¿Qué deja de ganar un profesional al no tener el hábito de leer?

Conoce cuál es el impacto de la lectura en nuestra vida laboral

Posteado por: Giuliana Caccia , 23/07/2019

Vamos a reflexionar en este artículo sobre el impacto positivo que puede tener el hábito de la lectura en nuestra vida profesional. Nos referimos a la lectura no solo de libros técnicos, quizás referidos específicamente a nuestra profesión, sino de obras de literatura más generales. En las últimas décadas, hay mucha discusión sobre el gusto por la lectura de las jóvenes generaciones de profesionales. Tal vez potenciado por el impacto de las redes sociales, la digitalización de las costumbres, las series de TV, etc., hay quien sostiene que las jóvenes generaciones de profesionales suelen tener poco aprecio por la lectura. Evidentemente todos continuamos leyendo -Facebook y Twitter exigen leer- pero el cuestionamiento se refiere al hábito de leer buena literatura, historia, ensayo o ficción. En línea con lo que recibieron en sus estudios universitarios, donde las materias de humanidades están cada vez más relegadas, tal vez este tipo de lectura se considere una pérdida de tiempo. Ahora bien, surge una pregunta relevante: ¿Qué está dejando de ganar un profesional al no cultivar la costumbre de la lectura? En este artículo intentaremos dar algunas pistas para responder a esta pregunta.

Hablando en términos generales, la lectura humaniza. ¿Qué significa esto? Que el contacto con literatura de calidad nos expone a situaciones de lo más diversas y ello enriquece nuestro bagaje cultural y humano. A la larga, una persona cultivada en la lectura puede ser más empática en el trato con los demás, proclive a ser comprensiva y tolerante. Las experiencias que la lectura le ha permitido “vivir” ciertamente son un punto de referencia a partir del cual puede aproximarse con mayor riqueza a las diversas situaciones humanas que se encontrarán en la vida diaria. Todo ello, de por sí, ya es una ganancia.

Hablando del impacto positivo que puede tener la lectura en nuestro ejercicio profesional, podemos decir, en primer lugar, que una persona que lee mejora su manejo del lenguaje. El vocabulario se enriquece, se asimila —casi sin darse cuenta— un mejor uso del idioma, e incluso se aprende ortografía y a escribir mejor. Siempre se ha dicho que el primer paso para aprender a expresarse bien a través de la escritura es la lectura. Todos estos beneficios redundarán positivamente en nuestro trabajo, sea cual fuere el área en la que nos desempeñemos profesionalmente.

En segundo lugar, la lectura incentiva la creatividad. El contacto con “mundos” distintos al nuestro —cada libro es como un mundo— nos puede sugerir ángulos de visión distintos, perspectivas que gatillen en nuestra mente una idea o solución a un problema que de otra manera no hubiéramos considerado. El desarrollo de la trama en una novela, por ejemplo, es un constante incentivo a la creatividad. ¿Qué pasará después? ¿Cómo se solucionará la intriga que el autor ha creado? Conforme uno avanza en la lectura, esas preguntas se suscitan inconscientemente y fomentan que nuestra imaginación vuele y cree. Un buen autor, también, suele proveer al lector de datos y descripciones suficientes para que cada uno vaya recreando en su mente los lugares en los que los personajes actúan en su historia. Este es un excelente ejercicio de creatividad que favorece también a la memoria.

Cuando la lectura de un buen libro nos atrapa, nos desconectamos de las preocupaciones del día a día. Esto tiene un efecto positivo para nuestra vida en general y para nuestro trabajo en particular. Tener momentos de distracción y ocio, está demostrado, es fundamental para incrementar la eficiencia en el trabajo y es una de las principales recomendaciones para no caer por la pendiente del stress. La lectura se presenta como una excelente alternativa para lograr esos espacios necesarios de desconexión en los que nuestra mente descansa y se carga de energías y pensamientos positivos.

Leer un libro demanda también una dosis de esfuerzo y perseverancia. Por ello, un cuarto aspecto en el que la costumbre de la lectura redunda positivamente en nuestra performance, es que nos ayuda a forjar hábitos. Hay momentos en los que la lectura se hace un poco cuesta arriba, la trama quizá se torna aburrida. El que ya tiene experiencia de lectura sabe que tiene que atravesar esos pequeños desiertos y seguir adelante. Esta actitud, por lo demás, nos educa también a ser pacientes y a saber persistir frente a pequeñas dificultades que se puedan encontrar.

Finalmente, la lectura de un libro es un excelente ejercicio para el sentido crítico. La lectura se puede plantear como un diálogo entre el autor y el lector. A semejanza de los diálogos presenciales que solemos tener, ese intercambio de ideas, con las que se puede estar de acuerdo o en desacuerdo, nos invita a “discutir” con las propuestas del autor, a plantear otras posibilidades a las que él da, etc. Claro está que, dependiendo del tipo de literatura, el diálogo se planteará de forma diversa. No es lo mismo leer una novela de ciencia ficción que un ensayo sobre la realidad política de un país. Pero, en esencia, el punto que queremos destacar es el mismo: el intercambio de ideas con el autor nos enriquece, ejercita nuestra capacidad de análisis, nos invita a pensar.

Como hemos podido ver, cultivar el hábito de lectura nos ofrece muchos beneficios que impactarán positivamente en nuestro desarrollo laboral. Si tenemos este valioso hábito, no lo perdamos y busquemos siempre darle un momento en nuestro día. Si nos cuesta leer, vale la pena hacer el esfuerzo de adquirirlo y encontrarle el gusto a una actividad que siempre devuelve con creces el tiempo que en ella se invierte.

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Autor

Giuliana CacciaGiuliana Caccia

Giuliana Caccia

Especialista en temas de familia y afectividad

Comunicadora Social de la Universidad de Lima y Máster de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra (España). Autora del libro “Educación en serio: Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan”. Hace cinco años creó el proyecto "La Mamá Oca", una plataforma multimedia que tiene como misión ofrecer a los padres recursos para criar niños felices, teniendo como eje la educación en virtudes. Actualmente dicta charlas, talleres y conferencias sobre temas de pedagogía familiar, matrimonio y afectividad.

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