¿Cuál es la mejor manera de afrontar los desafíos de la vida?

2 pilares importantes para salir fortalecidos

Posteado por: Giuliana Caccia , 24/06/2019

En el desarrollo de nuestra profesión tarde o temprano tenemos que enfrentar situaciones difíciles. Es parte de la vida y es inevitable. No está en nuestras manos controlar esas variables que pueden tomarnos por sorpresa. Quizá un día llegamos a la oficina y nos encontramos con que hubo una reestructuración y ya no tenemos trabajo. O quizá nos toque a nosotros tener que confrontar a colaboradores que no han hecho bien su trabajo, o a clientes que han procedido de mala manera, o quizá tener que explicar los malos resultados obtenidos en un periodo. Ejemplos como estos u otros semejantes nos ayudan a tomar conciencia de una realidad importante para nuestro despliegue laboral: no podemos controlar esas variables, es cierto, pero sí podemos educarnos y prepararnos para reaccionar de la mejor manera posible y aprender a enfrentar esas situaciones.

Leyendo una obra de Jim Collins, titulada Empresas que sobresalen, encontré una historia que ilustra muy bien lo que quiero decir. El autor narra la historia de un almirante norteamericano, Jim Stockdale, que fue hecho prisionero durante la guerra de Vietnam. Estuvo ocho años en un campo de prisioneros, sometido a diversas torturas y lidiando a diario con la incertidumbre sobre su destino. Cada día podría haber sido el último. Finalmente, es liberado y termina investigando en la Universidad de Stanford en la que también trabajaba el autor del libro. Collins logra tener una entrevista con Stockdale y como preparación para su coloquio leyó un libro que escribieron el almirante y su esposa en el que narran los durísimos años de cautiverio que vivieron a la distancia e incomunicación. La lectura lo deprimió y cuando se encontraron le preguntó cómo había hecho para resistir la dureza y perplejidad constante a la que estuvo sometido. Stockdale le respondió: “Yo nunca perdí la fe en el final de la historia. Nunca dudé, no sólo de que saldría libre, sino que al fin prevalecería”. Y avanzando en el diálogo añadió: “Esta es una lección muy importante. No hay que confundir la fe en que uno prevalecerá (la cual no se puede perder) con la disciplina de afrontar los hechos más crueles de la realidad, sean los que sean”.

A partir de ese diálogo con Stockdale, Collins cuenta que llegó a una enunciación fundamental: lo que distingue a las personas no es la presencia o ausencia de dificultades, sino cómo se enfrenta uno a las dificultades inevitables de la vida. Aplicada la enseñanza a su campo de investigación, que era el estudio de las grandes compañías, llegó con su equipo a formular lo que llamaron “La paradoja de Stockdale” que se formula así: siempre hay que conservar la fe en que uno prevalecerá sobre las dificultades que lo aquejan y, al mismo tiempo, hacer frente a esos hechos duros y difíciles, sean los que sean.

Volviendo a nuestra reflexión inicial, si algo podemos aprender de la historia de Jim Stockdale es que la mejor manera de prepararnos para los problemas o dificultades que se puedan presentar en nuestro camino es aprender a enfrentar los hechos descarnadamente. De nada nos vale minimizarlos, creándonos falsas esperanzas, y menos aún ignorarlos. ¿Cuántas veces hemos tenido la experiencia de posponer ese momento que sabemos va a ser difícil o incómodo simplemente para ahorrarnos el mal trago? Y nos damos todo tipo de explicaciones y alimentamos falsas esperanzas de resolución que en el fondo sabemos que no se arraigan en la realidad. En ese sentido, Collins le preguntó a Stockdale quiénes fueron los que no sobrevivieron al cautiverio, y respondió sorpresivamente: los optimistas. ¿Cómo así? Aquellos decían: “saldremos para la Navidad” y cuando no salían decían: “saldremos para Pascua”. Y así, año a año, hasta que cayeron en la desesperanza y murieron abatidos. Reconocer con realismo la realidad que tenemos al frente es, pues, el primer y fundamental paso para hacer frente a una situación difícil. Pero al mismo tiempo, manteniendo una inconmovible fe en que superaremos esa situación y no permitiendo que las dificultades mermen la confianza en nosotros mismos.

La paradoja de Stockdale nos plantea de manera muy gráfica dos aspectos de una misma realidad que tenemos que procurar conciliar para enfrentar y asumir de la mejor manera posible los desafíos y dificultades que podamos encontrar en el camino. Y esto se afirma en dos fundamentos importantes: el suficiente conocimiento personal para saber de lo que somos capaces, con realismo y honestidad; y la firme voluntad de ver los hechos de la realidad como son, no como quisiéramos o esperaríamos que fueran. Sobre esos dos pilares, seguramente las crisis y pruebas que enfrentemos serán situaciones críticas de las que saldremos fortalecidos.

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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