La importancia de la transparencia empresarial

Descubre cómo las organizaciones pueden generar una cultura sólida

Posteado por: Giuliana Caccia , 16/04/2019

Hoy en día está bien visto hablar de transparencia. Con la crisis generada por la ola de corrupción que azota a gobiernos, empresas, medios de comunicación e instituciones, la transparencia es uno de esos conceptos que se presenta como un salvavidas ético en medio de la tormenta.

Pensando en la transparencia en la vida empresarial privada, su significado se asocia también a otra realidad. Por ejemplo, a la información. Muchas instituciones y empresas tienen “portales de transparencia”, plataformas informativas de acceso libre en las que se comparte información incluso en tiempo real. Se pone así, bajo auditoría del gran público, ingentes cantidades de información. Ello debería ayudar a combatir la corrupción y las malas prácticas, pero sabemos bien que no es suficiente. Además revelar información tampoco significa necesariamente ser transparente, si es que nos remitimos al contenido más virtuoso de este término. Una institución puede visibilizar su información de tal forma que le permita ocultar lo que no quiere que se sepa. Inmensos repositorios de datos a veces son el mejor lugar para hacer pasar desapercibida cierta información. Sea como sea, la transparencia de información se ha convertido en parte del estándar y la tendencia ciertamente es algo positivo en la medida en que ayude a crear una cultura empresarial y de servicio público más ética y responsable.

Otro ángulo para abordar el asunto de la transparencia en la empresa, visto más desde la cultura interna de la organización, nos lleva a constatar que la información se maneja a distintos niveles. Siempre hay cierta información que solo la conocen los directivos y otra es compartida entre más personas. Es parte de la organización de cualquier institución y tiene su razón de ser. Que eso puede dar pie a que en los altos niveles se tomen decisiones “no transparentes”, en el sentido de que no responden a la ética laboral, nadie lo duda. Pero ello, no es razón para caer en la ingenuidad de pensar que todo colaborador debe manejar toda la información. El manejo de la información va parejo, en esos casos, con el nivel de responsabilidad de cada uno.

Ahora bien, los niveles de acceso a la información no tienen que ver con las políticas de transparencia que ofrezcan a todo colaborador la tranquilidad de saber que en su lugar de trabajo no se realizan malas prácticas profesionales. Esa perspectiva de la transparencia apunta más a la coherencia entre los valores éticos de la empresa y las acciones concretas que realiza desde el gerente general hasta el encargado de la seguridad del edificio. La transparencia de una empresa no se mide, en este caso, por la poca o mucha información que se comparta. Tiene que ver más con la percepción real que dicha información permite tener de las prácticas laborales y su coherencia con los valores éticos que deben animarlas. Ello, ciertamente, contribuirá a generar un clima laboral sano y positivo, algo deseable en toda organización.

Desde un punto de vista distinto, es interesante considerar que muchas veces las políticas o acciones por las que se transparenta información no siempre conducen a tener claridad sobre lo que se necesita saber, y menos sobre lo que se tiene que hacer. Y ahí quizá tenemos una distinción especialmente relevante para las personas que tienen que tomar decisiones en el mundo laboral y en cuyas manos está la buena marcha de las organizaciones. Transparencia y claridad son dos conceptos que se relacionan pero no se identifican. Es más, en algunos casos el afán por la transparencia podría ir en detrimento de la claridad. Un alto ejecutivo de IBM menciona que en una empresa “la transparencia consiste en garantizar que sus aportaciones, procesos y resultados sean visibles para las partes interesadas”. Mientras que, la claridad “se trata de utilizar esta información para reducir la complejidad y la incertidumbre, de modo que los líderes y los gerentes puedan tomar las mejores decisiones”. Lo que un líder necesita, en este sentido, es claridad. La abundancia de información no necesariamente conduce a tenerla, más bien puede llevar a un exceso de información que paralice o demore la toma de decisiones.

La transparencia es un concepto rico en significados y que se puede pensar de diversas formas en el mundo empresarial. En todos podemos observar un común denominador: lo determinante que es la intencionalidad de los actores en la vida empresarial. Si no hay una opción por querer hacer las cosas bien, con coherencia y sentido profesional, hasta la transparencia puede convertirse, paradójicamente, en una cubierta para encubrir prácticas oscuras.

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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