Recomendaciones de un abuelo a su hijo en el Día del Padre

La mejor herencia que se puede dejar a los hijos es el buen ejemplo

Posteado por: Giuliana Caccia , 13/06/2016

Querido hijo:

Compartimos tantas cosas en la vida. Y una de las más hermosas es la de ser padres. Yo soy tu padre. Tú, el de mis nietos. Tengo más años y quizá más experiencia. Por ello, en este nuestro día, te quiero compartir a través de esta carta algunos consejos.

Hace muchos años que presenciamos innumerables iniciativas que promueven el rol de la mujer. Gracias a estos diversos esfuerzos, y aunque todavía falte mucho por comprender y por hacer, hoy el mundo laboral, los deportes, la participación ciudadana, entre otros, cuentan con una presencia de la mujer importante. Esto me llena de alegría y creo que ha sido algo esencial en la evolución de la sociedad.

Sin embargo, nadie pareció prever que se iba a generar un efecto secundario indeseado. Hace unos días leía un artículo, en el que se citaba un informe de una organización que analiza la vida familiar y decía: “El gran énfasis que durante años se ha puesto en conseguir la emancipación de la mujer ha provocado un fenómeno colateral con el que nadie contaba: un oscurecimiento de lo masculino, cierta indiferencia, cuando no desprecio, hacia los varones y una inevitable relegación de éstos a un segundo plano”. ¿Quién lo iba a pensar?

Creo que no es difícil ver cómo este “oscurecimiento” de nuestro papel como padres ha afectado la vida familiar. ¡Cuántas veces escuchamos alabar el comportamiento de un padre de familia en el hogar por el hecho de asemejarse, casi sin distinción, al de la madre! ¡Cuántas veces no nos han dicho: deberías aprender de fulanito, que cocina, lava y plancha mientras tú no haces nada! Lógico que no está bien ver todo el día TV o no ayudar en las tareas de la casa, pero ¿un buen papá, acaso, se define como tal por cuanto mayor es el grado de semejanza que tiene con la madre? Parecería incluso que hoy se llega a rechazar el papel tradicional del padre de familia. ¡Si yo te contara cómo eran tu abuelo o tu bisabuelo! Y las mamás, ¿cuántas veces llegan —quizá sin darse cuenta— a despreciar las acciones del papá porque no hacen las cosas como ellas?

Tal vez lo primero sea tomar consciencia de esta situación y procurar reafirmar el rol que cada uno de los progenitores tiene: el papá como papá, y la mamá como mamá. ¿No es ese el mejor regalo que les podemos hacer a nuestros hijos? Gracias a Dios, siempre encontré una serie de diferencias y de aspectos complementarios con tu madre. Y lejos de ser un problema, creo que en medio de todo supimos potenciar nuestras riquezas y entregarnos así a tu educación y a la de tus hermanos. El secreto, si existe, creo que no es otro que vivir según la realidad de las cosas. Antes que oponer y dividir, buscar siempre complementar y armonizar.

Dejemos de lado las estériles discusiones o las inmaduras competencias entre el rol del padre y el de la madre, entre el hombre y sus características, y la mujer y las suyas. ¿Qué importa si como hombres de la casa somos más lentos limpiando, o a las justas somos capaces de cambiar un pañal? Como papás tenemos un papel de autoridad y ejemplo tanto en la vida familiar como en la educación de nuestros hijos, que es simplemente irremplazable.

¿Qué aportamos los padres en el desarrollo de nuestros hijos? La lista sería larga. Te ofrezco algunas ideas, fruto de la experiencia propia y ajena. Quizá generalice algunas cosas, pero dentro de todo, creo que estas ideas pueden ayudarte a delinear el tipo de educación que como papá tienes que darle a tus hijos. Junto con lo que tu esposa dé como madre, lograrán el equilibrio necesario para una formación integral.

  1. Como papás, tenemos menos problemas en reconocer que nuestros hijos, no son perfectos. Quizá somos más realistas, y por tanto capaces de ayudarlos a conocer sus defectos y mejorarlos. Somos menos sentimentales, y por ello podemos generar un trato directo y honesto con los niños que es de mucha ayuda para su desarrollo.
  2. Tenemos también menos problemas en buscar la autonomía de los pequeños. Somos menos sobreprotectores, por lo que les podemos poner metas más altas para que se esfuercen más. Por ejemplo, si un hijo dice que tiene sed, su mamá inmediatamente le ofrecerá algo de tomar, y con plato de galletas incluido. Tú o yo, simplemente le diremos: “Anda y toma algo”. No es falta de amor, es simplemente una aproximación distinta que tiene sus virtudes.
  3. Los papás no tenemos ningún reparo en pedir que se respeten nuestros espacios y horarios. Eso va enseñando a los chicos desde pequeños que hay límites. Y eso es bueno. Claro, cuídate siempre de no convertirte en un dictador. Eso sería muy perjudicial para ti y para todos.
  4. Nosotros solemos tratar a nuestros hijos como personas capaces de decir lo que sienten y necesitan. Nunca se nos ocurrirá llevar una chompa salvo que nos la pidan; o de llevar una, dos o tres mudas de ropa como lo hacen las mamás. Dentro de todo, con eso ayudamos a que nuestros hijos sean responsables y aprendan a pedir lo que necesitan.
  5. Como papás, sobre todo mientras son chicos, somos los héroes de nuestros hijos. Tenemos la inmensa responsabilidad de asumir ese rol de liderazgo y enseñarles muchas cosas de la vida, especialmente virtudes como: la fortaleza, la laboriosidad, la justicia, la prudencia, la perseverancia, que los acompañarán toda la vida y los ayudarán a ser buenas personas.
  6. Tienes dos hijas mujeres y como padre eres tú quien tiene que enseñarles cómo deben ser tratadas por los hombres. Si proteges a tus hijas, las educas a conocer y reconocer los límites, a hacerse respetar y valorar por lo que son, las ayudarás muchísimo a desarrollar amistades sanas y cuando llegue el momento de que se enamoren será más difícil que se vean involucradas en malas relaciones.

Finalmente, querido hijo, no tengas miedo de valorar y de reconocer el lugar irremplazable que tienes en el hogar. Nadie dice que es fácil, pero es lo más gratificante que puede haber. Ama con todo tu corazón a tu esposa, respétala, escúchala, acompáñala. Mientas ustedes dos estén unidos en lo esencial, se quieran y se demuestren que se quieren, todo obstáculo podrá ser superado.

Con amor, Papá

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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