Una alianza indispensable parte I

Conoce por qué las ONGs pueden ser un buen aliado estratégico en RSE

Posteado por: Karina Lerner Heilbraun , 15/09/2014

Las áreas de responsabilidad social, independientemente de la industria en la que se encuentren, en mayor o menor medida, enfrentan desafíos similares: lograr el real compromiso de la alta dirección, generar claridad respecto a los beneficios que se obtienen con la RS y sus implicancias, involucramiento con las partes interesadas, asignación de recursos y presupuesto, coherencia, presión del departamento de marketing, entre otros. Todos éstos son sumamente complejos y suponen una dificultad real para la gestión de lo cotidiano, y en definitiva, para el éxito. Sin embargo, hay uno que considero medular: la relación existente entre las empresas y las ONGs.

¿Por qué? porque la lógica de funcionamiento de ambas instituciones es muy distinta y, por ende, la desconfianza se torna altísima. No tiene que ver sólo con la capacidad de encontrar un aliado estratégico que cumpla ciertos requisitos básicos (personería jurídica, solidez, experiencia, respaldo, etc) sino, sobre todo, con la capacidad de entender que hablarán lenguajes inicialmente distintos, pero que deben reconocerse y valorarse como partes capaces de una misma alianza, que de un lado aporta mucho más que buenas intenciones, y, del otro, una gran billetera. Considero que es en esa colaboración, y lo que las distintas lógicas brindan, que se encuentra la ruta que permite abordar exitosamente los desafíos económicos, sociales y ambientales.

Valgan verdades, hace ya algunos años y gracias al crecimiento económico del país -que no es lo mismo que desarrollo-, mucho del financiamiento internacional se ha retirado hacia otros partes del mundo. Lejos de que ello sea sólo un problema, creo que debemos verlo como una gran oportunidad para cambiar la típica relación entre empresa y ONGs definida como una de “enemigos” o meramente filantrópica, a una de aliados.

Hoy la mirada del tercer sector debe volverse hacia dentro para lograr los recursos necesarios para implementar sus acciones, y, quienes los tienen, son las empresas. Pero, ojo, no sólo los recursos económicos, sino otros aportes invaluable que éstas otorgan: innovación, gestión estratégica, planeamiento, medición rigurosa, entre otros.
Al mismo tiempo, hoy, las empresas, no sólo deben generar riqueza, sino, garantizar que en el camino están comportándose éticamente y que dirigen sus esfuerzos hacia crear un entorno saludable y próspero para sus grupos de interés. Las ONGs pueden sin duda contribuir a alcanzar ello. Pero, no sólo eso, sino mucho más: proveen la experiencia y el conocimiento para abordar asuntos sociales y económicos, una perspectiva independiente, la creación de respeto, una buena imagen y credibilidad, sobre todo, si la relación se construye con una organización de reputación global, entre otros. Para ambas, compartir los riesgos y reconocimiento es posible si la relación se construye en base a la confianza y el respeto. Ambas partes, evidentemente, deben estar dispuestas a un alto grado de transparencia, cooperación y capacidad de respuesta a las necesidades particulares, los tiempos, los valores y objetivos de su contraparte, sin juzgar las intenciones. Reconocer la capacidad y expertice del otro y cómo esto contribuye y mejora no sólo la intervención particular, sino lo que son como organización, sin miedo a perder la esencia, es sólo el comienzo.

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Autor

Karina Lerner HeilbraunKarina Lerner Heilbraun

Karina Lerner Heilbraun

Consultora en RSE

Es docente de Desarrollo y Responsabilidad Social en la Pontificia Universidad Católica del Perú y consultora en Lerner & Lerner. Ha laborado en Profuturo AFP como jefa del área de Responsabilidad Social Empresarial. Cuenta con un máster en gobernabilidad y gestión pública.

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