiento a una persona mayor, embarazada o con bebés en brazos.

  2. Ayudemos a algún vecino a cargar las bolsas de las compras.

  3. Propongámosle a nuestros niños que establezcan una meta solidaria a la semana. Por ejemplo, ayudar a los hermanos pequeños a vestirse o llevar un keke extra para invitarle a algún amiguito en el recreo.

  4. Busquemos alguna maratón organizada con el propósito de ayudar a alguna causa e inscribámonos y corrámosla como familia.

  5. Elijamos un día al mes para ordenar juntos los juguetes y la ropa e incentivémoslos a elegir aquello que esté en buen estado y que ya no utilicen con tanta frecuencia para donarlos a niños y niñas de escasos recursos. Es importante llevarlos a que lo hagan, para que vean otras realidades y no sólo experimenten lo gratificante que es compartir y ayudar sino para que aprecien también cuan afortunados son.

  6. Hace algunos años escuché de una iniciativa hermosa de la ONG Ania, se trataba de un alcancía dividida con tres entradas: “para mí”, “para otros” y “para la naturaleza”. Me parece una linda idea para ponerla en práctica con nuestros hijos. Las alcancías pueden confeccionarlas juntos. Con esta práctica al mismo tiempo que les enseñamos el valor del ahorro, se acostumbran a pensar en los otros y a compartir siempre lo que tienen.

  7. No los obliguemos a dar besos ni abrazos cuando se encuentren con alguien. Pero, nosotros, los adultos, no debemos olvidarnos de saludar de manera respetuosa a todos. Si nuestros hijos ven que saludan y somos educados, ellos lo serán.

  8. Si nuestro niño o niña es más grandecito, podemos animarlo a proponer alguna iniciativa de ayuda solidaria en su escuela. Por ejemplo, recolectar chapitas, mantas, entre otras cosas que pueda hacer con los amiguitos de su salón para ayudar a personas vulnerables.

  9. Si en tu empresa existe algún programa de voluntariado corporativo, inscríbete y pide permiso para llevar a tus hijos, sino, busca alguna forma de contribuir con tu comunidad y lleva a tus hijos a que vean cómo lo haces.

  10. Pongamos una mesa con ellos y vendamos limonada, canchita, pulseras o lo que les provoque hacer y destinemos parte de las ganancias a alguna causa o acción puntual en la que nuestros hijos estén sensibilizados.

  11. Enseñémosles sobre diversidad. Les propongo un ejercicio fácil para explicarles a nuestros pequeños que todos somos iguales. Pongan en un plato un huevo pardo y uno blanco. Pregúntales a tus niños lo que piensan sobre lo que los hace iguales y diferentes. Luego, rompe ambos cascarones y enséñeles que a pesar de verse distintos, por dentro todos somos iguales.

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Karina Lerner HeilbraunKarina Lerner Heilbraun

Karina Lerner Heilbraun

Consultora en RSE

Es docente de Desarrollo y Responsabilidad Social en la Pontificia Universidad Católica del Perú y consultora en Lerner & Lerner. Ha laborado en Profuturo AFP como jefa del área de Responsabilidad Social Empresarial. Cuenta con un máster en gobernabilidad y gestión pública.

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