Si eres de los que viven para trabajar, quizás seas un workaholic

Conoce un poco más sobre esta tendencia

Posteado por: Giuliana Caccia , 14/10/2016

El término workaholic surge en los años 70. Une las palabras work (trabajo) y alcoholism (alcoholismo) para describir una conducta típica de aquella persona que tiene una excesiva dedicación laboral como único objetivo vital. Alguien que lo sufre muestra un evidente desinterés por todo aquello que no sea su trabajo y una gran incapacidad para dejar de trabajar, dejando de lado otros aspectos relevantes de su vida como son la familia, el ocio y el cultivo del espíritu. Todo ello conduce paulatinamente a un empobrecimiento de su personalidad, de sus relaciones humanas, de sus ámbitos de realización y despliegue.

¿Cómo diferenciar si uno es adicto al trabajo o simplemente una persona dedicada y responsable? Damos algunas pistas que pueden ayudar a hacer un rápido autoanálisis de los comportamientos adictivos vinculados a este ámbito de la vida1:

  • Pensar en el trabajo cuando no se está trabajando.
  • No tomar vacaciones.
  • Ansiedad e inseguridad ante responsabilidades laborales.
  • Compromiso excesivo y compulsivo con la actividad profesional.
  • Personalidades obsesivas que controlan su ambiente y evitan situaciones novedosas, lo que contribuye a disminuir su seguridad personal.
  • Intentar hacer todo de inmediato.
  • Imposibilidad de abandonar, al final de la jornada, un trabajo inacabado.
  • Incapacidad de negarse ante nuevas propuestas laborales.
  • No disponer de un sistema de prioridades estables.
  • Ser acusado por sus familiares de que muestra más interés por el trabajo que por ellos.
  • Ser competitivo en cualquier actividad, incluso cuando practica deportes en familia.
  • Impaciencia.
  • Mirar frecuentemente el reloj.
  • Sentido de culpa cuando no se trabaja.
  • Sus “entretenimientos” tienen que ver con su profesión.
  • Esperar que todos trabajen como él.
  • Dificultad para implicarse en las actividades de los otros.
  • Experimentar placer cuando relata lo mucho y lo duro que trabaja.

Saber diferenciar a un adicto al trabajo de una persona responsable, requiere hilar fino. Sin embargo, un aspecto esencial que debemos considerar a la hora de categorizar si alguien puede o no ser definido como workaholic es el por qué trabaja. ¿Lo hace por ganar prestigio social, poder y dinero como signo de éxito y como único objetivo? ¿O encuentra en el trabajo una vía de crecimiento personal, de desarrollo de virtudes y valores que lo hacen mejor ser humano?

Si es lo primero, definitivamente estamos frente a una persona que no ha entendido cuál es el rol del trabajo en la vida del hombre. ¿Cuál es? Podemos señalar al menos tres elementos importantes: obtener lo que se necesita para vivir, organizar y transformar el medio natural en el cual vive y —sobre todo en el mundo actual— perfeccionarse a sí mismo, porque adquiere hábitos, hace descubrimientos, se prepara, experimenta, conoce y mejora. Es decir, el hombre se realiza con el trabajo y busca, constantemente, ser mejor persona.

A la luz del tercer elemento señalado, podemos preguntarnos: ¿Ser adicto al trabajo ayuda a un crecimiento personal profundo? ¿Poner al éxito, la popularidad, al prestigio y al dinero como los valores más elevados de nuestra vida nos hará, realmente, mejores personas, hombres y mujeres felices? Esto no quiere decir que querer triunfar en el ámbito laboral sea malo. Lo que queremos decir es que este “triunfo” no puede ir desligado del desarrollo como persona en otros ámbitos de nuestra vida —tan o más importantes que el laboral— en los cuales desarrollamos y expresamos hábitos y virtudes, emociones y afectos.

Ahora bien, ¿cómo evitar o salir del workaholismo? Las palabras claves son dos: equilibrio y armonía. Cuando no hay un balance entre el trabajo y la familia, o el trabajo y el ocio, tenemos un problema. Y es ahí donde se debe intervenir para tratar de alcanzar, en lo posible, este punto medio que nos ayudará a ordenar nuestras prioridades e integrar en nuestros quehaceres todos esos aspectos que son necesarios para tener una vida completa y feliz. No es posible ser feliz si abandonamos a la familia, o si no tenemos diversiones sanas. Como tampoco somos felices cuando nuestra vida laboral no es satisfactoria. Ningún extremo es bueno.

1Cf. Polaino-Lorente, A. (1995). ¿Es usted un workaholic? [Recurso electrónico] : cuando el trabajo es adición / Aquilino Polaino-Lorente.

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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