La súper ISO 26000 parte I: Qué y para qué

Conoce más sobre esta guía que ayuda a la Responsabilidad Social y a las empresas que quieren lograr sostenibilidad corporativa

Posteado por: Karina Lerner Heilbraun , 15/11/2014

Durante mucho tiempo académicos e instituciones serias y comprometidas con el desarrollo han buscado darle un significado a la responsabilidad social y un camino para que las empresas puedan abordarla. Sin embargo, un sinnúmero de definiciones, enfoques y herramientas dotaron a este súper sexy término de demasiados trajes muy parecidos, pero ninguno igual. Entonces, preguntas como: ¿Qué debo entender realmente por responsabilidad social?, ¿Cómo navego en esta maraña de definiciones, herramientas y términos?, ¿Dónde me paro si quiero maximizar la contribución de mi organización al desarrollo sostenible? Hacía absolutamente pertinente y necesario establecer un consenso global en torno a los principios, materias fundamentales y asuntos de responsabilidad social que deberían ser contemplados por las organizaciones, así como establecer prioridades y ponerlos en práctica. Por ello, y luego de varios años de trabajo internacional y multipartes interesadas, en el 2010 se publica la ISO 26000, que con críticas y amplios desafíos que aún debe superar, se constituye en ese estándar universalmente consensuado que brinda a las organizaciones una guía para comprender y abordar la responsabilidad social, independientemente del tamaño, giro o sector, frente a los impactos que su operación genera, tomando en cuenta las expectativas e intereses de su esfera de influencia.

Lo anterior tiene una relevancia especial porque pone en evidencia, entre otros asuntos, la necesidad imperativa de una responsabilidad que no se ubique sólo en el espectro de lo voluntario, sino, sobre todo, en la toma de consciencia y el establecimiento de mecanismos para abordar los impactos sociales, económico y ambientales de una organización en todas sus decisiones, actividades y productos a lo largo de su cadena de valor, también, y, sobre todo, allí donde existen cadenas de valor extendidas, y por lo tanto mayores riesgos de hacerse cómplice de la vulneración de derechos. Asimismo, resalta la importancia de que ésta práctica esté integrada en toda la organización y se lleve a la práctica en todas sus relaciones a través de la institucionalización de políticas y no sólo reducirla y arrimarla a un área o a un stakeholder que permita una bonita campaña de marketing. Porque, valgan verdades, la manera en la que producimos y consumimos es insostenible, no hay plan B, sólo tenemos un planeta y este es finito. Por lo tanto, asumir una responsabilidad real con el entorno es una tarea impostergable que debe ser exigida y vigilada.

Para lograr lo anterior, la ISO 26000 establece diversos mecanismos y prácticas que veremos en la segunda parte de este artículo. Sin embargo, en este, quisiera resaltar una práctica fundamental, básica e indispensable, que se constituye, en mi criterio, uno de los aportes más valiosos del estándar, la debida diligencia. Este concepto, muy poderoso y necesario, debe constituirse en un comienzo y práctica continua eindispensable para todas aquellas organizaciones que se toman con seriedad y entienden la responsabilidad social, no como una acción aislada, sino como un sistema de gestión que permite alcanzar la sostenibilidad corporativa. Porque explica la importancia de realizar un proceso exhaustivo y proactivo para identificar los impactos negativos reales y potenciales de carácter social, ambiental y económico de las decisiones y actividades de una organización a lo largo del ciclo de vida completo de un proyecto o de una actividad de la organización, con el objetivo de evitar y mitigar dichos impactos negativos. Es esa práctica la que en definitiva garantiza la viabilidad, legitimidad y éxito de una gestión socialmente responsable y, evidentemente, de un buen negocio, porque permite rápidamente prevenir y poner candado a las metidas de pata.

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Karina Lerner HeilbraunKarina Lerner Heilbraun

Karina Lerner Heilbraun

Consultora en RSE

Es docente de Desarrollo y Responsabilidad Social en la Pontificia Universidad Católica del Perú y consultora en Lerner & Lerner. Ha laborado en Profuturo AFP como jefa del área de Responsabilidad Social Empresarial. Cuenta con un máster en gobernabilidad y gestión pública.

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