¿Por qué es importante encontrarle sentido a lo que hago?

Reflexiones para saber si debemos empezar una nueva etapa laboral

Posteado por: Giuliana Caccia , 18/10/2018

Si hay algo que puede ser fuente de una gran frustración para cualquier persona es sentir que no le gusta el trabajo que hace. Y no es para menos. Si consideramos que, antropológicamente hablando, el trabajo es uno de los medios más importantes por el cual una persona se humaniza y realiza, no es poca cosa procurar un espacio laboral favorable para lograr dichos objetivos transcendentales.

Ahora bien, siendo realistas, en el mundo competitivo en el que vivimos muchas personas se encontrarán en la situación de tener que asumir o continuar en un trabajo que no sea el ideal. ¿Entonces todo está perdido? No. Debemos entender que todo trabajo, aun si no nos gusta, nos dignifica y contribuye de diversas formas a la transformación de la realidad y a la creación de valor. Para profundizar en esto, podemos aproximarnos por lo menos desde dos ángulos.

El primero es interiorizar que el trabajo terminado nos debe dejar una experiencia de plenitud, de enriquecimiento personal y realización. Este sentimiento está basado, principalmente, en la percepción de que hemos sido capaces de transformar la realidad. Paso a explicar. Todo trabajo implica una actividad. Habrá trabajos que demanden mayor esfuerzo físico, que involucren más directamente nuestro cuerpo (pensemos por ejemplo en una persona que cava una zanja en la pista con pico y pala); habrá otros que requerirán menos esfuerzo físico, pero quizá una mayor atención intelectual (por ejemplo, un investigador sentado largo tiempo delante de un microscopio observando el comportamiento de microorganismos).

En ambos casos, a pesar de las diferencias, se verifica una actividad que nos hace copartícipes en algún grado de una transformación de la realidad: algo que antes no existía, con nuestro concurso, empieza a existir. El trabajo permite que aparezcan cosas, avances en la observación, etc., que antes no estaban allí. Estar involucrados en este “proceso”, como agentes principales de la acción, deja en nosotros esa satisfacción. Todo aquel que de alguna manera ha visto plasmada una idea que nació como un pensamiento abstracto, sabrá comprender el placer que implica pasar de la idea a lo tangible. Por ejemplo, lo que estoy haciendo yo ahora: pensar sobre qué quiero escribir, y luego ver estas ideas publicadas en el blog. Obviamente, mientras mejor hecho esté el trabajo, mayor será la experiencia de satisfacción.

La segunda perspectiva desde la que nos podemos aproximar al trabajo va más orientada al punto inicial de este artículo: la búsqueda de sentido. El trabajo está en estrecha relación con el propósito de nuestra vida. Es más, podemos decir que nuestro trabajo es una fuente importante de sentido para nuestra vida, y por eso es relevante que demos los pasos previos de manera acertada para poder encaminar el desarrollo profesional por la senda de la satisfacción. Por ejemplo, escoger una carrera profesional que luego nos permita trabajar en algo que verdaderamente nos guste, y no elegirla solo pensando en si es más rentable que otra. Porque, parte importante de ser feliz en el trabajo, es que este se alinee con nuestras características personales, nuestros intereses y aptitudes. Cuando no es así, todo se hace más cuesta arriba.

Al estar el trabajo y nuestra realización personal muy relacionados, es conveniente que nos detengamos a meditar sobre los distintos elementos que están en juego, haciéndonos las preguntas necesarias: ¿me he rutinizado en mi trabajo?, ¿he pensado en cómo mi actividad diaria en el trabajo puede ser una fuente de crecimiento personal y satisfacción para mí? Si veo que, por el contrario, es fuente permanente de frustración: ¿he analizado las causas?, ¿qué puedo hacer al respecto?

Nadie quiere terminar siendo esclavo de su trabajo, pero muchas veces lo somos porque no sabemos enfocar los puntos esenciales de las consecuencias de nuestra actividad sea como contribución social —transformando la realidad— o como una fuente de sentido y realización personal. Hacerlo nos será muy provechoso y nos ayudará incluso a ser más eficientes y comprometidos en nuestra actividad laboral. Si bien no siempre nos puede encantar el trabajo en el que estamos, o la empresa, mucho tiene que ver la actitud con la que nosotros nos aproximemos a lo que nos toca vivir. Recordemos que muchos hombres reconocidos históricamente hicieron de la adversidad su fuente principal para alcanzar la grandeza humana.

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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