¿Cómo crear hábitos que nos hagan más eficaces?

Reflexiona sobre cómo cambiar los malos hábitos

Posteado por: Roberto Lerner , 18/09/2019

De alguna manera podríamos decir que la educación es un asunto de buenos hábitos versus malos hábitos. Hasta podría decirse que el éxito en la vida depende de poder deshacernos de conductas contraproducentes y adquirir aquellas que llevan al puerto deseable. Uno de los libros de autoayuda más vendidos de la historia se refiere a 7 maneras —¿se han dado cuenta que ese número es medio mágico?— en que hacen las cosas, vale decir hábitos, personas muy eficaces.

Es probable que quien nos quiere bien, comenzando por papá y mamá, tenga algún consejo para abandonar algún mal hábito, algún comportamiento que tiene consecuencias negativas o que interfiere con una vida útil, que no produce un retorno positivo.

La pregunta del millón es por qué razón las personas no pueden dejar de hacer cosas —digamos flojear, comer golosinas o revisar las redes sociales cada minuto— que no tienen resultados valiosos y que, encima, luego de habernos dejado llevar por ellas, dejan un agudo sentimiento de culpa.

No es fácil, como todos lo sabemos, romper un hábito que, por definición, ha tomado tiempo en consolidarse. Antes de reemplazarlo por otro —la conducta, como la naturaleza, tiene horror al vacío—, abandonamos el esfuerzo y regresamos a la rutina, vale decir, nos gana la inercia, otra ley: solo una fuerza modifica otra fuerza.

Una idea original es no mirar nuestros malos hábitos como si fueran independientes unos de otros. A ver, comencemos a comer sano. Pero si no dejamos nuestra flojera para mover el esqueleto o seguimos consumiendo más licor del debido, lo más probable es que la comida chatarra regrese, primero por la puerta falsa y luego al centro de nuestra vida.

He visto a personas desengancharse de las redes en su celular para reemplazar ese tiempo con lo que viene en pantallas algo más grandes y en poco tiempo volver a la carga para recuperar el tiempo perdido.

Por eso, uno debe probar una aproximación algo más tajante y analizar el conjunto de patrones que le restan propósito y utilidad a nuestras vidas pero nos ofrecen un menú de opciones que llenan un vacío. Cada quien tiene su carta de rellenos ilusorios: trabajar 12 horas seguidas, visitar obsesivamente escenarios que no controlamos —¿qué pasa si…?—, pasar por alto las señales de nuestro organismo, mirar permanentemente por el ojo de la cerradura —¿habrá una información en una página de Internet o aplicación que cambiará mi vida?—, no poner límites a los pedidos que uno se compromete a honrar, dejar de lado la oportunidad de aprender algo nuevo, fuera de preferir siempre la posición horizontal o dejar para mañana lo que podemos hacer hoy.

Y luego, focalizarse en hacer cambios al conjunto, con objetivos que uno puede medir después de un tiempo definido, incluyendo el impacto que las nuevas conductas tienen en las personas que nos rodean. No es comer sano para bajar de peso, sino alimentarse de una manera que permita, junto con dormir lo suficiente, leer un buen libro, hacer un chequeo médico y priorizar logros, tener una vida más productiva en lo personal y colectivo.

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Roberto LernerRoberto Lerner

Roberto Lerner

Psicólogo, Ph.D. con estudios en Universidad Católica de Nijmegen, Holanda

Psicoterapeuta de niños, adolescentes y familias, especialista en intervención en crisis. Consultor en recursos humanos. Obtuvo el Premio Nacional de Psicología en 1993. Director del Instituto Peruano de Acción Empresarial (IPAE). Miembro fundador de Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (CEDRO). Autor de 6 libros. Columnista en un periódico importante y es blogger en “Espacio de Crianza”.

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