Relaciones tóxicas: un problema social

Conoce cuáles son las señales para identificar una relación dañina

Posteado por: Giuliana Caccia , 10/07/2018

Es triste, pero es una realidad innegable que en nuestro país sufrimos de un gran mal social: la violencia que se da en el ámbito de las relaciones de pareja. Desafortunadamente, este tipo de dinámica enfermiza ha terminado en ocasiones con la muerte de alguno de los miembros de la pareja, e inclusive, en casos más extremos, de otros miembros de la familia como los hijos, por ejemplo.

Si bien existen varias causas a las cuales atribuirle este tipo de violencia —algunos hablan de una cultura machista o de la crisis de valores sociales—, hay una que no tiene que ver directamente con políticas públicas o educativas, sino más bien con la educación afectiva de las personas. Porque si algo es evidente es que cuando hablamos de violencia entre la pareja no nos estamos refiriendo a un ataque aislado entre desconocidos, sino de una dinámica que se genera y retroalimenta entre dos personas que mantienen una relación tóxica y que va escalando desde un maltrato verbal hasta posiblemente llegar a la violencia psicológica y/o física.

Parte del problema está en no saber cortar una relación cuando se advierte que es dañina o peligrosa. Para esto, obviamente, nunca es tarde, pero siempre será mejor saber identificar las señales con la mayor antelación posible.

De hecho, lo ideal sería no empezar la relación. Si bien hoy puede sonar utópico, existe una primera etapa antes de empezar un romance que es la de salir para conocerse. Sin besos. Sin encuentros sexuales. Es simplemente pasar un tiempo considerable para ver cómo es el otro, sus gustos y costumbres. En ese marco se pueden detectar señales que pueden anunciarnos algún rasgo de personalidad violenta: el uso de agresiones verbales con otras personas o hacia nosotros mismos, falta de autodominio, celos, consumo excesivo de alcohol, entre otros. Del mismo modo, es una etapa que ayuda a descubrir los valores y virtudes de la otra persona, y así ver si estos comulgan con los nuestros. El contarse historias familiares o de antiguas relaciones amorosas ayuda mucho a identificar patrones de relacionamiento amoroso, y para esto se necesita tiempo para conversar e intercambiar ideas. Desafortunadamente, hoy muchas personas, ya sea porque se dejan llevar por las emociones o por falta de paciencia, pasan por alto este periodo y saltan de un conocimiento casual a una relación con total involucramiento emocional y físico. Y, nos guste o no, el pasar tiempo en intimidad física quita mucho tiempo para un conocimiento espiritual.

Es muy importante que, desde la época del noviazgo, sepamos construir un vínculo sano basado en el respeto y en la entrega recíproca, lejos del egoísmo y de los malos tratos. Muchas veces, luego de “acostumbrarse” a una relación tóxica, se da el paso trascendental de contraer matrimonio, pensando que todo mejorará luego de dar el sí en el altar. No hay nada más lejos de la verdad.

Un matrimonio requiere, para crecer de manera sólida, que ambos cónyuges tengan muchísimas virtudes que, si faltan, harán el camino posterior de la familia muy duro y complicado. Y es en esa etapa previa al consentimiento en la que uno puede darse cuenta si es que la relación tiene posibilidades o no de tener un futuro estable.

Muchas veces la gran necesidad que existe de tener compañía o de sentirnos de alguna manera amados hace que caigamos automáticamente en una relación tóxica que, en lugar de ayudarnos a ser mejores personas y a crecer en el amor, nos va hundiendo en la desesperanza y el dolor. Pero, ¿cómo reconocer que estamos envueltos en una relación poco sana que solo traerá como resultado cosas malas para nosotros y nuestros seres queridos?

El límite lo definen la integridad, la dignidad y la felicidad personal. Si bien una relación de pareja muchas veces implica ceder y poner primero el bienestar de la otra persona, esto no significa que siempre sea la misma persona la que sacrifique sus anhelos y su estabilidad. Estamos en una relación tóxica cuando se trunca o compromete nuestra realización personal, o cuando se vulneran nuestros principios. Un amor que para que funcione exige el bloqueo del desarrollo personal de alguno de los miembros de la pareja, no es amor. Más bien, puede ser algo más cercano a la esclavitud.

Pero, ¿qué otras señales debemos detectar para identificar un amor tóxico? Algunas pueden ser:

  • No se respetan los derechos de ambos.
  • No se compatibilizan diferencias.
  • Se confunde el “yo” con el egoísmo.
  • No hay reciprocidad.
  • No hay solidaridad.
  • No se promueve la sana autonomía de las dos personas.
  • No se promueve el desarrollo personal, espiritual y profesional de ambos.
  • No es un amor empático.
  • Se usa solo el sentimiento y no la razón.
  • No se respetan las preferencias o inclinaciones de ambos.
  • La preocupación por el otro no es sana, sino obsesiva.

¿Cómo librarnos de una relación tóxica?

El primer paso es, definitivamente, reconocer que estamos involucrados en una e identificar por qué hemos llegado a esa situación. ¿Estamos esperando el milagro del cielo que convierta a la bruja o al ogro que tenemos al lado en la princesa o el príncipe de nuestros sueños? Estamos entonces, sí o sí, en una relación dañina.

Si bien cuesta muchísimo salir de una relación de este tipo, debemos pensar que nos hace daño, y que lo que hoy nos puede costar mucho abandonar, a mediano y largo plazo será una decisión acertada. Si no somos capaces de hacerlo solos, debemos buscar ayuda, ya sea de amigos, familia o profesional, pero bajo ninguna circunstancia debemos seguir viviendo en una relación que nos hace daño.

Ante la dolorosa realidad del maltrato en la pareja tenemos aquí un aspecto muy importante a tener en cuenta. Dentro de las muchas medidas que se deben tomar, y a distinto nivel, no es menor la importancia que tiene la educación de la afectividad y el aprender a tener un sano discernimiento respecto de las relaciones personales.

No empeñemos nuestra felicidad futura por una debilidad presente. Hay que ser valientes.

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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