Los abuelos necesitan tiempo de soledad para reflexionar.  ¡Ayúdalos a encontrarlo!

Los abuelos necesitan un tiempo a solas para recuperar energías, reflexionar y seguir dando lo mejor de sí

Posteado por: Giuliana Caccia , 13/04/2016

Cuando uno es joven sueña con todo lo que logrará ser y tener en el futuro. Piensa en cómo va a desarrollar su carrera profesional, cómo va a capitalizar su tiempo de trabajo para que luego, cuando se jubile, pueda disfrutar de unos años de paz, de aficiones y de esas actividades que se pospusieron muchísimas veces por priorizar lo urgente y lo importante, como es el cumplimiento de las obligaciones laborales y el cuidado de la familia.

Pasan los años --más rápido de lo que uno espera-- y llega ese momento tan esperado: el de tener la libertad para disponer de tiempo libre y una pensión para disfrutarlo. Pero no siempre los sueños cumplen al pie de la letra con el guión que uno elabora. Puede ser que aún se mantengan obligaciones económicas con miembros de la familia o se tenga que brindar ayuda a los hijos en el cuidado de los nietos. Eso hace que el tiempo sea reducido y la capacidad para disfrutarlo debido a los recursos, menor.

Sin embargo, hay algo que nadie puede arrebatarle al hombre o, al menos, no debe permitirlo. Y se trata de ese tiempo para sí mismo, para meditar, para encontrar paz, preocupándose por su salud y bienestar. Los abuelos, sobre todo cuando tienen un rol activo en el cuidado de los nietos, tienen como lema de vida el dar, dar, dar y dar. Pero es muy necesario, para recargar las energías y no debilitarse en el camino, el detenerse para tener algunos minutos de soledad, ya que ese tiempo da energía para fortalecer las relaciones con los seres queridos, brinda paz, recompone, ayudando a estar centrados y cuerdos en medio de los momentos difíciles de la cotidianeidad.

Tener algunos momentos de soledad, eliminando los estímulos y el ruido de alrededor, agudiza la sensibilidad y ayuda a esclarecer lo que realmente se quiere. Cuando se está rodeado de la familia, del cónyuge, de los hijos, de los nietos o de los amigos, se está constantemente escuchando opiniones o ideas sobre cómo hacer las cosas. En esos momentos de soledad uno se puede distanciar de las tensiones diarias y abordarlas desde una perspectiva diferente, pensando con más profundidad ya que la única voz que se escucha es la propia. Pero es importante aclarar a qué nos estamos refiriendo con soledad: no es ir al gimnasio o salir a tomar café con los amigos. Estamos hablando de relajarse, pensar (o no pensar). Es un tiempo de tranquilidad y meditación.

Todo esto suena maravilloso pero, ¿de dónde sacamos el tiempo? ¿No es algo egoísta? No, porque la soledad bien entendida es un tiempo para reflexionar, de introspección, meditación y oración, con el fin de ser mejores padres, esposos, abuelos, profesionales, es decir, mejores seres humanos.

¿Cómo encontrar ese tiempo?

Algunas personas no tienen muchas posibilidades de recortar sus actividades sobre todo, como mencionamos líneas arriba, cuando aún se tienen responsabilidades con algunos miembros de la familia. Pero siempre hay formas de encontrar espacios. Por ejemplo, apagar el televisor o el celular al final del día. O cancelar alguna reunión habitual de amigos para quedarse en casa disfrutando de un poco de paz. No se debe tener miedo a estar a solas, a pensar. Es importante y un lujo cada vez más escaso por todo el estrés que se vive en la actualidad. Pero es un hábito que ayuda muchísimo por lo que es importante trabajarlo.

Aquí les damos algunas pautas que pueden ayudar a encontrar ese preciado tiempo:

  1. Empezar por pequeños espacios. ¿Que no hay tiempo alguno? Seguro que si te proponen un plan con amigos haces lo imposible y sacas el tiempo de donde sea. Puedes empezar por meditar mientras manejas o te trasladas de un lugar a otro. El primer reto es, simplemente, decidirse a encontrar algún momento libre.

  2. Busca un lugar para estar solo y que todos lo respeten. Las personas necesitamos un sitio donde podamos estar completamente solos. Puede ser cualquier lugar de la casa. Cuando ya los hijos se fueron, es más fácil encontrar ese espacio. Pero si ese no es el caso, igual hay que ver la manera de ubicar ese rincón seguro para recargarse de energía. Es importante decirle a los que viven con nosotros que respeten ese espacio cuando lo estamos utilizando para tener un momento con nosotros mismos.

  3. Tranquiliza tu mente (sí, puedes hacerlo). Esta parte es la más difícil ya que las preocupaciones cotidianas a veces no abandonan nuestro pensamiento. Pero sí es posible desconectar la mente, solo se necesita de un poco de entrenamiento. Hay que tratar de hacerlo porque los beneficios son muchos. Hay que darse la licencia para posponer las preocupaciones.

  4. Profundiza. Si ya se logró tener el tiempo, el lugar y la tranquilidad mental, el siguiente paso es profundizar sobre uno mismo, lo que nos gusta, centrarse en lo positivo. Nada de enredarse en los problemas solo por amor al castigo. Si la mente empieza a jugar malas pasadas presentando las preocupaciones durante este tiempo especial, hay que decirle que en treinta minutos nos haremos cargo. Mejor aún, hay que enfocar los problemas con la actitud de que se van a resolver y que todo irá bien.

Ya saben. Hay que darse el espacio. No es algo egoísta, al contrario. Llegar renovados y felices, será algo provechoso no sólo para uno mismo sino para toda la familia.

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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