Prevención no es lo mismo que detección precoz

Conoce qué chequeos debes realizarte en cada etapa de la vida

Posteado por: Elmer Huerta , 17/11/2014

En la prevención, lo que hacemos es evitar entrar en contacto con las sustancias que causan cáncer (caso del tabaco), con los microbios que pueden causar cáncer (virus papiloma humano causantes del cáncer del cuello del útero) o con los elementos físicos que causan cáncer (radiación ultravioleta causante del cáncer de la piel). La prevención también implica evitar las condiciones o factores de riesgo que predisponen a desarrollar la enfermedad. Algunos ejemplos son evitar la obesidad y el fumar cigarrillos para disminuir el riesgo de cáncer y enfermedades del corazón o vacunarse contra la hepatitis B para evitar el cáncer del hígado o contra el VPH para evitar el cáncer del cuello del útero. A este tipo de prevención, se le llama también prevención primaria.

En la detección precoz, en cambio, el cáncer ya empezó pero éste no origina ningún tipo de síntomas. En esas condiciones, es posible entonces usar algún tipo de examen auxiliar (Papanicolaou, mamografía, colonoscopía), para encontrar la enfermedad en un momento tan temprano, que la curación es posible.

Por lo expuesto, el cáncer y otras enfermedades crónicas como la diabetes y las enfermedades del corazón, tienen entonces recomendaciones especificas de prevención y pruebas de detección precoz que se pueden recibir en una visita periódica al médico.

En primer lugar es importante reflexionar en lo que es un examen médico preventivo.

Sabiendo que el ser humano no es solamente un cuerpo de carne y hueso, sino que es un ente con salud mental y salud espiritual, es importante saber que además de cuidar el cuerpo, un chequeo médico preventivo debe tomar en cuenta también el aspecto de salud mental y salud espiritual de la persona.

Y digo esto porque modernos estudios estadísticos intentan desmerecer los exámenes preventivos simplemente porque no son “costo-efectivos”, es decir, porque el “gasto” que originan los servicios preventivos en el sistema de salud, “no justifican” sus beneficios.

Lo que esos estudios no toman en cuenta son los enormes beneficios que tienen los exámenes preventivos sobre la salud mental y la salud espiritual de las personas, los cuales se traducen en mayor satisfacción, mayor productividad y sensación de bienestar. Estos elementos no se pueden traducir en términos económicos.

Dicho esto, es importante entender cómo varían los chequeos médicos a través de la vida.

Al nacer un ser humano, los padres contentos toman el reto de ayudar al desarrollo de su bebé recién nacido y siguen al pie de la letra las recomendaciones de control del infante y el niño sano. Llevan religiosamente al bebé para que reciba sus vacunas según el calendario, están atentos al progreso de su crecimiento y desarrollo, y discuten con los pediatras cada detalle de la salud del niño pequeño.

Es decir, el chequeo periódico preventivo del niño es aceptado y seguido por la sociedad.

Hasta que llega una época de olvido: la adolescencia y la primera juventud. A esta edad, los padres son incapaces de influir en la voluntad de sus hijos y estos dejan de hacerse sus controles periódicos respectivos. La consecuencia es que adolescentes y jóvenes tienen altos índices de enfermedades de trasmisión sexual, consumo de comida chatarra, obesidad, abuso de alcohol, uso de drogas, cigarrillos y enfermedades como la depresión; problemas de salud que no son detectados a tiempo y que muchas veces lamentamos con el tiempo.

Posteriormente, sucede algo curioso y marca una enorme diferencia entre los servicios preventivos que reciben hombres y mujeres durante la juventud.

Por lo general, muchas mujeres (generalmente las más educadas y con mayor acceso a los servicios de salud), empiezan sus visitas rutinarias al ginecólogo al iniciar su vida reproductiva y equivocadamente piensan que ese es el único médico que necesitan.

El problema es que estos especialistas por lo general, no tienen el tiempo para realizar otro tipo de chequeos médicos en sus pacientes y muchos problemas de salud de la mujer quedan sin detectar, por lo que es conveniente que tengan además de su ginecólogo, un médico primario o de cabecera que pueda evaluar periódicamente su salud integral.

Y ni hablar de los varones, quienes luego de dejar de visitar al médico en la adolescencia, continúan sin visitar al doctor durante su juventud y vida adulta, y son reacios a las consultas preventivas.

En mi consulta del Preventorio en Washington por ejemplo, sólo 18% de mis pacientes son varones y el 90% de ellos acuden no por voluntad propia, sino “llevados de las orejas” por sus esposas.

Lo que hace falta entonces es una cultura de medicina preventiva para que esa maravillosa práctica de chequeos del niño sano continúe durante todo el transcurso de la vida, tanto en hombres como en mujeres.

¿Y qué recomendaciones y exámenes deberíamos recibir de acuerdo a nuestra edad?

La respuesta depende de un concepto muy importante: la prevalencia de una enfermedad en una región. Se denomina prevalencia al número de casos nuevos de una enfermedad en un año calendario y en una región determinada.

Al respecto, las enfermedades crónicas más prevalentes y causantes de más muertes en el mundo occidental (incluyendo el Perú) son las enfermedades del corazón, el cáncer y la diabetes. Es importante entonces que los exámenes periódicos preventivos se centren en esas enfermedades.

