¿Uno o más hijos?

La percepción de ser padres en la actualidad

Posteado por: Roberto Lerner , 19/02/2019

Hoy en día, cuando alrededor del 80% de los humanos vivimos en ciudades, en conglomerados anónimos, dentro de espacios cada vez más protegidos y supervisados, los niños son cada vez menos. En el mundo la tendencia es muy clara: no más de dos por mujer y en muchos lugares se está en un ánimo —contrariamente a lo que hubo en China, que era una política pública mandatoria— de tener solo uno.

Las razones van desde la economía familiar —criar hijos es muy caro y si se quiere calidad, mejor concentrar la inversión— hasta la ecología, pasando por un estado de pesimismo: ¿para qué traer muchos a un mundo que se pone cada vez más complicado?

Los placeres de ser padres son muchos, pero los adultos, que cada vez se casan más tarde y se deciden por la procreación luego de los 30, también son conscientes de que la tarea es compleja y demandante: hay que hacer las cosas bien, planificar la crianza con cuidado, dar todas las oportunidades y, además, para los progenitores, dejar de viajar, divertirse, estudiar y muchas más cosas que nos ofrece la vida moderna.

Pero, si ya tenemos el primero por qué no seguir y traer más. Como decían antiguamente, cada uno de nuestros críos viene con su pan bajo el brazo. Ya estamos entrenados, conocemos los trucos, podemos poner piloto automático. Y, a fin de cuentas, si la diferencia de edad es suficiente, las cosas son más fáciles cuando el primero ya es más autónomo, eficiente en la administración de su vida cotidiana, va al colegio y no nos despierta cada hora en la noche.

Obviamente, la decisión de procrear obedece a muchas motivaciones, desde religiosas hasta emocionales, pasando por el impulso de una comida romántica alrededor de una buena botella de vino. Los profesionales debemos respetarla en cualquier sentido que vaya. Pero siempre es bueno conocer algunos datos.

El primer niño genera una reformulación de la relación de pareja, nuevos roles en el hogar, hace repensar los presupuestos de tiempo y dinero, y la intervención de otros familiares. En otras palabras significa un nuevo mundo e, inevitablemente, estrés. Pero es una tensión creativa, inmediata, que produce acomodos y aprendizajes y que, todo indica, aumenta el autoestima y la salud mental de los padres.

El segundo niño, por el contrario, aumenta de manera significativa la presión de tiempo, especialmente en las madres y no genera la misma atmósfera de retos que el primogénito, sino, más bien, una sensación de redoblamiento de trabajo y esfuerzo que puede tener efectos negativos en la salud mental.

Antes de entender lo anterior como un llamado a tener solamente un niño, lo que se pone en manifiesto es la necesidad de políticas públicas que faciliten a quienes tienen más de uno, apoyos como guarderías en los lugares de trabajo, flexibilidad en los horarios laborales, facilitación de la participación paternal, entre otros.

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Autor

Roberto LernerRoberto Lerner

Roberto Lerner

Psicólogo, Ph.D. con estudios en Universidad Católica de Nijmegen, Holanda

Psicoterapeuta de niños, adolescentes y familias, especialista en intervención en crisis. Consultor en recursos humanos. Obtuvo el Premio Nacional de Psicología en 1993. Director del Instituto Peruano de Acción Empresarial (IPAE). Miembro fundador de Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (CEDRO). Autor de 6 libros. Columnista en un periódico importante y es blogger en “Espacio de Crianza”.

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