Los riesgos de la vida moderna

Aprenda a convivir con los adelantos tecnológicos sin que afecte su salud y la de sus seres queridos.

Posteado por: Elmer Huerta , 16/06/2014

No hay duda que gracias a los adelantos de la vida moderna, nuestra vida es mucho más fácil que la de nuestros antepasados. La energía eléctrica, el teléfono, los nuevos teléfonos inalámbricos y digitales, los plásticos, los automóviles, los hornos de microondas, las computadoras, los nuevos materiales de construcción, los alimentos procesados y ultra procesados, los vuelos intercontinentales, etc. han hecho sin duda alguna que nuestra vida moderna sea mucho más cómoda y llevable que la de nuestros antepasados.

Pero la gran pregunta que nos hacemos es ¿cuál es el impacto de los diversos adelantos de la vida moderna sobre la salud? Pues ese es el foco de este artículo y esperamos que al leerlo, aprendamos a convivir con los adelantos modernos, de tal modo que no afecten nuestra salud y la de nuestros seres queridos.

Los plásticos. Inventados a mediados del siglo pasado, su uso se generalizó universalmente a partir de los años 50. Estoy seguro que usted ha estado en contacto con los plásticos desde su infancia (¿recuerda algunos de sus primeros juguetes?). El asunto es que de las múltiples sustancias químicas que componen el plástico, hay dos que merecen atención en su efecto sobre la salud: los ftalatos y el bisfenol A (BPA). Ambas son consideradas como sustancias disruptivas endocrinas o sustancias que alteran el normal desarrollo hormonal en el ser humano y han sido sindicadas como causantes de pubertad precoz de niños y niñas. Lamentablemente, dada la exposición que tenemos diariamente a decenas de sustancias químicas, es muy difícil conducir estudios precisos acerca del efecto negativo de esas sustancias disruptivas endocrinas.

Los teléfonos celulares. Estos aparatos son tan útiles que es difícil pensar cómo hemos podido vivir tanto tiempo sin ellos. En primer lugar, es importante recordar que las radiaciones electromagnéticas son de dos tipos: ionizantes y no ionizantes. Se dice que son ionizantes porque al penetrar los tejidos, las radiaciones ionizantes (bomba atómica, reactores nucleares, máquinas de rayos X) destruyen el ADN de los cromosomas, produciendo mutaciones que causan cáncer. Por otro lado, las radiaciones no ionizantes (ondas de radio, televisión, y microondas por ejemplo) no logran penetrar los tejidos y por tanto no dañan los cromosomas. Los teléfonos celulares emiten y reciben radiaciones no ionizantes de tipo microondas, por lo que el principal problema es que pueden causar calentamiento de los tejidos cuando el teléfono se mantiene mucho tiempo cerca a la oreja.

Debido a esa característica, la Organización Mundial de la Salud ha clasificado a los teléfonos celulares como un posible causante de cáncer y recomienda que su uso deba ser limitado. Nuestra recomendación es que lo use pegado al oído solo para muy breves conversaciones. Si va a usar el celular para una conversación de más de un minuto, use el parlante incorporado o los audífonos y no permita que sea usado por niños menores de 10 años.

Con respecto a las torres de teléfonos celulares, los estudios no han podido concluir que sean dañinos para la salud y su ubicación en los edificios deben estar limitados más por sus características estéticas que por sus efectos sobre la salud de las personas.

Los hornos de microondas. Estos útiles aparatos usan la misma tecnología que la de los teléfonos celulares y por tanto no causan daño al organismo. La fuente de las microondas esta en el techo de estas maquinas y la radiación no llega más allá de un metro de distancia. Tampoco se ha comprobado que estas máquinas alteren la calidad de los alimentos.

Las computadoras. No se ha comprobado que la radiación que emiten las computadoras sea nociva para la salud. Algunos estudios han sugerido que el calentamiento de los testículos por el uso excesivo de las computadoras portátiles pueda afectar la fertilidad masculina. El principal problema de salud ocasionado por las computadoras esta en el sistema esquelético y muscular. Malas posturas, estar sentado por mucho tiempo y problemas en manos y muñecas son relativamente frecuentes en los usuarios de estos útiles aparatos.

El azúcar. Es difícil pensar que el ser humano vivió sin usar azúcar hasta los años 1700. Hasta antes de esa época, el azúcar era un producto de lujo y el pueblo solo usaba miel y fermentación como ocasional fuente de dulce en su alimentación. En la actualidad, el azúcar es tan barata que solo en Estados Unidos, una persona consume aproximadamente 70 kilos de azúcar por cabeza por año. Ese exceso de consumo de azúcar en cientos de productos es sin duda causante de obesidad, condición que está asociada a enfermedades del corazón, cáncer y diabetes, entre otras enfermedades crónicas.

