El poder del liderazgo femenino

Descubre cómo las mujeres van superando barreras

Posteado por: Karina Lerner Heilbraun , 05/11/2018

Acabo de volver de un encuentro de liderazgo femenino comunitario en Santiago. Tres días de escuchar a mujeres grandiosas procedentes de Argentina, Cuba, Chile, Venezuela, Uruguay y Perú hablar de los roles centrales que cumplen con inteligencia, valentía, entrega y seguridad en sus escuelas, asociaciones, clubes, centros estudiantiles, empresas y agrupaciones políticas. De hecho, en los últimos años, las relaciones sociales entre los hombres y las mujeres se transformaron de manera profunda. Sin embargo, al contar sus historias en puestos e instituciones distintas, encontramos experiencias que se repetían, en las cuales independientemente de la formación y espacio, narraban la necesidad de luchar diariamente por demostrar su valía en el lugar que ocupan. Todas se topaban más o menos con las mismas barreras: machismo- tanto de hombres como de mujeres-, paradigmas establecidos, subjetividades, dificultad en el recambio generacional, responsabilidades familiares, exigencias, temor y desconfianza, solo por mencionar algunas. Ninguna pedía privilegios, sino igualdad de condiciones para poder acceder o ejercer sus cargos con respeto, al igual que lo hacen sus contrapartes masculinas.

La presencia de las mujeres en los espacios de poder fortalece y enriquece la vida comunitaria en todos los ámbitos, no solo aquellos más domésticos. Sin embargo, ¿cuántas han sentido que tienen que luchar el doble por ser escuchadas, valoradas y tomadas en cuenta en los espacios de poder y de toma de decisiones solo por el hecho de ser mujeres? Muchas. Aunque hemos ganado varios derechos en los últimos años interpelando, generando sororidad, luchando con tesón y perseverancia, aún hay un largo trecho por recorrer. Porque aunque en la teoría hay muchos avances, en la práctica el camino es aún más largo.

Somos eficientes, eficaces, estratégicas, buenas comunicadoras, persuasivas, decididas y empáticas, competencias altamente valoradas en cualquier organización que busque ser exitosa y sostenible en el tiempo. A pesar de ello, seguimos, sin duda, relegadas y subrepresentadas, considerando además que somos más mujeres que hombres en la población mundial. Pensemos cuántas presidentas, gerentas, directoras y ministras mujeres hay en cargos de máxima autoridad en nuestros países. Pocas, muy pocas. Pero estamos avanzando, porque hemos logrado hacernos invitar, escuchar, arriesgar, desmitificar y tomar espacios sin temor para conseguir la equidad que tanto merecemos.

A propósito de lo final, una de las conclusiones más importantes a las que se llegó en el congreso, fue la relevancia de incluir a los varones en dichos espacios como nuestros aliados estratégicos para conseguir cerrar la brecha y la necesidad de desarrollar una agenda de género que contemple la situación, los desafíos actuales y las medidas de acción afirmativas que debemos emprender para apalancar el liderazgo femenino.

No se trata de una guerra de sexos, ni de minimizar roles, elecciones y funciones, todo lo contrario. Necesitamos asociarnos para componer una sociedad más justa y equitativa, donde todos y todas1 podamos ser autónomos y alcanzar el máximo potencial en función de nuestras habilidades y capacidades, igualando el terreno para que el acceso sea el mismo y erradicando la discriminación en todos los ámbitos de una vez por todas.

1 Aunque algunos se burlen de ello, el lenguaje es muy importante. Porque la inclusión parte también por la manera en la que nuestra lengua forma la realidad. ¿O acaso cuando decimos: “chicas vamos”, los caballeros presentes se sienten convocados?

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Karina Lerner HeilbraunKarina Lerner Heilbraun

Karina Lerner Heilbraun

Consultora en RSE

Es docente de Desarrollo y Responsabilidad Social en la Pontificia Universidad Católica del Perú y consultora en Lerner & Lerner. Ha laborado en Profuturo AFP como jefa del área de Responsabilidad Social Empresarial. Cuenta con un máster en gobernabilidad y gestión pública.

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