¿Cómo usar de forma correcta el aire acondicionado?

Recomendaciones para proteger tu organismo y estar fresco

Posteado por: Roly Jara Espinoza , 26/03/2019

Aunque el verano ya pasó oficialmente, el Senamhi nos informa que las altas temperaturas se prolongarán hasta mayo y podemos seguir sintiendo bochorno o incomodidad por el calor. Por lo tanto, continuaremos con el uso de un gran aliado del confort térmico: el aire acondicionado.

El confort térmico es un elemento importante para nuestro desempeño, difícilmente podemos concentrarnos para trabajar o estudiar mientras nos encontramos sudando o ventilándonos manualmente. Por ejemplo, el calor en algunas personas suele tornarlas más irritables y dispersas. En estos casos, el aire acondicionado permite superar este inconveniente. Sin embargo, debemos preguntarnos ¿es posible que afecte nuestra salud o incluso nuestras relaciones interpersonales?.

La respuesta es sí, el uso inadecuado del aire acondicionado puede generarnos inconvenientes. En las horas de mayores grados solemos bajar la temperatura ambiental del lugar donde estamos, con el fin de aplacar el calor (nuestro calor), pero ¿cuál es la temperatura adecuada?.

Las recomendaciones internacionales ISO 7730 y del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene de España, sugieren los siguientes rangos tomando en consideración un porcentaje de insatisfacción del 5%:

  • En verano: rango de 23° a 26°
  • En invierno: rango de 20° a 24°

Esto es importante precisar porque no todos poseemos la misma percepción térmica, algunos somos muy calurosos y otros friolentos. Según un estudio de la Universidad de Maastricht, las necesidades de aire acondicionado varían en función del género: los hombres tienden a demandar temperaturas más bajas en las oficinas en comparación de las mujeres. La razón reside en las diferencias del metabolismo dependiendo del sexo de la persona, la generación de calorías e incluso en la vestimenta que podría resultar más ligera y fresca en el caso de las mujeres, mientras que algunos hombres por motivos laborales deben acudir al trabajo con terno.

Una vez que ya tenemos la temperatura que nos genere mayor confort, debemos considerar:

  • La orientación del aire frío: El flujo del aire acondicionado no debe impactar directamente a nuestros cuerpos, como muchos lo hacen para sentirse “más frescos”. Esto puede propiciar la aparición de problemas respiratorios como resfriados, inflamación de garganta y de nariz, infecciones, broncoespasmos (en caso de asmáticos), contracturas musculares, dolores de cabeza, sequedad en los ojos (síndrome de ojo seco), etc.

  • Cambios bruscos de temperatura: Al entrar y salir repetidamente de un ambiente cerrado frío a la calle más caliente, puede generarnos las mismas molestias y enfermedades con mucha frecuencia. La recomendación es evitar una diferencia de temperatura mayor a 10°C entre ambos espacios. Por ejemplo, si en la oficina o aula de clases están con 16°C según termostato y afuera se registra una temperatura mayor a 26°C (aplicativo Senamhi), esta situación ya es perjudicial para nuestra salud.

  • Impacto ecológico: No debemos olvidar nuestro compromiso con el medio ambiente, cuando ya no necesitemos el aire acondicionado o nos retiremos de ese espacio de trabajo o estudios y no haya nadie, debemos apagarlo.

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Autor

Roly Jara EspinozaRoly Jara Espinoza

Roly Jara Espinoza

Jefe de Salud y Bienestar en Scotiabank

Médico especialista en Medicina Ocupacional y Medio Ambiente, auditor médico con maestría en Salud Ocupacional y Medio Ambiente, maestría de Medicina Ocupacional, diplomado internacional en Gestión de Salud y Seguridad en empresas. Certificado como Conservacionista Auditivo por The Council for Accreditation in Occupational Hearing Conservation (CAOHC). Homologado en España, con experiencias académicas y laborales en Colombia, Brasil y Argentina. Miembro activo de la International Commission on Occupational Health (ICOH).

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