¿Cuál es tu más grande miedo?

Aprende a enfrentarlo de manera progresiva y creativa

Posteado por: Roberto Lerner , 20/09/2018

¿Quién no tiene temores? Los hay probablemente grabados en nuestros genes, como el miedo a perder soporte, a la altura, a los ruidos fuertes, a la oscuridad. En fin de cuentas los demasiado valientes frente a todo lo anterior tenían, a lo largo de nuestra historia, mucho más probabilidades de no trascender, vale decir, no reproducirse.

Hay quienes tienen terror de las arañas sin haber tenido nunca una mala experiencia con ellas. Otros se asustan ante la posibilidad de contaminarse con gérmenes o personas que no pueden imaginarse frente a una pantalla viendo una película sobre fantasmas.

Hay miedos que pasan con la edad y otros que se mantienen por el resto de la vida. Logran interferir con la vida de las personas —no salir de casa para no encontrarse en un lugar con gente desconocida o no tomar un avión, por ejemplo— y en otros casos son molestias que los individuos controlan con algo de creatividad.

Pero el miedo, por definición, nos lleva a evitar o huir de algo. ¿Será que enfrentar aquello que nos da temor resulta ser una buena idea, para que así nos deje de complicar la vida?

En primer lugar, es importante ponerse en contacto con el miedo, aceptar que uno lo tiene, tratar de definirlo, ponerle un nombre, darle una forma y un color —dibujarlo—, atribuirle un olor y una textura. También, hacer una pequeña historia que ponga el miedo en el contexto de nuestra vida y lo convierta en una suerte de personaje que se relaciona con nosotros. No olvidemos que los cuentos para niños, los cuentos de hadas, siempre tienen un elemento de miedo que se supera a través de la trama.

En otras palabras, no estamos poniéndonos frente al objeto real de nuestro miedo, sino llevándolo a imágenes, símbolos y palabras que podemos trabajar en nuestra mente, convirtiéndolo en algo que podemos dominar.

También, podemos visualizar, de la manera más vívida posible y en un estado de calma, aquello que tememos. Cuando la cosa se pone tensa y las alarmas de nuestro organismo se activan, volvemos a la calma y así, poco a poco, somos capaces de tolerar situaciones ligadas al temor sin interrumpir una cierta calma.

Finalmente, podemos hacer aproximaciones reales al objeto o circunstancias que nos generan miedo, de manera progresiva, eventualmente acompañados de alguien en conocido en quien confiamos o de un profesional.

El miedo y los objetos que lo producen deben ser enfrentados de manera progresiva y creativa, que mezcle realidad e imaginación.

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Roberto LernerRoberto Lerner

Roberto Lerner

Psicólogo, Ph.D. con estudios en Universidad Católica de Nijmegen, Holanda

Psicoterapeuta de niños, adolescentes y familias, especialista en intervención en crisis. Consultor en recursos humanos. Obtuvo el Premio Nacional de Psicología en 1993. Director del Instituto Peruano de Acción Empresarial (IPAE). Miembro fundador de Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (CEDRO). Autor de 6 libros. Columnista en un periódico importante y es blogger en “Espacio de Crianza”.

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