El poder de la humanidad

Descubre la importancia de la empatía en nuestra sociedad

Posteado por: Karina Lerner Heilbraun , 10/10/2018

Podemos ser sumamente pesimistas en cuanto a los retos y desafíos que como mundo globalizado enfrentamos. Hace 50 años, lo que pasaba en una aldea rural, un banco privado o un sillón presidencial tenía impactos más bien acotados. Hoy, las acciones de unos tienen consecuencias enormes en casi todos como un efecto dominó, y terminan alcanzando a una porción importante del planeta, desde las grandes crisis económicas, sanitarias, humanitarias, hasta las políticas que pueden poner de rodillas a todo el sistema global. De hecho, cuando vemos las consecuencias en términos ambientales, de derechos humanos, terrorismo, pandemias o narcotráfico podemos sentirnos abrumados y lentos en nuestra capacidad para responder de manera eficiente.

Hoy el verdadero desafío es: ¿cómo conseguimos actuar juntos para compartir las mejores ideas, mentes, enseñanzas, esfuerzos, presupuestos y ganas para encontrar soluciones al servicio de las tareas elementales?, ¿cómo procurar equidad, educación, salud, justicia, transparencia, competitividad y una mejor calidad de vida para todos y todas? Porque los derechos que no son de todos, no son derechos, son privilegios.

Los seres humanos generamos los problemas, pero también debemos ser quienes los solucionamos. Elijo ser optimista, porque la globalización también ha traído muchas cosas buenas, y eso demuestra que los seres humanos cuando nos unimos, nos comportamos bien y somos solidarios podemos lograr cosas extraordinarias. En entregas anteriores he mencionado emprendimientos peruanos creativos y exitosos que buscan superar problemas sociales mediante modelos de negocios que, además, cada día se vuelven más importantes. Desde baños secos hasta casacas solidarias, pasando por envases biodegradables, bolsas hechas de cáscara de plátano y negocios que rompen círculos de pobreza empoderando poblaciones vulnerables que tomaron ideas, financiamiento y expertise local y global.

Mirar lo microscópico con un telescopio gigante siempre es una buena solución.

Para trabajar juntos y lograr ser exitosos, debemos dejar de ver a los otros como extranjeros, enemigos o competidores, y más bien encontrar la forma de ser comprensivos y tolerantes con el fin de hacernos socios y aliados, poniendo el plano local y global en agenda. Porque, al final, ¿qué es lo que nos hace tan incapaces de reconocernos en el otro y dotarlos por tanto de humanidad: rezar distinto, tener un pasaporte de un país que no es el nuestro, el color de la piel?, ¿o el tamaño de la billetera, hablar otro idioma, comer otro tipo de comida, pensar diferente en cuanto a la cosmovisión del mundo, la vestimenta?

Me niego a pensar que no podemos superar aquello que creemos que nos hace distintos, o ser empáticos con otras personas que no son exactamente “iguales” a nosotros. Entiendo que somos una especie esencialmente conservadora a la que no le gusta mucho el cambio por razones evolutivas, pero las cosas más importantes que hemos logrado se dieron cuando aceptamos cambiar, pensar distinto y ser más abiertos. Podemos luchar por ser ricos, poderosos o exitosos, pero, finalmente, ¿no es acaso la capacidad de contribuir con los demás en su búsqueda de justicia, riqueza, prosperidad, seguridad y bienestar lo que termina dejando una huella real, generando respeto y siendo verdaderamente admirable? No se trata de dinero, sino de actitud, valentía y cultura. Para que a nuestras empresas, gobiernos, países, y claro, para que personalmente nos vaya bien, tenemos que dejar de ser egoístas y empezar por ser empáticos no solo con los nuestros, sino con todos.

Esto sí vale la pena poner de moda, y creo que podría cambiar el mundo.

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Karina Lerner HeilbraunKarina Lerner Heilbraun

Karina Lerner Heilbraun

Consultora en RSE

Es docente de Desarrollo y Responsabilidad Social en la Pontificia Universidad Católica del Perú y consultora en Lerner & Lerner. Ha laborado en Profuturo AFP como jefa del área de Responsabilidad Social Empresarial. Cuenta con un máster en gobernabilidad y gestión pública.

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