¿Los desórdenes alimenticios son un problema reciente?

Acompáñanos a conocer un poco sobre la historia y los problemas de alimentación

Posteado por: Roberto Lerner , 26/05/2017

En una época obsesionada con la imagen corporal en la que casi siempre un peso normal es considerado sobrepeso; cuando todos los demás son regios —traducción: delgados— y nadie quiere envejecer, podría pensarse que no hay forma de evitar los temidos desórdenes de alimentación.

Quizá son cuadros propios de una era de abundancia, exceso, en la que nadie hace nada de lo que se pone sobre el cuerpo y está muy alejado de lo que se mete en el cuerpo. No es fácil pensar en cazadores, pescadores y recolectores anoréxicos, ni en campesinos bulímicos. La incertidumbre frente a las fuentes de alimentación, excluyen el terror a los rollos y una lucha a muerte por la esbeltez.

Cuando alguien comienza a experimentar mucho miedo frente a subir de peso, a pensar demasiado en el peso o la forma del cuerpo, a sentirse gordo independientemente de lo que digan la balanza o los ojos del resto, los mencionados cuadros psicopatológicos tienen sentido.

La inedia, es decir, la abstinencia de alimentos, es algo conocido en todas las religiones y tiene siglos de historia. Faquires y Anacoretas estiraban los límites del ayuno, algunos hasta la muerte, pero ninguno pretendía estar comiendo normalmente, como sí sucede en los desórdenes alimentarios.

De hecho, la religiosidad extrema tiende a un control de los deseos en general y, aunque no siempre, una desconfianza frente al placer sensual. Es posible que en la antigüedad las disfunciones alimentarias se disfrazaran de espiritualidad, pero no se manifestaban de la misma manera que en tiempos modernos.

La famosa emperatriz Sissi, por ejemplo, hacía dietas extremas y tenía rutinas de ejercicio obsesivas centradas en el miedo a engordar y una distorsión de la imagen corporal, un patrón mucho más actual que cualquier práctica ascética y que se comienza a expandir en la segunda mitad del siglo XIX.

A partir de ese momento, las dietas milagrosas, llenas de recetas ni más ni menos locas que las actuales —se puso de moda ingerir glicerina, o masticar doscientas veces cada pedazo de comida— llenaron las páginas de revistas especializadas y las ofertas de especialistas... en vender sebo de culebra.

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Roberto LernerRoberto Lerner

Roberto Lerner

Psicólogo, Ph.D. con estudios en Universidad Católica de Nijmegen, Holanda

Psicoterapeuta de niños, adolescentes y familias, especialista en intervención en crisis. Consultor en recursos humanos. Obtuvo el Premio Nacional de Psicología en 1993. Director del Instituto Peruano de Acción Empresarial (IPAE). Miembro fundador de Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (CEDRO). Autor de 6 libros. Columnista en un periódico importante y es blogger en “Espacio de Crianza”.

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