Una breve reflexión para los que aún se resisten a la responsabilidad social

En tiempos de cambios, la responsabilidad con el entorno es vital

Posteado por: Karina Lerner Heilbraun , 12/03/2015

Este artículo surge a raíz de un blog local que leí y que pontificaba sobre la injusticia de pretender que las empresas -además de pagar impuestos, generar empleo y procurar riquezas- deban someterse ,también, a la responsabilidad social como un “cupo” o “penalidad” que deben asumir por el simple hecho de existir y ser exitosas. Entonces, pensé que a pesar que la responsabilidad social ha recorrido un largo camino en las últimas dos décadas, aún hay demasiados actores, dentro y fuera de las organizaciones, con poder e influencia, que piensan así. Y por “así” no me refiero a dudar del real beneficio de implementar una gestión de responsabilidad social que trascienda las acciones aisladas de asistencialismo y que se constituya en una estrategia fundamental del cómo conducir y hacer negocios. No, sino algo mucho más profundo y fundamentalmente más peligroso: la rabia, o disgusto, de algunos líderes empresariales de tener no solamente que asegurar ganancias, sino gestionar sus impactos sociales y ambientales, así como considerar los intereses y expectativas de sus partes interesadas como condición para ser viables en los mercados actuales y en las sociedades en las que operan.

No pretendo convencer a nadie, pero sí me dirijo a aquellos directores y gerentes, bien intencionados, capaces y visionarios que en algún momento específico, o en varios, han sentido lo descrito con UNA reflexión en torno a la importancia estratégica de conducir una operación alineada a los principios y materias fundamentales de la responsabilidad social. Sí, sólo una, porque no les voy a repetir aquello que han escuchado cientos de veces sobre los beneficios en retención y atracción de talento, reputación, licencia social para operar, minimización de riesgos, acceso a capital, entre otros. Sólo les pido que reflexionen sobre los Millenials, sí, aquella generación de jóvenes que ya están trabajando en sus empresas, consumiendo sus productos, utilizando sus servicios, que crían a sus nietos, elaboran las políticas públicas y en definitiva decidirán sobre lo que acontece en este mundo. Ellas y ellos, que buscan constantemente adquirir nuevas experiencias y conocimientos, expandir sus horizontes, equilibrar trabajo con proyectos personales que les den autonomía y contribuyan a su realización personal y familiar, horarios flexibles, conservar sus propios estilos, que aprecian, pelean y buscan la diversidad, el trabajo en equipo, que apuestan por la innovación, los cambios, encuentran nuevas maneras para hacer las cosas, buscan el éxito pero procurando que el camino sea divertido, utilizan la tecnología casi como el aire que respiran y por lo tanto lo cuentan todo y llegan rápido a muchas personas, se preocupan y son conscientes de los problemas sociales y ambientales fundamentales no sólo imaginando soluciones sino haciendo y comprometiéndose con ellas. ¿Realmente creen que en este nuevo paradigma cumplir la ley es suficiente? Está claro que si quieren ser protagonistas de los cambios que se están dando, deben dejar de sentirse víctimas y embarcarse en nuevas prácticas, porque si a esta “nueva” generación algo le falta, es paciencia. Porque valgan verdades, la pelota ya no está sólo en vuestras canchas y si quieren triunfar deben ser imaginativos, dialogantes, sensibles y comprometidos y lograr los cambios organizaciones requeridos para adaptarse a una generación con una ética diferente, la de la responsabilidad con el entorno.

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Karina Lerner HeilbraunKarina Lerner Heilbraun

Karina Lerner Heilbraun

Consultora en RSE

Es docente de Desarrollo y Responsabilidad Social en la Pontificia Universidad Católica del Perú y consultora en Lerner & Lerner. Ha laborado en Profuturo AFP como jefa del área de Responsabilidad Social Empresarial. Cuenta con un máster en gobernabilidad y gestión pública.

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