Un encuentro contigo mismo

Desconéctate, vive un tiempo a solas y disfruta el poder de la reflexión

Posteado por: Giuliana Caccia , 13/10/2017

No hay experimento científico que haya logrado que un día tenga más de 24 horas. Y mientras más actividades realicemos —trabajo, estudio, aficiones, familia, amigos, entre otros— son muchas veces insuficientes para cubrir actividades que van más allá de nuestros deberes pero que son necesarias para mejorar en aspectos personales esenciales, sobre todo en lo que se refiere al cultivo de la inteligencia y a la reflexión.

Queremos hablar en este artículo sobre la importancia de la reflexión. Es una experiencia más o menos común que poco a poco, sea por las responsabilidades que vamos asumiendo, por los diversos roles que realizamos, tenemos menos tiempo para pensar y alimentar positivamente nuestros pensamientos. Inclusive nos puede pasar que descuidamos nuestra salud y bienestar. Esta experiencia suele ir acompañada de la constatación de que hacemos poco o nada para cambiarla.

Trabajar y trabajar, sin pensar nunca en nuestra salud integral, no es bueno para nadie. Necesitamos educarnos y quizá convencernos de que debemos tener, por hábito y por un anhelo de mejora, algunos momentos en los que podamos estar solos, abocados a meditar y recargar energías.

Dichos espacios son vitales porque, primero, nos permiten poner en perspectiva los problemas cotidianos y nos ayudan a ver con mayor claridad las posibles soluciones. Al tener un encuentro con nosotros mismos desarrollamos una mayor sensibilidad y logramos estar más centrados en lo verdaderamente importante. Estar lejos del ruido nos conecta con nuestro interior, con nuestros anhelos, sueños, miedos y angustias. Al identificarlos, podemos integrarlos a nuestro diario vivir y enfrentarlos desde una perspectiva diferente. Un profesional, al estar constantemente en contacto con otras personas, siempre está escuchando opiniones, por lo que tomar distancia y reflexionar bajo los propios valores se torna complicado. Cuando uno logra alejarse, efectivamente puede pensar con claridad, escuchar su propia voz, contrastar las diversas opiniones que recibe y elegir el camino a seguir.

Pero es importante aclarar a qué me refiero con tiempo solas: no es ir al gimnasio o salir con los amigos. Es un momento sin nadie, en un lugar tranquilo, donde se pueda meditar y relajarse.

Todo esto suena maravilloso, pero ¿de dónde sacamos el tiempo?

¿Cómo encontrar el tiempo en nuestra agenda?

Algunos profesionales no tenemos cómo recortar nuestras actividades, sobre todo cuando estamos en etapa de crecimiento laboral. Esto se complica cuando tenemos familia o hijos que atender.

Sin embargo, tener esos momentos de reflexión no es algo que debemos posponer por el bien de nuestro propio desarrollo profesional, de nuestra familia y de nosotros mismos. Es urgente que nos tomemos este tiempo para poder redescubrir nuestras opiniones, nuestra sensibilidad y nuestro espíritu.

Algunas ideas para los momentos de reflexión

  1. Si sentimos que no tenemos tiempo, empecemos por momentos pequeños. Inclusive se puede evaluar el dejar de ir a algún evento social para quedarnos un rato solos. Lo importante es proponerse encontrar algún espacio para estar con nosotros mismos.
  2. Debemos escoger un lugar adecuado para meditar y las personas que nos rodean lo sepan. Puede ser un sillón o un lugar de la casa que nos sea particularmente agradable. Lo importante es que los demás sepan que cuando estamos ahí, no deben molestarnos por un buen rato.
  3. Tranquilizar la mente. Personalmente, esta es la parte que más me cuesta. Me suele suceder que cuando logro un tiempo a solas, estoy pensando en todo lo que estoy dejando de hacer por estar ahí. Pero se puede desconectar la mente con cierto entrenamiento. Hay que permitirse una tregua. No va a pasar nada si posponemos las preocupaciones por una hora. El mundo seguirá igual.
  4. Meditar. Si ya logramos tener el tiempo, el lugar y la tranquilidad mental, el siguiente paso es profundizar en algo que nos enriquezca como personas, en nosotros mismos, en lo que nos gusta, en lo positivo. No hay que enredarse en los problemas.

Darse un espacio es una rutina efectiva y saludable. No es algo egoísta, al contrario. Estos momentos nos renuevan y permiten que seamos más pacientes y creativos con nuestros compañeros de trabajo, nuestra familia y nuestros amigos.

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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