Sepa cómo prevenir y detectar enfermedades crónicas

Te brindamos cuatro consejos básicos. Además, conoce los tres tipos de prevención de enfermedades

Posteado por: Elmer Huerta , 24/10/2014

Dada la corta vida que alcanzaban nuestros más antiguos antepasados, no había tiempo para que desarrollen las “modernas” enfermedades crónicas y es posible que los primeros problemas de salud que enfrentaban los llamados “protomédicos” fueran traumas y heridas, producto de la hostilidad del medio ambiente.

Pero con los años ocurrieron cambios importantes en esas sociedades primitivas, siendo el más importante el desarrollo de la agricultura, la cual empezó casi 12,000 años atrás. La agricultura permitió el sedentarismo y el desarrollo de ciudades como Caral, Cusco o Teotihuacan, que se calcula tenía más de 100,000 habitantes, siendo la ciudad con mayor número de habitantes del mundo en su época. Con las ciudades empezó la convivencia de grandes grupos humanos, con las que indudablemente se desarrollaron enfermedades infecciosas y parasitarias. En esas épocas primitivas se calcula que la sobrevida del ser humano era solo de 25 años. Si los niños no morían al nacer, morían jóvenes en manos de alguna fiera, por una caída o en alguna guerra.

Las grandes ciudades trajeron como consecuencia serios problemas con la salud pública. Inadecuada remoción de excretas, ausencia de agua potable, hacinamiento y desconocimiento acerca del modo de trasmisión de muchas enfermedades, hicieron que las grandes plagas de la antigüedad cobraran millones de víctimas. En esa época no solo se produjeron las grandes epidemias de cólera y peste, sino que la profunda desnutrición y el hacinamiento de la población hicieron posible que la tuberculosis, las diarreas y otras enfermedades infectocontagiosas causen la pérdida de millones de vidas y que la expectativa de vida en la edad media sea de solo 33 años.

Fue así como aparecieron los primeros hospitales, como, por ejemplo, los hospitales de Constantinopla que en el siglo VII tenían ya salas para hombres y mujeres e incluso áreas separadas para “especialidades”.

Progresivamente, los hospitales fueron evolucionando hasta convertirse en lo que hoy representan: el símbolo de la medicina organizada; un equivalente de lo que es una catedral o una mezquita para una religión, un palacio para una monarquía o un estadio para el deporte.

El desarrollo progresivo de la medicina y la salud pública hizo posible el gran milagro del siglo XX: que el ser humano casi doble su expectativa de vida de 41 años en 1900 a 80 años en el 2000.

Esos logros han sido posibles gracias al desarrollo de vacunas que han controlado numerosas enfermedades infecciosas, el advenimiento de los antibióticos, la generalización del uso del agua potable y los sistemas de alcantarillado, la refrigeración de los alimentos y el simple lavado de manos. Además, los adelantos en el cuidado de la salud de la madre gestante y del niño, el desarrollo de ambientes de trabajo más seguros, el reconocimiento de los peligros para la salud como el fumar cigarrillos, una mayor seguridad en el tránsito de las carreteras y la enorme disminución de muertes por enfermedades del corazón, han hecho que los países desarrollados prácticamente dupliquen su longevidad.

El problema es que al controlarse las enfermedades que ocasionaban muerte prematura, el ser humano alargó su vida y tuvo entonces “más tiempo” para desarrollar un nuevo tipo de enfermedades: las llamadas enfermedades crónicas o “modernas”, las cuales constituyen la primera causa de muerte en el mundo. Algunas de estas son las enfermedades del corazón, presión arterial alta, infartos cardíacos, derrames cerebrales, cáncer, artritis, diabetes mellitus y enfermedades pulmonares crónicas.

En la actualidad, cinco enfermedades son las causantes de dos terceras partes de las muertes en muchos países del mundo: enfermedades del corazón, cáncer, derrames cerebrales, diabetes mellitus y enfermedades pulmonares crónicas. Se sabe además que una tercera parte de todos los años de vida potencial perdidos antes de los 65 años, son producidos por esas enfermedades crónicas.

