¿Sabes cuánta comida se desperdicia al día?

Te damos 11 tips para aprovechar mejor los alimentos

Posteado por: Karina Lerner Heilbraun , 28/10/2016

¿Alguna vez te has preguntado cuánta de la comida que compras es realmente utilizada? El otro día, en un restaurante que sirven buffets, me detuve un segundo a observar no sólo la cantidad de comida que yo había dejado sin comer en mi plato, sino toda la comida que quedaba en los platos de los otros comensales y que terminaba, obviamente, en la basura. No suelo hacer esto, pero no podía dejar de fijarme en los trozos de lomo, verduras, arroz, papas y postres que eran tirados por los mozos a la basura. De vuelta a casa, la imagen de toda esa comida en perfecto estado que era desechada me produjo una sensación de infinita pena y vergüenza. Lo anterior no tiene que ver con eso que muchos les decimos a nuestros hijos e hijas “come todo porque hay muchos niños y niñas que no tienen qué comer”. Esto no se trata de comer hasta reventar porque otros no tienen ese privilegio, ¡no! A lo que me refiero es en ser conscientes de servirnos, de cocinar y comprar solo aquello que realmente vamos a consumir. Para ello, les traigo algunos tips que nos permitirán reducir la cantidad de comida que desperdiciamos, el dinero que malgastamos y varios kilos extras:

  1. Antes de ir al supermercado hagamos un menú semanal y compremos sólo en función a este. Además, esperemos acabar lo que hay en la nevera antes de salir a comprar más comida.

  2. Compremos sólo lo que vamos a utilizar. Si por ejemplo el martes haremos ají de gallina y para eso necesitaremos 1 paquete de galletas de soda, compremos sólo ese paquete. Si la receta de la ensalada lleva 3 zanahorias, no compremos todo el paquete, sólo esas 3. En otras palabras, ajustemos las compras a cantidades exactas.

  3. Cuando lleguemos del mercado con las compras, coloquemos los productos más antiguos adelante y los nuevos atrás. Así será más probable que usemos lo que va a expirar antes de que ya no sirva.

  4. Tratemos de hacer una lista de la comida que solemos botar a la basura. Digamos que todas las semanas desechamos tomates viejos, lechugas podridas y jamón, si apuntamos esto sabremos qué y cuánto no solemos consumir y en la siguiente compra sabremos qué y cuánto no debemos comprar.

  5. Revisemos frecuentemente lo que queda en el refrigerador y si ya está por vencer o sabemos que no durará mucho, organicemos el almuerzo o cena alrededor de esos ingredientes.

  6. Revisemos que estemos empacando bien los productos. Por ejemplo, si abrimos un paquete de galletas y sólo nos comemos dos, el resto pongámoslo en una bolsa o un envase que las conserve más tiempo.

  7. Cuando compremos pollo o carne, en vez de congelarla junta cortémosla en pedazos pequeños y congelémosla individualmente.

  8. Si tenemos comida en conservas que no hayamos utilizado en un buen tiempo, donémosla.

  9. Cuando vayamos a comer no lo hagamos con los ojos, sino con el estómago. No rebalsemos el plato de comida, en vez, acostumbrémonos a servirnos porciones más pequeñas y si no nos llenamos podemos repetir. Lo mismo aplica para nuestros hijos.

  10. Los restaurantes por lo general sirven porciones generosas, por lo que en vez de pedir un plato por persona tratemos de compartir. Si salimos 6, en vez de pedir 6 lomos saltados, quizá con 3 sea suficiente. Es bueno para el bolsillo, para el mundo y para la figura.

  11. Cuando las frutas empiezan a ennegrecer, en vez de botarla, hagamos queques, mermeladas, jugos, etc., con ellas. Igual con el pan, cuando esté duro hagamos tostadas o budín.

Las recomendaciones pueden parecer demasiado trabajosas. Pero, queridos y queridas lectoras, pensemos un rato en cuántas veces este mes hemos botado manzanas, plátanos, sobras de arroz con pollo, queso vencido, yogurts agrios, entre otras cosas. ¿Demasiadas verdad? Ahora pensemos en este otro dato: La cantidad de comida que se desperdicia globalmente cada año es más que suficiente para alimentar a las casi un billón de personas hambrientas en el mundo. Entonces, ¿vale la pena el esfuerzo? Sin duda.

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Autor

Karina Lerner HeilbraunKarina Lerner Heilbraun

Karina Lerner Heilbraun

Consultora en RSE

Es docente de Desarrollo y Responsabilidad Social en la Pontificia Universidad Católica del Perú y consultora en Lerner & Lerner. Ha laborado en Profuturo AFP como jefa del área de Responsabilidad Social Empresarial. Cuenta con un máster en gobernabilidad y gestión pública.

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