Mentir para triunfar… ¿es triunfar?

Construyamos nuestra vida personal y profesional con fundamentos sólidos

Posteado por: Giuliana Caccia , 01/02/2018

Hace unas semanas fui al cine a ver la película de dibujos animados “Coco”. Me gustó mucho y la gran mayoría de críticas —positivas por cierto— están relacionadas, sobre todo, con la aproximación que tiene la historia hacia los vínculos familiares y su importancia en la vida de las personas.

Sin embargo, hay un aspecto de la trama sobre el que creo puede ser enriquecedor reflexionar en un espacio como éste y es el que trata sobre la historia del personaje llamado Ernesto de la Cruz. Este es el antagonista principal de la película. Es el músico más famoso de la historia de México que muere prematuramente y es tan o más querido en la Tierra de los Muertos. No les quiero contar toda la película aquí. El dato relevante es que De la Cruz llegó a la cima realizando acciones éticamente incorrectas y, como bien reza el dicho popular, como las mentiras tienen patas cortas, se descubre la farsa y el tan amado cantante pasa al olvido.

¿Qué nos puede enseñar este personaje de película infantil a nosotros, profesionales o adultos que estamos labrando un camino en la vida personal y laboral? Muchas cosas. Pero centrémonos en las más importantes:

1. Crecer profesionalmente con engaños, mentiras y fraudes sin ser descubiertos en un lapso de tiempo, puede hacernos sentir que logramos el éxito impunemente y que esta situación puede ser sostenida eternamente. Uno no hace la “gran estafa” en un momento magistral de su vida. Suele pasar que se van realizando actos pequeños de corrupción que no son detectados por los demás y vamos ganando “confianza”. Nos vamos inflando de poder y pensamos que somos intocables. Sin embargo, sobre todo en estos tiempos en donde la información cada vez está más ordenada y conectada, se hace más difícil mantener oculto algún tipo de mal manejo empresarial por mucho tiempo. Tarde o temprano, sale a la luz. Por una u otra razón. Recordemos que el famoso mafioso Al Capone fue encarcelado no por asesinato o extorsión, sino por evasión de impuestos.

2. Debemos entender que las acciones virtuosas nos acercan a nuestro bien supremo, es decir, a la felicidad. Por lo tanto, cualquier acto, por más leve que sea, que nos lleve a alejarnos de este fin solo nos traerá desdicha o consecuencias negativas en nuestro desarrollo personal y profesional. Y esto puede verificarse en el corto, mediano o largo plazo. Pero se verificará. Quien es fiel en lo poco, es fiel en lo mucho.

3. Si buscamos la excelencia tanto a nivel personal como empresarial, no podemos consentir (nos) actos poco éticos con excusas como son el bajo control que existe o que “todo el mundo lo hace”. Debemos recordar que una persona crece en virtud cuando la practica, tanto a nivel público como privado. No podemos considerarnos honestos, por ejemplo, porque nadie se da cuenta de que estamos mintiendo. Además son muchos los casos en la historia de las empresas que demuestran que por más exitosa que pueda ser, la falta de ética, tarde o temprano, cobra un precio muy alto, inclusive comprometiendo su propia existencia. Tal es el caso de Enron, por ejemplo.

4. Cuando uno actúa éticamente mal, las consecuencias de los actos no se quedan encapsuladas en sí mismas sino que nos afectan a nosotros mismos, a la empresa y a nuestras familias. Además, si nuestro trabajo tiene que ver con la enseñanza o nos pone en posición de liderazgo de opinión, nuestras malas acciones tendrán un impacto negativo también en las personas que confiaron en nosotros.

Labrar un futuro en base a mentiras o actos de corrupción no es augurio de buenos resultados. La simple enseñanza de los dibujos animados puede ser una muy buena ocasión para reflexionar sobre la necesidad de que los fundamentos sobre los que se construye nuestra vida profesional sean sólidos, auténticos, de modo que permitan un desarrollo personal y laboral sostenible en el tiempo.

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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