Los edulcorantes. Estas son sustancias químicas que reemplazan el azúcar que usamos para endulzar los alimentos y bebidas. Mucho se ha escrito e investigado en relación a los posibles daños que causan estas sustancias, no habiéndose llegado a ninguna conclusión sobre su efecto negativo sobre la salud del ser humano. A las dosis pequeñas que implica su uso diario, estas sustancias son consideradas seguras.

Alimentos transgénicos. Se dice que un animal o planta es transgénico o genéticamente modificado cuando usando manipulación genética, ciertas características del ser vivo son cambiadas. Por ejemplo insertar genes que hagan resistente a una planta a los gusanos, hacer que el salmón crezca más y en menor tiempo o producir un tomate que no se pudra tan fácilmente hacen que esos productos sean considerados transgénicos. A pesar del rechazo natural que tenemos por estos productos, los pocos estudios que se han hecho no han mostrado un efecto negativo de los transgénicos para la salud humana.

Peces contaminados. Es increíble pero en menos de 200 años la actividad industrial humana ha contaminado tanto los mares que los peces mas grandes (tiburón, pez espada, atún) están contaminados con tanto mercurio que su consumo está limitado a una o dos veces al mes y que no pueda ser consumido por mujeres embarazadas. Felizmente, ni el atún enlatado ni los peces más pequeños y populares entra en esa categoría.

El aire contaminado. El aire contaminado es de dos tipos: el que tiene humo y partículas visibles (Avenida Abancay en hora punta…) y el que parece limpio pero contienen las llamadas partículas ultramicroscópicas PM10 y PM2.5. Las partículas groseras están asociadas a inflamación de los ojos, la nariz y la garganta, pero las partículas ultramicroscópicas PM2.5 están relacionadas a derrames cerebrales, infartos cardiacos y cáncer del pulmón. Poco es lo que los sufridos “usuarios” del aire podemos hacer para protegernos, este es un asunto de regulación de políticas públicas.

Los audífonos. Estos útiles aditamentos, que nos permiten gozar de la música en cualquier lugar sin molestar a los demás, están produciendo una generación de niños y adolescentes con disminución de la agudeza auditiva. También se han registrado atropellos porque el distraído usuario de audífonos no se da cuenta que está cruzando una calle transitada o una línea de tren.

Los aviones intercontinentales. El mundo moderno es un pañuelo. Una de las primeras víctimas del virus MERS en Estados Unidos salió de Arabia Saudita, hizo escala en Londres y llegó a Chicago. De ahí tomó un ómnibus y finalmente arribó a su casa en Indiana. En ese trascurso, le dio la mano a una persona que quedó contagiada del virus MERS. Pensamos que en lo que a la trasmisión de enfermedades infecciosas se refiere, el avión es un mosquito gigante, capaz de llevar virus, bacterias y otros microorganismos de un lugar a otro del planeta en cuestión de unas cuantas horas. No tengo duda que el virus causante de la próxima pandemia será trasportado por un avión.

Comida chatarra. En Estados Unidos, hasta antes de la segunda guerra mundial, las familias cocinaban sus alimentos todos los días. Fue después de la guerra, al incorporarse la mujer a la fuerza laboral, que la industria inventó la comida procesada y ultra procesada, es decir la comida “casi lista” que se vende en cajas, latas y bolsas plásticas. En aras de la comodidad y de hacerle las cosas más fáciles a las amas de casa, esa insaciable industria se ha expandido en todo el mundo con el resultado de que el cocinar diariamente, es para muchas familias cosa del pasado. El resultado de ese estilo de vida es que la obesidad y sus complicaciones están aumentando exponencialmente en el mundo entero, incluyendo a los países más pobres.

En resumen, la vida moderna tiene sin duda muchas ventajas, pero el impacto de esa vida moderna sobre la salud del ser humano es importante. Recientes cálculos han demostrado que todos los años de vida ganados por la humanidad en los últimos cien años, pueden ser perdidos en futuras generaciones a consecuencia de los problemas de salud relacionados a la vida moderna, más específicamente a la obesidad.

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Autor

Elmer HuertaElmer Huerta

Elmer Huerta

Médico experto en Salud Preventiva

Con más de 30 años de trabajo médico y cuatro especialidades, el Dr. Elmer Huerta es un referente en salud preventiva. Fue el primer latino en ser elegido Presidente de la Sociedad Americana del Cáncer y ha recibido diversos premios internacionales, entre ellos el de "Campeón de la Prevención y la Salud Pública" otorgado por la Casa Blanca de los Estados Unidos. Actualmente conduce un programa en una radio local y ha publicado el libro La Salud ¡Hecho fácil! (best seller en la Feria del Libro 2013). También escribe columnas en revistas, diarios y blogs en varios países.

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