Los peligros de murmurar en el trabajo

10 consejos para no caer en esta mala praxis

Posteado por: Giuliana Caccia , 30/09/2016

No hay mayor fuente de conflicto en un centro laboral que un rumor o una habladuría sobre una persona. La lengua es un gran regalo, pero cuando se usa mal puede ser un arma muy afilada y causar muchos problemas. Ser una persona prudente y amable de hecho requiere que se haga un buen uso de la palabra. Como dice Lawrence G. Lovaski en el libro El poder oculto de la amabilidad, "todo el mundo está obligado a decir la verdad en cualquier ocasión y bajo cualquier circunstancia, pero no en cualquier ocasión y bajo cualquier circunstancia está obligado a expresarse: hay momentos en que se debe guardar silencio, si bien es posible mantener un secreto sin necesidad de mentir”.

Murmurar no es algo inofensivo porque dicho verbo incluye indefectiblemente el hablar innecesariamente de las faltas o de las debilidades de los demás. Incluso, también implica inventarse algo de alguien. Por dónde se vea, no hay excusa para murmurar. Nadie tiene el derecho de ventilar las cosas de otro. Y, peor aún, si eso ataca su fama que, una vez que se daña, es muy difícil de reparar.

Pero, ¿cómo podemos ejercitarnos para no caer en la murmuración? Aquí algunos consejos:

  1. Nunca digas a espaldas de una persona nada de lo que te dé vergüenza decirle en su cara. El chisme no trae nada bueno, sólo infelicidad y múltiples conflictos.

  2. Preocúpate solo de tus asuntos. Esto significa que no te debes meter en la privacidad de los demás sin que te lo pidan y sin la intención de ser caritativo con los otros.

  3. Evita ser curioso. No hagas preguntas embarazosas, no te entrometas solo para conocer el desenlace de problemas por puro morbo y sin ninguna intención de ayudar.

  4. Evita a los que murmuran. Además, no repitas ni chismes ni calumnias. El que transmite cuentos obra peor que el que los inventa. ¿Sabes por qué? Porque el que inventa lo hace porque sabe que tiene oyentes que son felices escuchándolo. Muestra abiertamente tu oposición a esas conversaciones que faltan a la caridad. O también utiliza el silencio. Es el mejor antídoto contra los bocones.

  5. Si te concentras en tu trabajo no tendrás ni tiempo para ser parte de conversaciones de pasillo que no traen nada bueno.

  6. Habla de las cosas y no de las personas. No seas cómplice de la destrucción de la fama del otro. Es muy injusto hablar mal de alguien y, peor aún, si lo que se dice no es cierto. Ese es un daño que puede durar toda la vida y aunque luego te arrepientas o pidas perdón será muy difícil remediar el daño causado por un desliz. Es mejor no decir nada cuando no se tiene algo bueno que decir. Además, solo los cobardes juzgan a los ausentes que no están para defenderse.

  7. Sé empático. Ponte en el lugar de quien están hablando mal. O imagínate que es tu mamá, tu papá o un hermano. ¿Te gustaría que le hagan eso?

  8. No hay excusa alguna para murmurar. No pienses que lo que dijiste no era tan malo o era verdad. Haz un autoanálisis y pregúntate por qué estás hablando mal de otros. Normalmente es porque puedes sentir envidia, deseo de venganza, hostilidad, etc. Siempre la causa es un sentimiento negativo. Tampoco es una justificación decir que la otra persona no guardó el secreto que le compartiste. Si esa persona no tenía permitido contarlo, tú tampoco.

  9. No hagas comentarios hirientes ni trates de provocar risas a costa del prójimo. Esos chistes tienen como único objetivo hacer daño y generar rencor. Aléjate de los comentarios personales y del sarcasmo hiriente.

  10. Finalmente, recuerda que tú también tienes defectos que el resto debe soportar. Bien se dice: “¿por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?”. Recuerda, además, que uno cosecha lo que siembra y si sembramos el murmullo y el chisme en nuestro ambiente de trabajo, estos, tarde o temprano, se vendrán en contra nuestra.

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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