9 lecciones para ser mejores personas

Encontremos el equilibrio entre nosotros y el mundo

Posteado por: Karina Lerner Heilbraun , 11/01/2019

El 2018 fue un año intenso, revelador, desbordado, con muchas emociones a flor de piel: decisiones, balance de logros realizados versus metas que se quedaron en el tintero, luchas justas, reclamos exagerados, escándalos, renovadas esperanzas de un país más justo donde nadie está por encima de la ley, confianza, desconfianza, héroes nuevos, villanos conocidos, cambios y permanencia.

De todo lo que vi y viví, aprendí algunas lecciones que quiero compartir con ustedes para que las pongamos en práctica el 2019 y seamos mejores seres humanos:

  1. Que la frase “no tengo tiempo” la usemos mucho menos, sobre todo, para aquello que realmente importa. Compartir con la familia, amigos, hijos e inclusive con la comunidad en la que vivimos es parte fundamental de nuestro bienestar y de los que nos rodean. Salgamos más seguido a tomar café con amigos, vayamos al parque con los niños, aceptemos ser miembro de la asociación de padres de la escuela, participemos del voluntariado organizado por la empresa y no miremos tanto la agenda o el reloj.

  2. Dejemos los regalos de plástico y concentrémonos en dar plantas, experiencias y libros. El intercambio más significativo que tuve el 2018 con mis amigas fue en el que una de ellas propuso ingeniosamente que los presentes sean sólo plantas naturales.

  3. Meditemos 15 minutos todos los días. “Esta vida moderna, tiene más de moderna que de vida” decía el brillante caricaturista argentino Quino. ¡Cuánta razón tenía! Respirar, relajarnos y reflexionar es básico para ser más productivos, estratégicos y mantenernos mentalmente saludables. La mayoría de problemas tecnológicos se arreglan apagando el equipo y volviéndolo a prender. Hagamos lo mismo con nosotros y saquemos el pie del acelerador.

  4. Escuchemos primero y hablemos después. Observemos más, tratemos de pensar que nuestra verdad no es la única posible y que los seres humanos no somos un producto estandarizado. Abramos nuestra mente y démonos la posibilidad de validar puntos de vista ajenos, juzgar menos y ser más empáticos. ¿Se imaginan cuánto ganaríamos como personas y sociedad si seríamos capaces de dialogar con más frecuencia con aquellos que piensan distinto de manera respetuosa?.

  5. Seamos más veces honestos en las pequeñas cosas. Más allá de los 10 mandamientos, vale decir, aquello que casi nadie transgrede por definición y otras conductas unánimemente rechazadas y legalmente tipificadas. La pregunta ¿Está bien y cómo afecta esto a los otros? debemos ponerla en práctica cada vez con más frecuencia.

  6. Aunque este punto es muy personal, sí quiero insistir en reflexionar sobre esto. El Perú es uno de los países con menor tasa de donación de órganos y sangre en el mundo. Aunque, felizmente, pocos hemos tenido cerca a alguien que haya necesitado un trasplante, sabemos lo importante que es la cultura de donación de órganos para salvar vidas y hemos visto y oído historias al respecto. Sin embargo, todos hemos vivido la necesidad de algún familiar, amigo o conocido que ha requerido con urgencia transfusiones y sin embargo, seguimos muy reacios a hacerlo de manera regular. Propongámonos averiguar sobre el trámite de donación de órganos y donemos sangre al menos una vez este año, no por una emergencia, sino como un esfuerzo personal por los otros.

  7. Hagámonos cargo. El “Yo no fui, fue Teté” descartémoslo de una buena vez. Si cometimos un error debemos enmendarlo rápido, si metimos la pata en nuestro trabajo seamos directos y abiertos para reconocerlo, si ofendimos a alguien asumamos con valentía y pidamos disculpas sin excusas. Ser responsables hoy de nuestros actos y las consecuencias de ellos marca la diferencia entre una persona correcta y exitosa de la que no lo es.

  8. Quejarse menos y actuar más. “Si algo no te gusta no eres un árbol, muévete”, de la misma forma si algo no encaja no nos dediquemos solamente a criticar, pasemos a la acción, echémonos la institución al hombro y saquémosla adelante. Participemos, cooperemos, brindemos ideas y aportemos con entusiasmo y confianza para sacar adelante proyectos que valgan la pena.

  9. Cultura. ¿Cuándo fue la última vez que fuimos a un museo, librería, teatro o biblioteca?. Propongámonos al menos una vez cada 3 meses ir en familia a visitar los lindos museos que hay en nuestro país, a la biblioteca y librerías a leer junto a nuestros hijos y revisemos la cartelera de obras, que con mucho esfuerzo jóvenes actores y directores sacan adelante.

No se trata de ser perfectos, pero sí buscar formas coherentes y responsables que nos permitan un equilibrio salubre entre el yo, el nosotros, el ellos y el mundo. La felicidad se defiende como una trinchera, así que procurarnos más tiempo para lo que realmente importa, ser positivos, empáticos, consecuentes y navegar en nuestro mundo interno debe ser un compromiso por el que todos apostemos.

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Autor

Karina Lerner HeilbraunKarina Lerner Heilbraun

Karina Lerner Heilbraun

Consultora en RSE

Es docente de Desarrollo y Responsabilidad Social en la Pontificia Universidad Católica del Perú y consultora en Lerner & Lerner. Ha laborado en Profuturo AFP como jefa del área de Responsabilidad Social Empresarial. Cuenta con un máster en gobernabilidad y gestión pública.

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