¿Es posible detener el paso del tiempo?

Descubre la variables que influyen en su percepción

Posteado por: Roberto Lerner , 03/06/2019

¿A quién no le ha pasado? Súbitamente nos damos cuenta de que los futbolistas famosos y otras estrellas del mundo del espectáculo, incluso algunos de la política, son menores que nosotros. ¡Pero si antes nos llevaban varios años y los mirábamos con mezcla de envidia y admiración, deseando en nuestro fuero interno ser como ellos cuando fuéramos grandes!

Cuando niños todo parece durar eternamente: las clases en el colegio, los almuerzos familiares en casa de los abuelos, las idas y venidas en el carro y el cumpleaños propio u otras fechas que se antojaban muy deseables parecían que no se iban a convertir nunca en hoy.

Al contrario de lo que ocurre después de los 25, alrededor del momento en que nos convertimos en padres, la película se acelera brutalmente y cuando aún no hemos terminado de celebrar un onomástico, el próximo toca la puerta; o cuando acabamos de dejar a nuestro retoño en su primer día de colegio, estamos emocionándonos en su primera comunión o abrazando cariñosamente a los consuegros.

¿De qué depende nuestra percepción del flujo temporal?

Pues, en gran parte, de la cantidad de información nueva que procesan nuestros cerebros. Dos variables: la combinación de poca y demasiado conocida generan una suerte de aceleración temporal, mientras que la novedad, variedad y complejidad razonables generan un escenario en el que la vida transcurre más lenta.

Ahora podemos entender mejor por qué los primeros años, llenos de vivencias desconocidas, plenos de aprendizajes y de primeras veces, se deslizan pausadamente, mientras que la madurez esencialmente hecha de escenarios sin sorpresas y rituales previsibles, va a paso de polca.

Por todo lo anterior, sin desconocer las ventajas de la estabilidad y la rutina, es que cada vez se insiste más en la necesidad, digamos a partir de los 40, de volver a las aulas en el sentido más amplio de la palabra.

Planificar viajes sencillos y enfatizar las interacciones con paisajes culturales y físicos nuevos, aprender un nuevo idioma o iniciarse en un instrumento musical, le dan a vidas maduras un pasar a la vez intenso y modulado desde el punto de vista del flujo temporal.

Nuevos lugares, nuevas personas, nuevos retos, nuevos aprendizajes—por favor, no un diploma adicional en nuestro campo de especialización— y concentrarse en saborear las experiencias y sus contextos, al mismo tiempo que tonifica el cerebro, expande el tiempo.

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Roberto LernerRoberto Lerner

Roberto Lerner

Psicólogo, Ph.D. con estudios en Universidad Católica de Nijmegen, Holanda

Psicoterapeuta de niños, adolescentes y familias, especialista en intervención en crisis. Consultor en recursos humanos. Obtuvo el Premio Nacional de Psicología en 1993. Director del Instituto Peruano de Acción Empresarial (IPAE). Miembro fundador de Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (CEDRO). Autor de 6 libros. Columnista en un periódico importante y es blogger en “Espacio de Crianza”.

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