3 elementos claves para evitar los conflictos laborales

Descubre cómo enfrentar un problema e incentivar una solución

Posteado por: Giuliana Caccia , 20/12/2018

En la última edición del Latinobarómetro, encuesta que se realiza en 18 países de América Latina sobre diversos aspectos de la opinión pública, se encuentran algunos datos alarmantes. En el acápite relativo a "Los conflictos y la violencia para el 2017" se incluyeron, además del problema de la delincuencia, otros parámetros de medida. Sorprendentemente, el segundo conflicto más importante —luego del que se da entre ricos y pobres— es entre empresarios y trabajadores. En algunos países, como Brasil, el 82% percibe que este conflicto es fuerte. La cifra más baja la tiene Paraguay con un 64%. En el Perú, el 74% de los entrevistados opinó que el conflicto entre empresarios y trabajadores es un problema potente. ¿Por qué se dan estos conflictos? Entre las principales causas señaladas en el estudio están: el número de horas de trabajo, las pensiones, el sueldo, las condiciones laborales y la estabilidad en el empleo.

La estadística evidencia que hay situaciones que se perciben como injustas o que no son debidamente atendidas en el mundo laboral. Estas serían las causas o alimentadores de una situación que el informe estadístico califica como “conflictiva”. Evidentemente esta realidad se puede percibir de maneras muy diversas, e incluso pueden existir espacios laborales donde el conflicto no exista. También hay que decir que las cifras reflejan una realidad macro. Sin embargo, hecha la salvedad acerca del peligro de la generalización, vale la pena intentar una reflexión en torno al conflicto y nuestro entorno laboral ya que, según los casos, esos conflictos pueden decantarse y llegar a percibirse en el día a día en un ambiente laboral, y ser nocivos para la cultura de la empresa.

El punto de partida, y que es una condición de posibilidad, es llegar al convencimiento de que la mejor manera de tratar una situación conflictiva —o potencialmente conflictiva— es haciéndole frente. Parece algo evidente, pero no siempre se le presta la suficiente atención. Muchas veces se prefiere obviar el asunto, “hacer la vista gorda” y seguir adelante como si nada pasase. Pero, lo demuestra la experiencia, esta actitud sólo dilata el problema y empeora la situación. Quizá, luego de haberlo analizado, se llega a la conclusión de que por el momento lo mejor es no hacer nada. Análogamente, podemos pensar en un síntoma físico, una fiebre por ejemplo, frente al que el médico toma la opción de solo observar cómo evoluciona. Esa ya es una forma de hacer frente a la situación. El inconveniente es seguir como si el problema no existiese, enterrando la cabeza, como el avestruz, para no “ver” lo que ocurre alrededor. Se debe enfrentar la situación, en un sentido positivo y actuando con asertividad. Tampoco se gana nada, claro está, asumiendo una actitud de confrontación beligerante, que no hará otra cosa sino incrementar el conflicto.

Luego es esencial identificar las fuentes del conflicto. En el caso del informe mencionado, se detallan algunas sobre las que se puede trabajar: los salarios, las horas de trabajo, las condiciones que acompañan el contrato de trabajo (seguro médico, pensión, bonos, etc.), entre otros. Seguramente cada empresa tendrá elementos propios que analizar, y habrán otros que se compartirán con empresas del rubro u ajenas a este, dependiendo del momento económico y social del país. También, se presentarán otras fuentes de conflicto más relacionadas con las tensiones del trato cotidiano, los celos, la envidia, los problemas en la cadena de mando, etc.

Finalmente, hay algunos elementos que, sean cuales fueren las fuentes puntuales del conflicto, son fundamentales para identificarlos, asumirlos y enfrentarlos. Podríamos decir que están más relacionados con el manejo personal de las situaciones. Entre ellos podemos enumerar:

  • La comunicación: La pobreza en la comunicación suele ser un origen frecuente de conflicto, pues da lugar a malos entendidos. Si ésta llegase a faltar, la situación empeora pues el conflicto se “entierra”, pasa a ser parte de una cultura subterránea que mina la confianza y la dinámica laboral. Por ello, es fundamental buscar los espacios para poder expresar con respeto y libertad las cosas que preocupan, incomodan, los pedidos e incluso las quejas. Este es, quizá, uno de los elementos fundamentales, pues cualquier motivo del conflicto (un bajo salario, la percepción de no lograrse las metas establecidas o un desempeño pobre) si la comunicación falla, el conflicto escala y se potencia. Por el contrario, si, a pesar de los desafíos y problemas que se puedan encontrar, hay una buena base de comunicación, la solución será más viable e incluso situaciones conflictivas podrán llegar a buen puerto.

  • La aceptación de que siempre van a coexistir valores y visiones del mundo diversas: Es natural que en cualquier grupo humano exista esta diversidad. El problema está cuando se pretende imponer unos por encima de otros, o la discrepancia incide en aspectos esenciales de nuestra vida. ¿Qué hacer? Volvemos al punto anterior: es necesario el diálogo y buscar a través de este un consenso.

  • Las distintas personalidades: En la misma línea de lo anterior, la variedad de formas de ser es algo propio en todo grupo humano. Y puede darse el caso de que se encuentren personalidades que “chocan”, y ello genere dificultades en las relaciones humanas que terminen acentuando una situación conflictiva y dificulten su resolución. Hacer frente a este escollo requiere mucho profesionalismo, entendiendo que uno puede trabajar con alguien con quien “no hay química” si es que se pone un marco claro de acción, se trazan objetivos comunes y se incentiva la colaboración para lograrlos.

La resolución de un conflicto tiene mucho que ver con el deseo sincero de hacerlo y el compromiso de todas las partes involucradas. Una vez más, parece algo evidente pero no lo es. En este punto es esencial el liderazgo, pues es el líder quien tiene que convocar, trazar el objetivo y alentar al compromiso de todos para hacer frente a la situación conflictiva.

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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