La prevención de esas enfermedades debe hacerse durante el transcurso de toda la vida y debe incluir lo siguiente:

  • El sobrepeso y la obesidad deben ser evaluados y reconocidos en cada visita, y las recomendaciones para la adopción de una alimentación saludable y un programa de actividad física diaria deben ser hechas en cada consulta.

  • El uso del cigarrillo debe ser evaluado y desincentivado desde la adolescencia.

  • El evitar las quemaduras solares para la prevención del cáncer de la piel, debe ser también discutido con los padres desde la primera infancia y recordada en cada visita.

  • La vacuna contra la hepatitis B, debe ser aplicada al nacimiento del bebe para evitar el cáncer del hígado en la vida adulta.

  • La vacunación contra el VPH debe iniciarse en la niñez, antes de iniciar las relaciones sexuales. Esta vacuna previene 75% de los casos de cáncer del cuello del útero.

Con relación a las pruebas de detección precoz, éstas son las principales recomendaciones:

  • El control del peso, del índice de masa corporal (IMC) y de la presión arterial debe ser obligatorio en cada visita médica general y preventiva desde la niñez hasta el adulto mayor.

  • El control de los llamados lípidos de la sangre (colesterol total, “colesterol bueno”, “colesterol malo” y triglicéridos) debe iniciarse en la infancia y continuarse periódicamente durante toda la vida.

  • Debe realizarse el control periódico del azúcar de la sangre, especialmente en las personas con historia familiar de diabetes.

  • El Papanicolaou o citología debe empezar a los 21 años y hacerse cada tres años hasta los 65 años.

  • La mamografía para detectar el cáncer del seno debe empezar a los 40 años y hacerse una vez al año hasta los 75 años.

  • El examen de sangre oculta seguida de una colonoscopia si es positivo, debe iniciarse a los 50 años en hombres y mujeres.

  • El examen rectal y la prueba sanguínea del PSA (Antígeno Prostático Especifico) debe hacerse en los hombres después de los 50 años solo después de discutir las ventajas y desventajas de la prueba.

Algunas situaciones especiales incluyen las siguientes:

  • Fuerte historia familiar de cáncer del seno y los ovarios (madre y una hermana por lo menos) debe obligar a una prueba del gen BRCA1 y BRCA2 para evaluar el riesgo genético de esas enfermedades.

  • Esos mismos casos deben hacerse, además de la mamografía, una resonancia magnética nuclear (MRI) de los senos.

  • Haber fumado dos paquetes de cigarrillos durante por lo menos 15 años debe obligar a una tomografía axial computarizada helicoidal de baja energía de los pulmones para detectar el cáncer de ese órgano.

  • Fuerte historia familiar del cáncer del colon (varios familiares antes de los 50 años) pueden indicar una colonoscopia en búsqueda de pólipos hereditarios y cáncer del colon.

Las siguientes pruebas no han sido demostradas que pueden ayudar en el diagnóstico precoz del cáncer y no deben ser usadas en una persona sin síntomas:

  • Marcadores tumorales como el CA125, CEA, AFP y otros.
  • Radiografía de los pulmones.

Esas recomendaciones son válidas en todos los casos, tanto en un plan de seguro de salud regular como en un plan de seguro oncológico. No existen pruebas “especiales” que los seguros oncológicos nos puedan brindar.

En resumen, en esta vida moderna muchas veces nos preocupamos más de cuidar nuestras posesiones materiales que nuestro cuerpo y nuestra salud. Al respecto quiero recordarte que hasta ahora no se ha inventado un ataúd con gavetas para que te puedas llevar tus posesiones materiales. La salud debemos cuidarla porque nos garantiza que podamos vivir la vida plenamente con nuestros familiares y amigos.

Usemos el ejemplo del automóvil. Estoy seguro que si tienes un automóvil, lo cuidas mucho y estás siempre atento al mantenimiento preventivo de tu vehículo. El aire en los neumáticos, el nivel del aceite, la chispa electrónica y otros elementos son cuidadosamente revisados cada vez que llevas tu vehículo al mantenimiento periódico.

En estas circunstancias me permito preguntarte, ¿con que regularidad visitas a tu doctor sin tener ningún síntoma?, en otras palabras, ¿mantienes tu salud con el mismo celo y frecuencia con que mantienes el funcionamiento de tu automóvil?

Te recomiendo que visites a tu doctor una vez al año, cuéntele como te va y pídele que te hable de la mejor manera de prevenir el cáncer y otras enfermedades crónicas y pídele también que te haga los exámenes de detección precoz adecuados a tu edad.

Recuerda que un gramo de prevención, vale mucho más que una tonelada de curación.

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Autor

Elmer HuertaElmer Huerta

Elmer Huerta

Médico experto en Salud Preventiva

Con más de 30 años de trabajo médico y cuatro especialidades, el Dr. Elmer Huerta es un referente en salud preventiva. Fue el primer latino en ser elegido Presidente de la Sociedad Americana del Cáncer y ha recibido diversos premios internacionales, entre ellos el de "Campeón de la Prevención y la Salud Pública" otorgado por la Casa Blanca de los Estados Unidos. Actualmente conduce un programa en una radio local y ha publicado el libro La Salud ¡Hecho fácil! (best seller en la Feria del Libro 2013). También escribe columnas en revistas, diarios y blogs en varios países.

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