Esas enfermedades crónicas tienen dos importantes características desde el punto de vista práctico: cuando empiezan, son silenciosas y traicioneras (es decir no tienen síntomas) y pueden prevenirse o detectarse precozmente.

Tres tipos de prevención

Cuando uno habla de prevención de enfermedades, en realidad se está refiriendo a tres tipos de prevención y son importantes entender para aumentar su beneficio.

La llamada prevención primaria, consiste en evitar que el agente causante de enfermedad, se ponga en contacto con el organismo. No fumar o no dejar que fumen delante de nosotros es un ejemplo de esa prevención primaria. Otros ejemplos son la alimentación saludable (impedir que sustancias causantes de enfermedad como grasas-trans y colesterol ingresen a nuestro cuerpo), protegerse de los rayos ultra violetas y vacunarse contra el virus papiloma humano (VPH).

Prevención secundaria, es lo que llamamos despistaje, tamizaje o cribaje, y se basa en el concepto de que muchas enfermedades tienen un largo período de desarrollo y sus inicios no presentan síntomas. Al descubrir la enfermedad antes que se desarrolle, mediante exámenes específicos, es posible curarla con índices muy altos de curación. Ejemplos son la detección precoz del cáncer de las mamas, del cuello del útero, del intestino grueso, de la próstata, de la diabetes mellitus, y las enfermedades del corazón.

Prevención terciaria, por su parte, es impedir que una enfermedad ya tratada pueda provocar complicaciones por sus secuelas. Ejemplos son la rehabilitación de un paciente que ha tenido un derrame cerebral o un infarto cardíaco o de un paciente que ha sobrevivido al cáncer.

En la actualidad, muchos países en desarrollo, incluido el Perú, están atravesando un fenómeno muy curioso: no están terminando de controlar las enfermedades infecciosas del pasado, pero ya están mostrando altos índices de las enfermedades crónicas de sociedades modernas más afluentes. No es raro entonces encontrar en Perú niños pobres con obesidad y desnutrición y adultos mayores con enfermedades del corazón y cáncer.

La adopción de prácticas de medicina preventiva exige un profundo cambio en la mentalidad de la gente pues no existe una bola mágica que permita vivir más años y con más calidad. Para eso es necesario un diario trabajo en alimentación saludable, ejercicio, evitar sustancias que se sabe causan enfermedades, y prácticas metódicas de exámenes de detección para encontrar las enfermedades cuando aún son tratables y curables.

La medicina preventiva del futuro va a requerir que se cambien los comportamientos no saludables de poblaciones extremadamente resistentes al cambio. En ese sentido, no es fácil convencer a una persona que cambie hábitos profundamente enraizados en su vida. Aprender a alimentarse saludablemente, tener fuerza de voluntad para hacer ejercicios, luchar con la adicción a la nicotina, vencer el temor para enfrentar una visita periódica al médico son comportamientos difíciles de implementar.

La idea, estimado lector, es que siguiendo los próximos cuatro consejos básicos, usted pueda prevenir y detectar una enfermedad crónica y pueda llegar a viejo, lo más joven posible.

  • Alimentándose saludablemente. Comer de todo en porciones pequeñas, prefiriendo alimentos de origen vegetal.

  • Practicando treinta minutos de actividad física diaria.

  • No fumando cigarrillos ni dejando que fumen delante de usted.

  • Visitando anualmente a su médico para hacerse las pruebas de detección necesarias de acuerdo a su edad y riesgo.

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Autor

Elmer HuertaElmer Huerta

Elmer Huerta

Médico experto en Salud Preventiva

Con más de 30 años de trabajo médico y cuatro especialidades, el Dr. Elmer Huerta es un referente en salud preventiva. Fue el primer latino en ser elegido Presidente de la Sociedad Americana del Cáncer y ha recibido diversos premios internacionales, entre ellos el de "Campeón de la Prevención y la Salud Pública" otorgado por la Casa Blanca de los Estados Unidos. Actualmente conduce un programa en una radio local y ha publicado el libro La Salud ¡Hecho fácil! (best seller en la Feria del Libro 2013). También escribe columnas en revistas, diarios y blogs en varios países.

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